Robin Williams y Phil Collins son la misma persona. Robin Williams de día, Phil Collins de noche. Eso lo explica todo.
Tiene sentido.
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jueves, 8 de abril de 2010
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Monos malvados
El mundo de la TV y el cine ha tenido sus personajes malos. Pero los más malvados, los que ponen la carne de gallina, son los monos. A saber:
El Mono Malvado del Armario, que aterroriza a Chris Griffin en la serie Padre de Familia.
El doctor Zaius, científico simiesco en el Planeta de los Simios, que esclaviza a la humanidad y baila breakdance en los musicales de Broadway.
Cuidado si os cruzáis con alguno de estos monos, estáis a tiempo de huir.
El Mono Malvado del Armario, que aterroriza a Chris Griffin en la serie Padre de Familia.
El doctor Zaius, científico simiesco en el Planeta de los Simios, que esclaviza a la humanidad y baila breakdance en los musicales de Broadway.
Cuidado si os cruzáis con alguno de estos monos, estáis a tiempo de huir.
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lunes, 21 de septiembre de 2009
Sprays, pintadas y tildes
Todos los días, cuando voy al trabajo en autobús, veo a lo lejos una pintada donde parece poner "Cómete tus errores". Sin embargo, como se encuentra a bastante distancia, y la pintura parece estar borrada, parece más una mancha o un borrón antes que una tilde, con lo que podría querer decir "Comete tus errores", la verdad es que no lo sé con exactitud.
Cosas del español y de sus tildes. En cualquier caso, bien por ambas frases.
Cosas del español y de sus tildes. En cualquier caso, bien por ambas frases.
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lunes, 7 de septiembre de 2009
Ironías de la vida
Cuatro años y medio con el mismo terminal, y en cinco meses tres teléfonos diferentes. Vivir para ver, je.
martes, 30 de junio de 2009
Cuestión de nomenclatura
Cuando solía haber problemas en las líneas del Metro, de toda la vida las locuciones por megafonía empezaban con el típico "Señores viajeros...". Pero en los últimos días han cambiado esa fórmula por la de "Señores clientes...". Da que pensar.
lunes, 6 de abril de 2009
Panceta y velocidad, churras y merinas
Al descargarme un archivo de subtítulos desde el emule, me he encontrado con este sorprendente manifiesto:
Desde luego invocar un pacto internacional de la ONU para unos vulgares subtítulos es, como mínimo, un alarde de grandilocuencia fuera de lugar.
A mi me parece que la gente escucha campanas pero no sabe dónde.
Esta traducción está realizada por los miembros de [blablablabla] que la han puesto gratuitamente a disposición de todos los que quieran utilizarla con fines particulares y sin ningún ánimo de lucro, de acuerdo con la Declaración del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de la Organización de las Naciones Unidas que entre otras cosas declara:
TODAS LAS PERSONAS TIENEN DERECHO A LA EDUCACIÓN Y EL DISFRUTE DE LOS BENEFICIOS DE LA LIBERTAD CULTURAL Y EL PROGRESO CIENTÍFICO.
Desde luego invocar un pacto internacional de la ONU para unos vulgares subtítulos es, como mínimo, un alarde de grandilocuencia fuera de lugar.
A mi me parece que la gente escucha campanas pero no sabe dónde.
lunes, 2 de julio de 2007
Cerillerito man
¿Qué pasa si se mezcla a Chicho Terremoto...
... con el cuento de la cerillera?
Esto tan lamentable y humillante para mi persona.
... con el cuento de la cerillera?
Esto tan lamentable y humillante para mi persona.
domingo, 29 de octubre de 2006
Como anillo al dedo
Y por las noches haremos lo de siempre, porque nos gusta y porque nos divierte.Y por las noches - Los Ronaldos
sábado, 23 de septiembre de 2006
Cosas de vecinos
Hay cosas más terribles en la vida que tener que aguantar una película casposa de Alex de la Iglesia, pero no mucho más que uno de sus peores filmes se haga realidad. Y es que salvando las distancias con tan nefasto celuloide, las comunidades de vecinos que por aquí rondan no son tan casposas, pero sí más peligrosas, y la principal razón por la que algún día apareceré con dos o tres tiros entre las cejas y una corbata al cuello rematada con cemlento directo al fondo del Manzanares. Cuando el Manzanares vuelva a tener agua, claro.
Los azares del destino han querido que por estas latitudes se establezca una curiosa conexión en torno a una espiral de crimen y delincuencia que han hecho que este barrio, antaño tranquilo y apacible, sea actualmente uno de los principales cónclaves en el mundo que maneja el hampa.
Todo empezó con el negocio de la trata de blancas. La conexión Sudamérica - Europa para la libre entrada de las drogas se estableció en la puerta de al lado. Unos adorables vecinos en apariencia pero que no pudieron ocultar sus verdaderas intenciones. Ella de Venezuela y él de Amsterdam, no podía ser una coincidencia, algo se tramaba tras ese aspecto de matrimonio bien avenido aunque con esos orígenes su negocio estaba claro. Estos vecinos, siempre tranquilos y silenciosos, claramente querían disimular las actividades que se traían entre manos y para ello, nada mejor que establecerse en una tranquila urbanización del extrarradio y no llamar la atención de miradas indeseables utilizando como tapadera unos modales y una convivencia exquisita. Pero uno, que es de natural desconfiado, supo calarles a base de bien. Horarios extraños, trabajos indefinidos, ausencias injustificadas, animales domésticos con sospechosos cargamentos en sus intestinos, visitas de "familiares del extranjero" que van y vienen sin parar, siempre con coches diferentes cada vez. La jugada estaba clara. Todo el comercio sumergido de la droga está en juego una pared más allá de mi propia casa, y nadie parece haberse dado cuenta. Mi vida está constantemente en peligro y si mis adorables vecinos leen este blog, puedo darme por muerto.
Pero no todo acaba aquí. Europa es muy grande y hay que llevar la mercancía más allá de los Cárpatos, donde el mercado centroeuropeo y eurasiático es muy sustancial. Era necesario encontrar el contacto adecuado para tan importante labor. Para ello, hábilmente han contactado con la mafia ucraniana. Tras una humilde y abnegada fachada de mosquita muerta, la encargada de coordinar el trasiego del oro blanco ha sabido disfrazarse de muchacha del hogar para infiltrarse en mi propia casa y así tener una excusa con la que poder venir por aquí regularmente, y de paso, vigilar el vecindario y asegurarse de que nadie sospecha nada. La conexión Sudamérica - Holanda - Centroeuropa a dos pasos de aquí bajo las mismas narices de la policía.
El mercado nacional también tiene su importancia. En un país donde las opciones de ocio se reducen al reggaeton, el fútbol dominical, y el mundo del corazón, la gente necesita echarse a los brazos de las drogas duras. Aquí entran en escena mis vecinos camorristas del otro lado. Expertos en armar movidas a voces y amenazar con sus modales más kinkis para amedrentar a quien haga falta, son grandes conocedores de los bajos fondos, los peores barrios de las grandes urbes nacionales. Barakaldo, Hospitalet, Badalona, Vallekas, Entrevías, La Moraleja... todos estos espantosos suburbios que reúne a lo más granado de lo chungo son terreno acotado de estos sujetos. Él, tras un aspecto apacible, disimula un alma de pelopincho de esos que se compra un todoterreno enorme y lo tunea a muerte. Ella en cambio se la ve venir. Nacida en los peores arrabales, se mueve con soltura en el arte del pequeño delito callejero, y maneja una extensa red de pequeños camellos que dirige con la prestancia de una pequeña capo de la mafia.
Esto es el pequeño mundo que me rodea. Aunque el barrio resulta peligroso, y a veces agobia un poco sentir en la nuca la mira telescópica de algún matón a sueldo, no dejan de ser mis vecinos, a los que quiero tal y como son. Además, le dan un toque picante a la vida, y sin ellos todo sería mucho más aburrido. Ahora si me disculpan, me han invitado a una barbacoa. Pero si ven que tardo muchos días en volver, por favor avisen a la policía. Que ustedes lo pasen bien.
Los azares del destino han querido que por estas latitudes se establezca una curiosa conexión en torno a una espiral de crimen y delincuencia que han hecho que este barrio, antaño tranquilo y apacible, sea actualmente uno de los principales cónclaves en el mundo que maneja el hampa.
Todo empezó con el negocio de la trata de blancas. La conexión Sudamérica - Europa para la libre entrada de las drogas se estableció en la puerta de al lado. Unos adorables vecinos en apariencia pero que no pudieron ocultar sus verdaderas intenciones. Ella de Venezuela y él de Amsterdam, no podía ser una coincidencia, algo se tramaba tras ese aspecto de matrimonio bien avenido aunque con esos orígenes su negocio estaba claro. Estos vecinos, siempre tranquilos y silenciosos, claramente querían disimular las actividades que se traían entre manos y para ello, nada mejor que establecerse en una tranquila urbanización del extrarradio y no llamar la atención de miradas indeseables utilizando como tapadera unos modales y una convivencia exquisita. Pero uno, que es de natural desconfiado, supo calarles a base de bien. Horarios extraños, trabajos indefinidos, ausencias injustificadas, animales domésticos con sospechosos cargamentos en sus intestinos, visitas de "familiares del extranjero" que van y vienen sin parar, siempre con coches diferentes cada vez. La jugada estaba clara. Todo el comercio sumergido de la droga está en juego una pared más allá de mi propia casa, y nadie parece haberse dado cuenta. Mi vida está constantemente en peligro y si mis adorables vecinos leen este blog, puedo darme por muerto.
Pero no todo acaba aquí. Europa es muy grande y hay que llevar la mercancía más allá de los Cárpatos, donde el mercado centroeuropeo y eurasiático es muy sustancial. Era necesario encontrar el contacto adecuado para tan importante labor. Para ello, hábilmente han contactado con la mafia ucraniana. Tras una humilde y abnegada fachada de mosquita muerta, la encargada de coordinar el trasiego del oro blanco ha sabido disfrazarse de muchacha del hogar para infiltrarse en mi propia casa y así tener una excusa con la que poder venir por aquí regularmente, y de paso, vigilar el vecindario y asegurarse de que nadie sospecha nada. La conexión Sudamérica - Holanda - Centroeuropa a dos pasos de aquí bajo las mismas narices de la policía.
El mercado nacional también tiene su importancia. En un país donde las opciones de ocio se reducen al reggaeton, el fútbol dominical, y el mundo del corazón, la gente necesita echarse a los brazos de las drogas duras. Aquí entran en escena mis vecinos camorristas del otro lado. Expertos en armar movidas a voces y amenazar con sus modales más kinkis para amedrentar a quien haga falta, son grandes conocedores de los bajos fondos, los peores barrios de las grandes urbes nacionales. Barakaldo, Hospitalet, Badalona, Vallekas, Entrevías, La Moraleja... todos estos espantosos suburbios que reúne a lo más granado de lo chungo son terreno acotado de estos sujetos. Él, tras un aspecto apacible, disimula un alma de pelopincho de esos que se compra un todoterreno enorme y lo tunea a muerte. Ella en cambio se la ve venir. Nacida en los peores arrabales, se mueve con soltura en el arte del pequeño delito callejero, y maneja una extensa red de pequeños camellos que dirige con la prestancia de una pequeña capo de la mafia.
Esto es el pequeño mundo que me rodea. Aunque el barrio resulta peligroso, y a veces agobia un poco sentir en la nuca la mira telescópica de algún matón a sueldo, no dejan de ser mis vecinos, a los que quiero tal y como son. Además, le dan un toque picante a la vida, y sin ellos todo sería mucho más aburrido. Ahora si me disculpan, me han invitado a una barbacoa. Pero si ven que tardo muchos días en volver, por favor avisen a la policía. Que ustedes lo pasen bien.
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viernes, 30 de junio de 2006
En la cima del Mundo
Ha sido un duro trabajo, pero tras tanto esfuerzo se ha cumplido el objetivo, y se ha obtenido el merecido premio. Atrás quedan horas y horas de sangre, sudor y lágrimas, y por fin lo he conseguido: saturar una cuenta de correo a base de spam.

Agradecimientos a mis padres, que sin su apoyo no estaría aquí para contemplar este éxito. Agradecimientos a mis amigos, que me han apoyado cuando las fuerzas flaqueaban. Muchas gracias a todos. Gracias.
Agradecimientos a mis padres, que sin su apoyo no estaría aquí para contemplar este éxito. Agradecimientos a mis amigos, que me han apoyado cuando las fuerzas flaqueaban. Muchas gracias a todos. Gracias.
jueves, 7 de octubre de 2004
Una teoría chorra
Se supone que la gente trabaja de lunes a viernes en un horario más o menos común. De acuerdo que habrá gente que trabaje por la tarde o por la noche, pero aún así la enorme mayoría de nosotros está ocupado en el horario laboral habitual. Los atascos por las mañanas y por las tardes así lo confirman.
Sin embargo basta con darse una vuelta por el centro a la hora más anodina del día más anodino para comprobar que la ciudad hierve de actividad... lúdica. Por todas partes gente abarrotando las cafeterías, de compras en las tiendas, ojeando libros en la FNAC, paseando por las calles... Perdone, pero ¿usted no debería estar en la oficina en este mismo momento? ¿Y usted, no debería estar en una reunión? Y tú chaval, ¿no deberías estar en clase? Mira que si se lo digo a tus padres...
Tengo una teoría: que toda esa cantidad de gente son actores contratados por los ayuntamientos para darle vidilla a las calles.
Sí, vale, es una bobada, pero necesitaba darme una explicación.
Sin embargo basta con darse una vuelta por el centro a la hora más anodina del día más anodino para comprobar que la ciudad hierve de actividad... lúdica. Por todas partes gente abarrotando las cafeterías, de compras en las tiendas, ojeando libros en la FNAC, paseando por las calles... Perdone, pero ¿usted no debería estar en la oficina en este mismo momento? ¿Y usted, no debería estar en una reunión? Y tú chaval, ¿no deberías estar en clase? Mira que si se lo digo a tus padres...
Tengo una teoría: que toda esa cantidad de gente son actores contratados por los ayuntamientos para darle vidilla a las calles.
Sí, vale, es una bobada, pero necesitaba darme una explicación.
lunes, 20 de septiembre de 2004
Desconfianza por cuadruplicado
En los vagones de la línea 6 de Metro cada puerta cuenta con cuatro botones para abrirse: dos por dentro y dos por fuera. Y siempre hay cuatro personas pulsando los correspondientes botones simultáneamente. Da que pensar.
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