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miércoles, 1 de agosto de 2007

Terroríficamente divertido (III): El baile de los vampiros

La tercera película de esta simpática saga se desmarca completamente de las otras dos. No a la sangre, no a las vísceras, nada de monstruos, mutantes y no-muertos. Bueno, no-muertos sí, pero no de esos que van chorreando babas y pústulas. Los no-muertos de hoy son elegantes, vividores, gustan de la buena comida y bebida, visten lujosos y caros trajes de época, se asean y huelen bien. Son, claro está, los vampiros, los malos con más clase de la historia del cine, exceptuando a Darth Vader y Lina Morgan. Al turrón.

Cuando en 1967 a Roman Polanski se le presentó la oportunidad de dar el salto a Hollywood para rodar su primera película en color, nadie se imaginaba que iba a ser capaz de tomar el género ya tan manido en la época de las películas de vampiros, y hacer con ello una de las mejores comedias de la década. Atrás quedaban los Nosferatus, los Christopher Lee y Bela Lugosi, ya que por obra y gracia de Polanski, los vampiros ya no eran tema de miedo y muerte. Ahora uno se podía echar unas risas a costa de estos condenados a llevar traje y peluca rancia durante toda la eternidad.

El baile de los vampiros

El Baile de los Vampiros (The Fearless Vampire Killers, Pardon Me But Your Teeth Are In My Neck) es una película genuinamente sesentera desde el principio hasta el fin, de esas que tanto me gustan. Se nota en detalles como los créditos iniciales hechos con unos lúgubres dibujos animados, llenos de letras sangrantes con bastante toque kitsch dando lugar a una bizarra mezcla entre Monty Python y Tim Burton. Se nota en esos colores tan peculiares del cine de la época, cuando el Technicolor iba dejando paso al Eastman color y otras técnicas más elaboradas, y que le da ese aspecto tan característico a las películas de los años 60 y 70. Se nota en ese sonido un tanto ajado... ¿no habéis notado nunca que en esos filmes el sonido está como acolchado, con un matiz blando y mullido, como si los actores hablasen detrás de una cortina? Hablando de sonido, hasta la banda sonora -basada en coros y una siniestra música barroca- se podría decir que es sesentera. Otro rasgo distintivo son esos diálogos pausados, con tantos silencios como palabras, muy lejos de las películas rodadas en clave de videoclip de ahora donde cada segundo importa y es dinero que hay que rentabilizar.

El baile de los vampiros
¿Han visto últimamente a algún vampiro por aquí?

La película se sitúa durante el crudo invierno en algún lugar de la Transilvania profunda. El torpe profesor Abronsius y su introvertido aprendiz Alfred (interpretado por el propio Roman Polanski) llegan cuasi congelados a un pueblo tras haber escuchado rumores acerca de actividad vampírica por los alrededores. Esta peculiar pareja cazavampiros se aloja en la posada del pueblo.

El baile de los vampiros
Esta visión acojonaría a cualquier vampiro.

Una vez allí, pronto pueden confirmar que sus sospechas son algo más que meros rumores. La gente del pueblo, huidiza y huraña en cuanto se trata de hablar de vampiros, acaba confesando que sienten terror por el conde que habita en el castillo -¡qué tópico! ¡me encanta!- perdido en la montaña transilvana.

En la posada se produce el encuentro entre Alfred y Sarah, la hija del posadero. Como anécdota, decir que Sarah es interpretada por Sharon Tate, mujer con la que se acabaría casando Polanski dos años después a raíz del rodaje de esta película. Pero el detalle realmente macabro es que Sharon Tate fue brutalmente asesinada el mismo año de su boda por el asesino en serie Charles Manson, hecho que dejaría a Polanski traumatizado.

El baile de los vampiros
La Sharon Tate está como para darle un buen mordisco. O dos.

El baile de los vampiros
Definitivamente, que sean dos.

El caso es que el posadero teme por su bella -bellísima, subrayo- hija ya que el conde Von Krolock la está rondando desde hace tiempo. Por ello se comporta de forma enfermiza y llena cada esquina del lugar con crucifijos y ajos. Sin embargo toda prudencia es poca, y el conde -todo un señor vampiro- entra en la casa y tras morder a Sarah se la lleva a su castillo. Preso de la desesperación, su padre el señor Shagal parte tras el conde con la vana esperanza de arrancarla de sus colmillos. Todo en vano, puesto que amanece congelado -y mordido hasta dejarle seco- en las cercanías del pueblo.

El baile de los vampiros
El conde Von Krolock no es tonto y sabe lo que se hace.

El baile de los vampiros
Una mala noche de juerga se cura con un alka-seltzer.

Los dos aspirantes a cazadores de vampiro ven por fin la posibilidad de estudiar en vivo las costumbres de estos seres que tanto les atraen y se dirigen al castillo del conde Von Krolock. Aunque intentan pasar desapercibidos, la innata torpeza del profesor Abronsius y su aprendiz hace que sean sorprendidos por el mayordomo Koukol, el jorobado (¡más tópicos, genial!) que trabaja al servicio del conde.

El baile de los vampiros
¡Fiesta de pijamas en el castillo de draco!

El conde les acoge cordialmente y les presta alojamiento en su castillo, toda una fortaleza gótica que hubiera hecho feliz a Tim Burton, a Marilyn Manson y a Lily. El conde, que como todo buen aristócrata es, además de un bon vivant, una persona bastante culta e interesada en diversos aspectos tanto de letras como de ciencias, parece estar muy interesado cuando sus nuevos invitados dicen haber llegado al país para estudiar las costumbres de los murciélagos. Tras una larga charla con sus huéspedes, el conde dice tener que retirarse al llegar el alba, lo cual deja el camino libre a Abronsius y Alfred para sus investigaciones.

El baile de los vampiros
Herbert, un auténtico gentlemen, sería la envidia de Lestat.

Aparte de al propio conde Von Krolock y su sirviente Koukol, los invitados también tienen el placer de conocer a Herbert Von Krolock, el hijo del conde, que además de vampiro, es homosexual. Lo cual prueba que Anne Rice no inventó el concepto del vampirillo mariquita vestido de época en plan super mega elegante a la par que amanerado, concepto del que tanto partido ha sabido sacar en sus novelas. Así que ya sabes, Lestat, piérdete.

El baile de los vampiros
Ojo al espejo.

Aprovechando que llega el día, los dos avezados cazadores planean descubrir la cripta donde reposan los vampiros, para acabar con ellos a estacazo limpio y rescatar a Sarah. Pero su inmensa torpeza les lleva a fracasar en la misión y tras casi perecer congelados, se retiran a sus aposentos a la espera de una mejor ocasión.

Pronto los acontecimientos se precipitan. Alfred se topa con Herbert, que tras flirtear con él -impagable la escena con el vampiro leyéndole fragmentos de un libro sobre el amor a un intimidado Alfred- intenta darle un muerdo en el cuello, no se sabe con qué intenciones. En su huida por las dependencias del castillo junto con el profesor, va cayendo la noche y horrorizados, ven cómo las tumbas del cementerio del castillo ocultaban a más vampiros que van despertándose con la puesta del sol. Abronsius y Alfred comprenden demasiado tarde que el conde y su hijo se pasan el invierno haciendo algo más que jugar al parchís...

El baile de los vampiros
Y un-dos-tres, y un-dos-tres, vuelta, saludo y mordisco en el cuello. Atención al zombi de la derecha.

Abronsius y Alfred son descubiertos por el conde, que les invita amablemente al baile que se celebrará esa misma noche. Ambos saben que su destino está sellado. Pese a todo, se presentan en el baile disfrazados con trajes de época, donde encuentran a Sarah... Atrapados en un castillo perdido en medio de la nada, en una sala atestada de vampiros sedientos de sangre, Abronsius, Alfred y Sarah lo tienen muy, muy crudo...

El baile de los vampiros
De nuevo los espejos, ¿para qué tantos?

Esta película, pese a ser maltratada por la crítica en su momento, ha ido ganando reconocimiento con el tiempo. Es de esa categoría de películas que suele pasar desapercibida, pero que uno empieza a verla y se lleva una gran sorpresa, por muchos factores, entre ellos su atmósfera barroca y lúgubre mezclada con gotas de humor absurdo y de parodia del género, rodada con muy buen gusto. Una pequeña joya del cine sesentero que no defraudará a los que sepan disfrutar este tipo de producciones. Pues eso, a pasarlo bien, y a taparse el cuello, que nunca se sabe.

sábado, 28 de julio de 2007

Terroríficamente divertido (II): El ejército de las tinieblas

Se podría decir que Sam Raimi ha seguido una evolución similar a la de Peter Jackson. Si en el primer post de esta pequeña y terrorífica saga de películas vimos que PJ empezaba con pelis de serie B y terminaba triunfando en Hollywood, a Sam Raimi le ha pasado algo parecido.

Sam también tuvo la oportunidad de empezar experimentando con una rancia cámara de vídeo de su padre, con la que rodó una treintena de filmes cutres y baratos, junto con su amigo de la infancia Bruce Campbell.

El Ejército de las Tinieblas
Buenos días, ¿en qué puedo atenderle?

Entre sus proyectos de baratillo se encuentra Within the woods, la historia de un grupo de adolescentes que luchan por sobrevivir a los zombies de un cementerio indio. Independientemente de la "calidad" del filme, el caso es que recaudó la nada despreciable cifra de 350.000 dólares.

Con todo ese dinero en el bolsillo se pudo embarcar en la aventura cinematográfica que le iba a hacer famoso. En 1981 se saca de la manga Evil Dead, una película que mezclaba humor negro, gore y terror. La película tuvo un éxito inmediato, por lo que se embarcó en hacer una secuela seis años después, Terroríficamente Muertos (Evil Dead II), rebajando el tono gore en favor de más humor negro, llegando casi a parodiar la primera película.

Con este bagaje ya se había hecho un nombre en la industria, lo cual le permitió rodar su primera gran película comercial (Darkman). Pero lo mejor estaba aún por venir. Curiosamente en 1992, el mismo año en que Peter Jackson dejaba flipado a medio mundo con su Braindead, Sam estrenada la tercera película de la trilogía más peculiar que se haya podido ver. Nos referimos claro, a El Ejército de las Tinieblas (Evil Dead III: Army of Darkness).

Más adelante Sam Raimi entraría de lleno en el cine comercial, produciendo películas como Los Picapiedra, y dirigiendo la saga de Spiderman, e incluso se rumorea que podría acabar dirigiendo El Hobbit. Pero esa es otra historia.

La última película de esta trilogía tan singular empieza con nuestro protagonista Ash, que tras los acontecimientos de Evil Dead y Evil Dead II ha sido trasladado accidentalmente por un vórtice temporal al año 1300 en plena edad media, cuando los hombres eran hombres de verdad y programaban sus propios drivers.

El Ejército de las Tinieblas
¡Héroe, y una mierda!

En tan desolador paraje, el bueno de Ash ha tenido la mala suerte de aterrizar en un poblado inglés que se encuentra en guerra con los escoceses, y le toman por uno de ellos por lo cual es esclavizado.

El Ejército de las Tinieblas
Una herramienta para trinchar el pavo

Pese a todo, un curilla cree que se trata de un héroe venido del cielo para liberar a la humanidad de los no-muertos que la asolan. Tras confiscarle sus armas (una escopeta y un brazo con una sierra mecánica incorporada) le ponen a prueba tirándole a un pozo donde se enfrenta a un no-muerto.

El Ejército de las Tinieblas
Esto es una Remington de doble cañón de acero azul cobalto fabricado en Grand Rapids, Michigan y vendido sólo por $109,95, ¿está claro?

Aquí se da una de las escenas míticas de la película. Cuando Ash se dirige al atemorizado pueblo que le rodea, se le va la olla y les suelta toda una perorata digna del mejor vendedor de supermercados del siglo XX. Algo tal que así:

Bien chiflados primitivos, prestad atención. ¿Veis esto? Esto, es mi escoba de fuego, es una Remington de dos cañones del calibre doce, lo mejor que puede ofrecer almacenes S-Mart, la encontraréis en la sección de caza y pesca.

Esta maravilla ha sido fabricada en Grand Rapids, Michigan. Su precio de venta es de $109.95. La culata es de nogal, y los cañones recortados de acero azul cobalto, tiene un gatillo finísimo. Ya lo ven... Compre elegante, compre en S-Mart.

¿¡Entendido!? Estoy en condición de juraros que el próximo primate que sólo intente rozarme, ¡morirá!

Tras vencer al no-muerto y atemorizar a los habitantes del castillo donde iba a ser encerrado, Ash se gana el respeto de todos.... a condición de recuperar el Necronomicón para vencer al ejército de las tinieblas y posteriormente regresar al siglo XX.

El Ejército de las Tinieblas
¿Y si nos jugamos el Necronomicón a los chinos?

Si todo lo acontecido hasta este momento de la película roza la más absoluta -y divertida- extravagancia, lo mejor está aún por llegar, con toques de humor macabro aquí y allá. En su búsqueda del Necronomicón Ash se tiene que enfrentar a extrañas criaturas, incluyendo un clon propio que nace como un brote de sí mismo contra el que tendrá que luchar para acabar con él y tener vía libre.

El Ejército de las Tinieblas
La ministra de cultura reclamando el canon por el préstamo de libros en las bibliotecas públicas

De todas las escenas de la película, la que merece sin ninguna duda ser recordada es cuando Ash trata de recuperar el Necronomicón. Para ello debe pronunciar un conjuro mágico (Klaatu Barada Nikto) pero el desmemoriado protagonista no consigue recordar la última de las palabras (¡cof! ¡cof! ¡cof!) por lo cual el libro cobra vida y le hace la vida imposible al infeliz de Ash.

El Ejército de las Tinieblas
Una top-model de la pasarela Cibeles

A partir de aquí y una vez con el Necronomicón en su poder, Ash y el ejército del duque Henry se enfrentan al ejército de las tinieblas. Seres del inframundo, monstruos, esqueletos y otros no-muertos enarbolan sus diabólicas armas para acabar con la humanidad.

El Ejército de las Tinieblas
Le vamos a dar pal pelo a este humanoide...

El final de la película tiene su anécdota. En el final que se estrenó en la gran pantalla, Ash consigue volver al siglo XX y en el centro comercial tiene un disparatado enfrentamiento a balazo limpio con una dependienta poseída por los no-muertos.

El Ejército de las Tinieblas
Ash, el anti-héroe

En cambio existe un final alternativo en el que Ash toma demasiada dosis de la fórmula que le permitiría dormir hasta el siglo XX, y por ello acaba despertándose en el siglo XXI, encontrándose con un Londres post-apocalíptico devastado por una guerra nuclear.

En cualquiera de los dos casos, tenemos entre manos una de las películas más divertidas, extrañas y entretenidas que se puedan ver, con un montón de momentos para recordar por lo absurdo de la situación, que hace que esta peli sea tan especial y tan original. Desternillante, imaginativa, abracadabrante y sorprendente. ¡Todo un must-see del cine fantástico!

Con esto se acaba la segunda parte de esta peculiar saga de películas bizarras. Mientras llega la tercera entrega, entreténganse, queridos lectores. Den un paseo, lean algo, o vayan de compras. Pero tengan cuidado con los no-muertos y no olviden nunca este buen consejo...

Compre elegante. Compre en S-Mart.

martes, 24 de julio de 2007

Terroríficamente divertido (I): Tu madre se ha comido a mi perro

Hace veinte años, mucho antes de que hobbits peludos le dieran pal pelo al Señor Oscuro, Peter Jackson era un director desconocido que se movía en el mundillo de cortometrajes frikis, cortos que se dedicaba a grabar con una cutre-cámara de vídeo que le regalaron sus padres.

Pese a todo, Peter era bastante apañado, y con guiones más o menos resultones, litros industriales de hemoglobina barata, y cuatro años de rodaje con sus amigos en su tiempo libre, consiguió completar su primera obra, Mal Gusto (1987), que al año siguiente conseguiría llamar la atención en el festival de Cannes. Por entonces Jackson contaba con tan sólo 26 años.

Animado por este inesperado éxito y por la experiencia que le permitió meter cabeza en el mundillo del cine, se dispuso a seguir intentándolo. Su intención era rodar una película de zombis pero la falta de financiación acabó provocando que se embarcara en otro proyecto de muy bajo presupuesto -Meet the Feebles- que le dio el dinero suficiente para sacar adelante su proyecto.

Lo que inicialmente iba a ser una peli de zombis fue degenerando en una suerte de comedia terrorífica que mostraba a una patidifusa audiencia una mezcla de géneros que pocas veces se había visto antes. Sangre, vísceras, muertos vivientes y monstruos varios conformaban una parada de los monstruos bastante peculiar presentada con pinceladas de humor negro, característica que se acabaría convirtiendo en marca de la casa. Esta "cosa" tuvo por nombre Braindead, que por aquí se estrenó con el chocante nombre de Tu madre se ha comido a mi perro.

La originalidad de la propuesta no pasó desapercibida y fue un éxito mundial -todo lo exitoso que podría ser una película de estas características- que le abriría para siempre las puertas al mundo del cine. Era 1992 y al nombre de Peter Jackson le esperaba un futuro prometedor.

Braindead
La entrañable mascota de la familia Cosgrove

La historia es tan sencilla como desconcertante. Una rata mutante capturada por una expedición en la selva de Sumatra es llevada al zoo de la ciudad donde vive el infeliz de Lionel junto con su anciana e insoportable madre, la señora Cosgrove.

Braindead
No hay gran diferencia entre la bruja que es y el monstruo que será

El panorama de este joven no es muy alentador: tiene un trabajo basura y tiene que aguantar las excentricidades de su madre. Por suerte tiene a su pequeña Paquita. Este personaje de nombre tan castizo no es casualidad, ya que está interpretado por Diana Peñalver, que por estas latitudes se la recuerda por ese bodrio de principios de los años 90 que era Chicas de hoy en día, del que seguro muchos guardan aún (malos) recuerdos.

Braindead
Tengo una pequeña contractura en las vértebras

Cuando Lionel y su madre van al zoo, la rata mutante saca las zarpas de la jaula y le da un buen mordisco a la viejuna. Aunque la susodicha se encarga de darle su merecido al bichejo, ya es demasiado tarde porque el mordisco supone el principio del fin, aunque de por medio le aguarda al espectador hora y media de casquería, sangre y mucho, mucho cachondeo.

Braindead
Natillas con sirope de frambuesa... ¿o no?

Pronto los síntomas del mordisco empiezan a aparecer. Comportamientos extraños, pústulas supurantes y gruñidos más allá de lo normal en su anciana madre le hacen sospechar a Lionel que algo va mal. Para los aprensivos, no les recomiendo que vean la escena de las natillas... simplemente... ¡delicioso!

Braindead
El mejor remedio contra la vista cansada

Las sospechas de Lionel acaban por confirmarse. Su madre se ha convertido en un monstruo repugnante -nada fuera de lo normal, por otra parte- que va mordiendo a diestro y siniestro, propagando el virus a los vecinos más próximos de la familia, pese al empeño de Lionel de mantenerla oculta en el desván. Pronto aparecen la enfermera mutante, que da a luz a su hijo Selwyn igualmente zombie, y empieza así el caos más absoluto en la pequeña ciudad de Wellington, Nueva Zelanda.

Braindead
Así son las nuevas generaciones que estudian con la LOGSE

Un día, Lionel no puede retener a su madre, que sale a plena luz del día y es atropellada. Cuando, aliviado, la cree muerta, descubre aterrorizado que el cuerpo zombi de la señora Cosgrove sigue vivito y coleando, y lo que es peor, con más ganas de marcha y hemoglobina que nunca.

Braindead
Lo que se va a ahorrar en dentistas

La madre zombi se dedica a armar una buena escabechina en su propio funeral y el desmadre es ya absoluto. Un montón de personas, ya bastante freaks de por sí en vida (un cura karateka y el grotesco tío caradura de Lionel) se convierten en pestilentes monstruos hambrientos de cerebro. Los zombies afectados por el virus de la señora Cosgrove se multiplican y ya no pueden ser retenidos por más tiempo.

Braindead
¿Quién quiere probar mi nueva zombi-o-matic?

Braindead
¡No vuelvo más a este garito, a estas horas siempre está petado!

El funeral se convierte en un inmenso charco de sangre, hígados, sesos, intestinos, miembros mutilados y cabezas reventadas. Lionel y Paquita luchan desesperadamente por mantener a raya a tanto zombi desbocado con ganas de marcha. La escena final, cortadora de césped de por medio, merece ser recordada y tendrá siempre un espacio propio en la imaginería del cine gore.

Braindead
¡Cariño! ¿Puedes venir a recortarme los callos?

Así que ya saben. Si un día tienen la feliz idea de darse una vuelta por selvas exóticas, tengan cuidado con los bichos que se puedan traer en la maleta. Y siempre, siempre, siempre, vigilen de cerca a sus madres. Puede que un día le entre hambre por la noche, y al acercarse a la nevera, le apetezca comerse un perrito... caliente.

miércoles, 19 de octubre de 2005

¿Y sólo habéis venido para esto?

Tras una grata experiencia el año pasado, una expedición de frikis armados con cámaras fotográficas, pases de prensa by-the-face y mucho formol en el cerebro se aventuró a acercarse por esa zona conocida como Sitges allá por las orillas del Mediterráneo.

Sitges 2005
Las palmeras bien, gracias. Y siguen sin tener cocos.

Como parece ser lo habitual, el festival se empeña en recibirnos una y otra vez con una copiosa lluvia, ya sea octubre o diciembre. Pero, inasequibles al desaliento y como buenos frikis dispuestos a dar la vara, los expedicionarios nos apuntamos a la primera sesión sin tener tiempo tan siquiera de aterrizar. Así que pertrechados con maletas y mochilas, directos al auditorio. ¿A qué? A ver La novia cadáver, claro, que hacían un pase precisamente la noche en que llegábamos a invadir el pueblo. ¿Aún no tenemos los pases de prensa? ¿No hay forma de conseguir entradas? No hay problema.

Sitges 2005
Los que se quedaron fuera de "La novia cadáver" mejor que no vean la hora y película para las cuales eran esta entrada. Se evitarán frustraciones y pataleos.

A propósito, un par de cosillas. Estaría más que bien que el festival cuidara bastante más la organización, ya que no es de recibo tener la programación oficial con tan poca antelación; con apenas tres semanas se antoja escaso para programar una estancia por la zona. En segundo lugar, Sitges se merece un auditorio mejor que este, que deja bastante que desear cuando se compara con otras salas comerciales que uno puede encontrarse por ahí... Menos butacas desperdigadas por los laterales hasta el infinito y más allá (¡no vamos al cine a sacar un córner!) y el anfiteatro con un par de grados más de inclinación (¡quita ese cabezón de delante!) se hacen muy necesarios para que la sala esté a la altura de un cine aceptable.

Sitges 2005
¿Qué tal se está de pie?

Lluvia y encontronazos aparte, para aplacar los ánimos de la gente que se estaba cagando en la puta madre de la organización por la lluvia que amenizaba la espera provocada por la inmensa cola y las puertas cerradas, apareció un Jack Skellington que no hizo sino aumentar el recuerdo de esa maravilla predecesora de la película que nos disponíamos a ver.

Sitges 2005
Te vas a tragar esa cámara con patatas, cortesía de tito Jack.

Sitges 2005
El reuma me está matando.

Sobre la película, qué decir. Tim Burton es un genio. Una historia con magia, humor negro. Pero he de decir que el recuerdo de Pesadilla antes de Navidad es posible que le pese algo a esta producción. Magnífica en cualquier caso y todo un must see en los tiempos de pobreza cinematográfica que corren.

Sitges 2005

Tras una noche algo infernal, con frío, lluvia, cansancio, peso en la espalda, todo cerrado y sin un miserable bocadillo que echarse a la boca, amaneció un día mucho más benigno.

Sitges 2005
Toma mamón, tu foto en Internet, y además gratis. Jódete.

Libres de mochilas pesadas y estómagos vacíos, proseguimos con la invasión. Pero antes había que conseguir las armas pesadas: acreditaciones de prensa-cutre-B. La escena parecía un chiste: "Van uno de Barcelona, otro de Cádiz y otro de Madrid y entonces va uno y dice...". El diálogo de besugos que tuvimos la ocasión de vivir fue antológico, y más o menos así (con las oportunas dramatizaciones):

[Encargado de prensa]: Así que venís de Radio televisión Estepona...
[Friki 1]: (Con acento del baix Ampurda) Pos claro, neng.
[Friki 2]: (Con acento de Chamberí) Sí, ejjj que somos de por ahí.
[Encargado de prensa]: .......

(y atención a la frase que sigue)

[Encargado de prensa]: ¿Y venís de tan lejos sólo para esto?
[Frikis, todos a una]: .......................... ¬¬¡

Sitges 2005
¿Qué tal llevamos la espera bajo la lluvia? Bien, ¿no?

Sitges 2005
La gente guay va por la entrada VIP.

Dejando de lado escenas tan absurdas, seguimos con el festival. Por la mañana ponían Final Fantasy VII: Advent Children. Una película espectacular donde los chicos de Square demuestran que no solamente hacen videojuegos estupendos, sino que además rizan el rizo en la pantalla grande. Dejando de lado el inexistente guión, tenemos una pequeña maravilla técnica de animación que hace presagiar que a medio plazo será difícil distinguir a una persona de una animación 3D y hasta se podrán sustituir actores por renders, cambio que en no pocos casos presentaría ventajas indiscutibles. Eso sí, para ver FF VII: Advent Children es bastante recomendable haber jugado al videojuego o al menos estar al tanto de la historia. Avisados estáis.

Aún bostezando salimos del auditorio para volver a entrar y disfrutar de una fantástica cola de espera para la siguiente sesión. Mientras esperábamos, confraternizábamos con los frikis que pululaban a su antojo sin bozal, collar ni placa identificativa de vacunación ("joder, cuando salió Sephirot yo estaba babeando")

Sitges 2005
Uno de esos ejemplares, que responde al nombre de Efialtes. Esta vez no buscaba Terrorvision.

Sitges 2005
La espera se hace más corta con la sugerente cartelera de Sitges. ¿Una raja de sandía?

Esta vez tocaba ver Election, de Johnny To. Una violenta historia de mafias en Hong Kong que se encuentran ante la disyuntiva de elegir a su nuevo líder. Por supuesto esto se saldará con unas cuantas voladuras de tapas de los sesos, cemento en los pies y bates de béisbol acariciando el cráneo, ¡que para eso somos mafiosos, y para eso somos chinos! Lo que nos gusta, oh sí mi tesoro. Violencia aparte, una película más que interesante y de lo mejor dentro de lo poco que pudimos ver durante el breve-pero-intenso fin de semana.

El caso es que uno es friki pero con límites, y al parecer el tal Johnny To debe ser bastante conocidillo en este mundillo, dato que desconocía. Un ejemplo de todo esto es que un tipo que responde al nombre de Cuenting Tarantino -hablando de violencia y tiros entre ceja y ceja- decidió que ya era hora de llamar algo la atención y, asomándose por detrás de su colosal barriga, pudimos ver cómo se encaramaba al escenario para postrarse ante los pinreles del director chino.

Sitges 2005
¿Puedo lamerle las pelotillas de los dedos, director-san?

Tras esta maratón en el auditorio tocaba cambio de aires, y nos encontramos en el Casino Prado viendo el segundo pase de cortos de animación. El hilo conductor de la mayoría de ellos era la soledad y el aislamiento de la persona en esta sociedad. Dentro de los cortos había productos de todo tipo: animación tradicional, animación con plastilina e infografía, lo cual conformaba un abanico bastante interesante de técnicas para recrear estas breves historias. Pudimos ver los siguientes:

- Signes de vie
- Nebenan (Next door)
- 9, de un tal Shane Acker.
- Chahut
- Crocodile journals
- Das cabinet des doctor K
- Esfera
- Fallen art
- Karaoke
- Incommunicado
- Kutoja (The last knit)
- La leyenda del espantapájaros
- Life in transition
- Une histoire vertébrale

Algunos eran bastante buenos, otros una basura (especialmente Das cabinet... y Esfera). Si he de quedarme con algunos, citaría a 9, Incommunicado, Karaoke, Nebenan y Une histoire vertébrale. A saber si se podrán conseguir por la internete. Habrá que buscar...

Sitges 2005
Karaoke: gótico vs. osito panda para ver quién canta mejor el último bodrio de O.T. En cualquier caso, mejor que esos garrulos.

Mientras tanto, por las calles del pueblo circulaban seres que responden al nombre de famosos. Algunos lo eran de veras, como Balagueró o Álex de la Iglesia. Al parecer también estuvo Jodie Foster en el festival presentando su último producto para la taquilla. Pero sinceramente, ¿a quien le interesa ver a Jodie Foster? En cambio otros tipejos se arrastran por la noche para que nadie les reconozca. Ese es el caso de Loquillo el troglodita.

Sitges 2005
¿¡Dónde están esos cabrones que se bajan música con el eMule, que les doy de ostias con mi tupé?!

Tras semejante susto ya nada nos podía amedrentar, así que después de los cortos nos dirigimos a ver El exorcismo de Emily Rose. La historia es bien sencilla como sospecharán los avezados lectores de este blog. Para los menos avezados, allá va una breve sinopsis. La película recrea la historia de Emily Rose, basada en los hechos reales de la vida de una chica conocida como Anneliese Michel. Pues resulta que unos demonios cabroncetes quedan para jugar unas partidas al Twister. El problema es que el lugar de la cita es dentro de Emilia, que acaba siendo poseída (no es eso que pensáis, guarros). La pobre mujer, que no tiene ni voz ni voto, se estresa un montón porque se le han acabado las pastas de té para recibir a sus invitados como Dios manda. Mientras tanto, el cura que la atiende hace lo que puede y se come el marrón del juicio que le cae encima. Sustos, abogados y mal rollo demoníaco para la noche del sábado. Para los que se animen, pronto en sus cines.

A modo de anécdota, citar la pequeña representación teatral que nos brindaron antes de empezar la película, con una poseída (que a tenor de sus comentarios, quería serlo en todos los sentidos), un cura más parecido a Van Helsing, y un amago de diablo bastante cutrón.

Sitges 2005
Con tanta posesión no gano para pijamas.

Películas al margen, quería hacer una breve mención a las típicas animaciones que suelen amenizar las esperas en los cines del festival antes de que empiece la película de turno, y que permite dar rienda suelta al enfervorizado público para aplaudir, gritar, silbar y dar collejas a ese cabezón que te estorba la visión de la pantalla.

Sitges 2005

Sitges 2005

Sitges 2005
King Kong dándole lo suyo a Tiburón. Esta mezcla daría una buena serie B casposa.

Sitges 2005
Alicia y su conejo.

El domingo amanecía con un sol deslumbrante y la gente asaba su manteca en la playa mientras los de siempre insistíamos en aprovechar al máximo el tiempo viendo cosas bizarras.

Sitges 2005
¿Por qué L'Oréal? Porque yo lo valgo.

Y hablando de cosas bizarras, allí estaba The Dark para poner el contrapunto chungo del fin de semana: sustos ambientados en Gales y un trasfondo casposillo de leyendas celtas o asimilables de muertos que vienen y van al mundo de los vivos como quien toma el metro. Poco hay que decir de esta producción salvo que es mala, rematadamente mala. Lo podréis comprobar pronto en las carteleras, pero no digáis luego que no ibais avisados. De todas formas al final la madre muere y la niña vive, mientras Sean Bean pone cara de ecléctico. No gritéis, que os he hecho un favor.

Lorenzo calentaba a base de bien cuando nos metimos de nuevo a una sesión doble de cine experimental. Dicho así en crudo, acojona, pero lo que pudimos ver bien valía la pena. En primer lugar, Room de Kyle Henry. La historia de una tipa al borde de la depresión que un día se le cruzan los cables, empieza a ver flashazos y se pira a Nueva York, poco más o menos. El final a lo 2001 nos dejó con cara de póker. La sesión doble se remataba con Haze, un mediometraje de Shinya Tsukamoto donde nos cuenta cómo un chino descubre que las soluciones habitacionales del gobierno son una mierda y se agobia un poco entre cuatro paredes de hormigón mondo lirondo. El hombre se quiere escapar del laberinto mortal -literalmente- donde está enclaustrado -literalmente- en un ambiente de pesadilla (sí, también literalmente). Quien haya visto Cube puede imaginarse por dónde van los tiros aunque lo que tenemos entre manos es aún más angustioso si cabe, pero menos elaborado. Una historia claustrofóbica muy bien contada con final desconcertante por el mismo precio (gratis, ¡ja!).

Finalmente para matar el tiempo que nos quedaba, nos metimos en el cuerpo un par de rondas de exposiciones. En el auditorio exponían una serie de bocetos del diseño de los personajes de La novia cadáver y que, bueno, está bien verlo por eso de la curiosidad y tal, pero no había nada nuevo bajo el sol.

Sitges 2005

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En cambio, en la bizarra sala Brigadoon mostraban al público varios artículos relacionados con la saga Tiburón, que se me ha olvidado mencionar que era la película homenajeada en esta edición por cumplir su 30º aniversario. Desde entonces, mearse nadando cerca de la orilla del mar ya no ha vuelto a ser lo mismo.

Sitges 2005
Esto sí que hubiera sido gore: escuchar los crujidos de los huesos en Dolby Surround 5.1 con la sangre salpicando en "tiempo Matrix".

Es sorprendente ver la de bocetos que había del story board para escenas que jamás se pudieron llevar a la pantalla debido a las limitaciones técnicas impuestas por la maqueta del escualo. Aunque hoy en día algún cabrón sin escrúpulos sería capaz de reeditar la saga entera y sustituyendo a Roy Scheider con algún niñato de cara bonita.

Sitges 2005
Vinilos, muñecos, llaveros y envoltorios.

Sitges 2005
Hasta un juego para Atari ST. ¿Alguien se acuerda de él?

También no deja de sorprenderse uno ante tanto merchandising incluso para una película como ésta. Y no estamos hablando de muñecos de calidad como los que nos venden aprovechando las superproducciones de hoy en día. Hablamos de caspa de la buena, con vinilos de la banda sonora, llaveros, camisetas de dudosa calidad, envoltorios de golosinas, bolígrafos y juguetes de medio pelo que llenaban la exposición.

Sitges 2005
Mochila y peluche entrañable del asesino del mar.

Sitges 2005

Sitges 2005
Corbatas y camisetas (muy) cutres. Super shark. El paraíso de los adoradores del kitsch.

Sitges 2005
Ojo al disco de diapositivas y al vaso de plástico.

Sitges 2005
Un coche-tiburón. Sí, todo es posible en la sala Brigadoon.

Sitges 2005
¿Alguien recuerda esos bolígrafos con juegos de agua incorporados? Eso sí que era naïf.

Sitges 2005
Ser un nostálgico tiene sus límites. Estos límites para ser exactos.

Así fue un año más, pues, en Sitges. Nos quedamos con la sensación de haber visto demasiado poco, y es que dos días no permiten mucho más. quedan en el tintero películas como La Moustache, o bien Hard Candy o El sabor de la sandía, los exponentes del nuevo cine oriental que de nuevo es el que ha destacado en Sitges y ha salvado al festival. Tampoco vimos porno-gore como en la pasada edición, pero no se puede tener todo. En cualquier caso... ¡Volveremos!

Sitges 2005

Sitges 2005

Nos vemos en 2006, con más formol que nunca.