Unas vistas desde una casa rural cualquiera...
sábado, 12 de abril de 2008
Paz y tranquilidad
Unas vistas desde una casa rural cualquiera...
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jueves, 10 de abril de 2008
miércoles, 9 de abril de 2008
Día histórico
Hoy por primera vez en mi vida he visto que la gasolina 95 era la más barata de la estación de servicio. Más barata que la gasolina 98, que el diesel plus, y que el diesel normal. Ojo.
Esto quiere decir que ya no hay ventajas en comprar un coche diesel. Algunos dirán que sigue consumiendo menos, y es cierto. Pero teniendo en cuenta que un coche de gasolina cuesta bastante menos que un diesel, que el mantenimiento del diesel es más caro, y que contamina más, las ventajas se diluyen. Más aún si tenemos en cuenta los consumos cada vez más ajustados que están presentando los coches de gasolina, dotados de motores cada vez mejores, potentes y mucho más eficientes, con lo que su gasto de combustible está cayendo en picado.
La gasolina más barata que el diesel. Vivir para ver.
Esto quiere decir que ya no hay ventajas en comprar un coche diesel. Algunos dirán que sigue consumiendo menos, y es cierto. Pero teniendo en cuenta que un coche de gasolina cuesta bastante menos que un diesel, que el mantenimiento del diesel es más caro, y que contamina más, las ventajas se diluyen. Más aún si tenemos en cuenta los consumos cada vez más ajustados que están presentando los coches de gasolina, dotados de motores cada vez mejores, potentes y mucho más eficientes, con lo que su gasto de combustible está cayendo en picado.
La gasolina más barata que el diesel. Vivir para ver.
lunes, 7 de abril de 2008
Fin de ciclo
Es curioso que jamás haya escrito en este blog acerca de Los Simpsons, una de mis series fetiche y la que considero que ha sido LA serie de los años 90. También es una pena que lo haga ahora, dadas las circunstancias actuales de la serie.
Hasta que aparecieron estos amarillentos personajillos, las comedias de televisión se limitaban a ser sitcoms con gags más o menos acertados. Pero llegaron Los Simpsons para romper moldes. Con sus guiones ácidos y cargados de saña demostraron que unos dibujos animados no tenían que estar necesariamente dirigidos a un público infantil, y que podían competir en horario prime time con otros pesos pesados de la televisión. No sólo compitieron, sino que arrasaron. Además abrieron brecha para que otras series de corte similar -la brillantísima South Park y la divertida Padre de Familia por ejemplo- triunfaran en la parrilla televisiva. El éxito se mantuvo durante una década, exactamente la que va de 1990 al 2000, con diez temporadas que destilaban chispa y genio.
Pero con el tiempo acabó pasando lo que tenía que pasar. Las ideas se agotaron, los guiones se vinieron abajo, y Los Simpsons acabaron siendo una sitcom corriente y moliente, una más del montón como tantas otras tal que Friends que triunfaba por entonces. Las temporadas que siguieron eran cada vez peores, y la diversión se reducía a gags mediocres de Bart, Homer y compañía. La serie lleva desde entonces en una caída en barrena que la Fox no quiere detener, pues no en vano Los Simpsons siguen reportándole mucha pasta gansa pese a que sea un monstruo que se les ha ido de las manos.
Matt Groening, que de tonto no tiene un pelo, vio en seguida dónde estaba el filón y no tardó en sacar a la luz Futurama, un sucedáneo futurista de Los Simpsons que se ahorraba la chispa de los guiones en favor de unos gags más chocantes -incluyendo el sexo, un tema que usado con inteligencia siempre va a resultar- con unos personajes más o menos carismáticos como Bender. La jugada le salió redonda: los frikis la acogieron con los brazos abiertos pese a que siempre estuvo un nivel por debajo de su predecesora, pero es que para triunfar le era suficiente con unos chistes afortunados, el aval de Matt Groening, y poco más.
Con Futurama medio triunfando y dando pasta a espuertas, y con Los Simpsons en declive total pero reportando beneficios igualmente, llegamos al punto más lamentable del asunto, la película de Los Simpsons.
Tenía claro que la serie ya no tenía absolutamente nada que ofrecer, pero a estas alturas sacar una película era un ejercicio de absoluto mal gusto. Un guión lamentable, una historia intrascendente, un afán por mostrar a cuantos más personajes mejor, unos gags penosos para llorar y no parar, todo el metraje es un compendio de la basura total desde su primer segundo hasta el último. Y el colmo de lo patético, si es que se puede destacar algo en este desaguisado, es el chiste de Spider Cerdo. Creo que no se podía haber caído tan bajo.

Para los que hayan visto la película, todo se resume en su primera frase: para qué pagar por ver esto si se puede ver gratis. Y ni siquiera, puesto que la película no vale ni los céntimos que cuesta un DVD virgen. Que me devuelvan mi dinero.
Hasta que aparecieron estos amarillentos personajillos, las comedias de televisión se limitaban a ser sitcoms con gags más o menos acertados. Pero llegaron Los Simpsons para romper moldes. Con sus guiones ácidos y cargados de saña demostraron que unos dibujos animados no tenían que estar necesariamente dirigidos a un público infantil, y que podían competir en horario prime time con otros pesos pesados de la televisión. No sólo compitieron, sino que arrasaron. Además abrieron brecha para que otras series de corte similar -la brillantísima South Park y la divertida Padre de Familia por ejemplo- triunfaran en la parrilla televisiva. El éxito se mantuvo durante una década, exactamente la que va de 1990 al 2000, con diez temporadas que destilaban chispa y genio.
Pero con el tiempo acabó pasando lo que tenía que pasar. Las ideas se agotaron, los guiones se vinieron abajo, y Los Simpsons acabaron siendo una sitcom corriente y moliente, una más del montón como tantas otras tal que Friends que triunfaba por entonces. Las temporadas que siguieron eran cada vez peores, y la diversión se reducía a gags mediocres de Bart, Homer y compañía. La serie lleva desde entonces en una caída en barrena que la Fox no quiere detener, pues no en vano Los Simpsons siguen reportándole mucha pasta gansa pese a que sea un monstruo que se les ha ido de las manos.
Matt Groening, que de tonto no tiene un pelo, vio en seguida dónde estaba el filón y no tardó en sacar a la luz Futurama, un sucedáneo futurista de Los Simpsons que se ahorraba la chispa de los guiones en favor de unos gags más chocantes -incluyendo el sexo, un tema que usado con inteligencia siempre va a resultar- con unos personajes más o menos carismáticos como Bender. La jugada le salió redonda: los frikis la acogieron con los brazos abiertos pese a que siempre estuvo un nivel por debajo de su predecesora, pero es que para triunfar le era suficiente con unos chistes afortunados, el aval de Matt Groening, y poco más.
Con Futurama medio triunfando y dando pasta a espuertas, y con Los Simpsons en declive total pero reportando beneficios igualmente, llegamos al punto más lamentable del asunto, la película de Los Simpsons.
Tenía claro que la serie ya no tenía absolutamente nada que ofrecer, pero a estas alturas sacar una película era un ejercicio de absoluto mal gusto. Un guión lamentable, una historia intrascendente, un afán por mostrar a cuantos más personajes mejor, unos gags penosos para llorar y no parar, todo el metraje es un compendio de la basura total desde su primer segundo hasta el último. Y el colmo de lo patético, si es que se puede destacar algo en este desaguisado, es el chiste de Spider Cerdo. Creo que no se podía haber caído tan bajo.
Para los que hayan visto la película, todo se resume en su primera frase: para qué pagar por ver esto si se puede ver gratis. Y ni siquiera, puesto que la película no vale ni los céntimos que cuesta un DVD virgen. Que me devuelvan mi dinero.
lunes, 24 de marzo de 2008
Vuelve lo peor de los 80
Queridos lectores, a las barricadas. Porque no sé si se habrán enterado pero por Europa está pegando algo llamado Tecktonik que es algo así como un refrito de breakdance, rap, hip hop y tecno.
Aunque apareció en París, pronto se ha extendido a toda la Europa bailonga, pero eso no es lo peor, no. Lo peor es el estilo que lo acompaña, especialmente en un popular vídeo del país vecino basado en un hit de una tal Yelle que ha causado perplejidad y sudores fríos a partes iguales.
Unos alegres muchachotes de la banlieue se han animado a hacer un remix tecno de la susodicha Yelle y a bailarlo sin ningún tipo de pudor. No contentos con su crimen, se han dedicado a rebuscar en el baúl de su hermano mayor para rescatar todo tipo de imaginería ochentera, aquella que creíamos olvidada muy al fondo de algún sótano lóbrego y oscuro. No lo suficiente profundo, por lo visto, puesto que vestidos como si de protagonistas de una teleserie de sobremesa se tratara se han atrevido a aparecer así tal cual ante las cámaras.
Vean y juzguen ustedes mismos:


Crimen nº1: Las Reebok The Pump, algo por lo que todavía nadie ha rendido cuentas ante el tribunal de La Haya, y que provocó -y sigue provocando- vergüenza ajena a medio mundo desde el último tercio de los años 80. Las zapatillas que demostraron cuan hortera podía llegar a ser el lumpen. Es que se merecen morir a palos con una escobilla del WC usada.

Crimen nº2: La riñonera. No, no y no. ¿Es que aún no han aprendido? Ese complemento se tuvo que quedar desterrado en alguna barriga sudorosa de un chiringuito playero de Gandía. ¿Por qué empeñarse en rescatar semejante monstruosidad? Sólo le falta el mítico llavero de muelle y el tubo-monedero colgado del cuello para cumplir todos los puntos del manual del perfecto hortera. ¡Cárcel! ¡Cárcel para todos ellos!

Crímenes nº3 y nº4: El mullet y los colores fluo. Vamos a ver, que a todos nos gustaba MacGyver, pero está de más seguir empeñándose en imitar su nefasto estilo, y peor aún si se acompaña de un horrible chándal de táctel con colorines fluo, propio del típico yuppie dominguero trasnochado que se va a comprar el pan y el periódico un domingo cualquiera en su segunda residencia de la sierra. Que alguien haga algo con todo esto, por favor, pero que no se vuelva a repetir.
Avisados están. Menos mal que dentro de poco llega el festival de Eurovisión, con su elegancia y buen gusto.
Aunque apareció en París, pronto se ha extendido a toda la Europa bailonga, pero eso no es lo peor, no. Lo peor es el estilo que lo acompaña, especialmente en un popular vídeo del país vecino basado en un hit de una tal Yelle que ha causado perplejidad y sudores fríos a partes iguales.
Unos alegres muchachotes de la banlieue se han animado a hacer un remix tecno de la susodicha Yelle y a bailarlo sin ningún tipo de pudor. No contentos con su crimen, se han dedicado a rebuscar en el baúl de su hermano mayor para rescatar todo tipo de imaginería ochentera, aquella que creíamos olvidada muy al fondo de algún sótano lóbrego y oscuro. No lo suficiente profundo, por lo visto, puesto que vestidos como si de protagonistas de una teleserie de sobremesa se tratara se han atrevido a aparecer así tal cual ante las cámaras.
Vean y juzguen ustedes mismos:
Crimen nº1: Las Reebok The Pump, algo por lo que todavía nadie ha rendido cuentas ante el tribunal de La Haya, y que provocó -y sigue provocando- vergüenza ajena a medio mundo desde el último tercio de los años 80. Las zapatillas que demostraron cuan hortera podía llegar a ser el lumpen. Es que se merecen morir a palos con una escobilla del WC usada.
Crimen nº2: La riñonera. No, no y no. ¿Es que aún no han aprendido? Ese complemento se tuvo que quedar desterrado en alguna barriga sudorosa de un chiringuito playero de Gandía. ¿Por qué empeñarse en rescatar semejante monstruosidad? Sólo le falta el mítico llavero de muelle y el tubo-monedero colgado del cuello para cumplir todos los puntos del manual del perfecto hortera. ¡Cárcel! ¡Cárcel para todos ellos!
Crímenes nº3 y nº4: El mullet y los colores fluo. Vamos a ver, que a todos nos gustaba MacGyver, pero está de más seguir empeñándose en imitar su nefasto estilo, y peor aún si se acompaña de un horrible chándal de táctel con colorines fluo, propio del típico yuppie dominguero trasnochado que se va a comprar el pan y el periódico un domingo cualquiera en su segunda residencia de la sierra. Que alguien haga algo con todo esto, por favor, pero que no se vuelva a repetir.
Avisados están. Menos mal que dentro de poco llega el festival de Eurovisión, con su elegancia y buen gusto.
domingo, 23 de marzo de 2008
Los 3 Valles: citius, altius, fortius
¿Quién le iba a decir a Aníbal tras cruzar los Alpes a lomos de sus elefantes, que dos mil años después la gente imitaría a diario tan titánica tarea, y además sin ánimos de conquistar imperios sino con el lúdico propósito de deslizarse ladera abajo por las montañas? Gajes del oficio.
Si nuestro general cartaginés hubiese nacido en estos tiempos, se encontraría sobre unos esquís en lugar de sobre unos elefantes, y en lugar de romperse los cuernos buscando un paso para alcanzar la llanura del Po, estaría disfrutando de una agradable estancia en la Saboya francesa, inmerso en la inmensidad de los 3 Valles junto al parque nacional de la Vanoise.
El dominio de los 3 Valles comprende tres valles (¡ja!): el valle de Saint-Bon-Tarentaise con los núcleos de Courchevel y La Tania, el valle des Allues donde se sitúan los pueblos de Brides-les-Bains, Méribel y Mottaret, y finalmente el valle des Belleville con Saint Martin de Belleville, Les Menuires, y la estación más alta de Europa, Val Thorens, que preside el conjunto desde su base de 2300 metros sobre el nivel del mar y sube más allá de los 3200 metros. Realmente lo de los tres valles es una verdad a medias, pues hace relativamente poco tiempo (a mediados de la década de los 90) se añadió a Val Thorens un pequeño sector que pertenece al valle de la Maurienne que incluye el pequeño núcleo de Orelle, que desde algo más de 800 metros se enlaza con el resto del inmenso dominio con una telecabina que salva el desnivel existente entre los 880 hasta los 2300 metros de un tirón. Así que formalmente toda esta extensión debería llamarse los 4 Valles, pero se quedó con el nombre establecido en 1973, no fuese que sus vecinos suizos se enfadaran, además de que los suizos la tienen más pequeña, no en vano los 3 Valles es el dominio esquiable más grande del mundo ya que cuenta con 600 kilómetros de pistas esquiables totalmente enlazadas.
Desde Mottaret, estando en el centro del dominio, uno puede avistar panoramas impresionantes.

Encajonado entre las cimas de La Loze, Dent de Burgin y Saulire por un lado, y las cimas de Mont de la Chambre, Roc des 3 Marches, Mont de la Challe, Tougnette, Cherferie y Roc de Fer por el otro lado, el valle des Allues con su gran cantidad de pueblecitos se configura como un sitio muy encajonado, bastante arbolado, con construcciones que encajan perfectamente con el entorno.

Pequeñas construcciones de madera hacen de Méribel y Mottaret, sus dos pueblos principales, unos sitios preciosos en los que apetece perderse entre sus calles, ya sea a pie o esquiando si el manto nivoso lo permite lo cual no ocurre siempre puesto que Méribel está "solamente" a 1400 metros de altura.

Mucho más abajo está Bride-les-Bains que con sus 600 metros es la puerta de entrada al valle des Allues. En el extremo opuesto encontramos el majestuoso Mont Vallon, que cierra el conjunto y ofrece unas vistas únicas sobre todo el entorno que preside desde sus casi 3000 metros de altura.

A destacar que en el valle des Allues se encuentra un pequeño espacio protegido aparte del parque nacional de la Vanoise, y se trata de la reserva natural Plan de Tuéda, un precioso lugar entre bosques que esconden el lago de Tuéda que da nombre a la reserva natural, y que en invierno permanece varios meses congelado. Las vistas de este lugar son impresionantes cuando uno baja del Mont Vallon y atraviesa la zona de Plan des Mains en dirección a Mottaret.

Como anécdota deportiva, decir que en este lugar, en la pista de La Face que baja desde el Roc de Fer, ganó Blanca Fernández Ochoa su medalla de bronce en la disciplina de eslalon gigante en los juegos olímpicos de Albertville 1992.


Si uno se anima a cruzar por encima de la cima de Saulire se encontrará con el valle de Saint-Bon-Tarentaise. Aunque este pueblecito sito a 1100 metros da nombre al valle, el más representativo sin duda es Courchevel. Limitado en su lado norte por el parque de la Vanoise y el valle des Avals, Courchevel está dominado por el impresionante pico Aiguille du Fruit, que sobrepasa los 3000 metros de altura. Más abajo podemos ir encontrando pequeños núcleos urbanos hasta llegar al más bajo, La Tania con sus 1400 metros. En estos casi 1600 metros de desnivel encontramos una estación muy bonita, tan arbolada casi que Méribel, y que cuida con mimo la integración de las construcciones con el entorno.

Sobre la estación en si, decir Courchevel es decir glamour, pijerío y ricachones. Se nota en sus calles pobladas de cochazos y chalets de lujo para carteras que se lo pueden permitir.

Si en cambio estando en Méribel, nos animamos a cruzar la cadena montañosa delimitada por el Mont de la Chambre tendremos acceso a las estaciones del valle des Belleville, y especialmente Val Thorens que representa el lado más salvaje de los 3 Valles.

En este lugar cambiamos las laderas arboladas por un paisaje mucho más lunar, escarpado, rocoso y agreste. La altura se nota, y pasar la barrera de los dos mil metros tiene un precio. Muy poca vegetación puede sobrevivir a los vientos y las temperaturas que se encuentran en estas cimas mucho más expuestas a las borrascas alpinas, que barren con nieve y fuertes vientos la multitud de picos que sobrepasan con mucha facilidad los tres mil metros y que encierran a Val Thorens en un circo glaciar de roca y hielo.

En un lugar así donde cada cima alberga un glaciar, elegir un sitio especial es difícil, pero en este caso el lugar de visita obligada recae en la Cima de Caron. Por su situación en el valle y por su altura (3200 metros) se trata de un sitio privilegiado para abarcar gran parte de los Alpes circundantes. Desde allí se domina todo el valle, alcanzando a ver sin problema la lejana población de Saint Martin de Belleville (1400 m.), Les Menuires, Méribel, y mirando más allá uno puede ver las cimas más importantes de la región, incluyendo las estaciones de la región de la Tarentaise como Tignes y Les Arcs, e incluso el Mont Blanc (nota: ¡fue ascendido por primera vez en 1786, ni más ni menos!).



Val Thorens presenta un paisaje muy hostil, dominado por los glaciares, que están en evidente retroceso. Podemos encontrar el glaciar de Peclet (3101 m.), el de Chavière (3133 m.) y el de Thorens (3266 metros).

Resulta espectacular esquiar cerca del glaciar de Chavière y ver la pequeña morrena glaciar que cuelga del circo rocoso -una roca negra y áspera- rodeado del brillante hielo glaciar azul. Es una lástima que a esto le quede muy poco tiempo, ya que los glaciares de la región se reducen año a año debido a la innivación por debajo de la media de las últimas décadas.

En el lado de Orelle nos encontramos con los impresionantes glaciares de Bouchet y el de Pointe Renaud, que aunque no son esquiables oficialmente, existe un acceso desde la parte esquiable más alta del dominio (3230 metros) en un impresionante itinerario fuera de pistas (a tu cuenta y riesgo, por supuesto).

En las siguientes fotos se puede apreciar el sector del valle de Orelle, con su glaciar de Bouchet y el valle en el que desemboca. Decir que en Orelle se encuentra la parte más alta esquiable del dominio y que es una delicia deslizarse en este lugar, que tiene una clara vocación freeride. Es impresionante ver cómo los lugareños, que se conocen el sitio como la palma de su mano, esperan a los días posteriores a una gran nevada para lanzarse por todos los sitios. Ya sea una loma virgen o un pasillo rocoso en una pendiente escarpada, no dejan un espacio de nieve virgen sin trazar, en una especie de frenesí esquiador.


La altura de la estación hace que la calidad de la nieve sea excepcional. La nieve recién caída de la noche anterior se siente como nata fresca bajo los esquís y su crujido es como música para los oídos.

El problema es que a veces tanta nieve tan fresca se acumula en lugares con fuerte inclinación. Como ejemplo, esta bajadita desde la brecha de Rosaël convertida en un auténtico infierno. ¡No hay dolor!

El truco está en salirse un poco de la pista, donde uno encontrará nieve fresca mucho más uniforme esperando ser esquiada. Dejarse caer por aquí es una gozada.

Pero todo lo bueno se acaba. Méribel nos despide con un atardecer sin nubes que se recorta sobre la cima de Roc de Fer.

Para acabar, una siniestra formación de piedra que responde al no menos inquietante nombre de Dent de Burgin, que se eleva desafiante sobre Méribel, y que permanece iluminada algunas noches.

Como digo siempre cada vez que tengo la suerte de visitar un lugar así de único, espero volver muy pronto. Que así sea.
Si nuestro general cartaginés hubiese nacido en estos tiempos, se encontraría sobre unos esquís en lugar de sobre unos elefantes, y en lugar de romperse los cuernos buscando un paso para alcanzar la llanura del Po, estaría disfrutando de una agradable estancia en la Saboya francesa, inmerso en la inmensidad de los 3 Valles junto al parque nacional de la Vanoise.
El dominio de los 3 Valles comprende tres valles (¡ja!): el valle de Saint-Bon-Tarentaise con los núcleos de Courchevel y La Tania, el valle des Allues donde se sitúan los pueblos de Brides-les-Bains, Méribel y Mottaret, y finalmente el valle des Belleville con Saint Martin de Belleville, Les Menuires, y la estación más alta de Europa, Val Thorens, que preside el conjunto desde su base de 2300 metros sobre el nivel del mar y sube más allá de los 3200 metros. Realmente lo de los tres valles es una verdad a medias, pues hace relativamente poco tiempo (a mediados de la década de los 90) se añadió a Val Thorens un pequeño sector que pertenece al valle de la Maurienne que incluye el pequeño núcleo de Orelle, que desde algo más de 800 metros se enlaza con el resto del inmenso dominio con una telecabina que salva el desnivel existente entre los 880 hasta los 2300 metros de un tirón. Así que formalmente toda esta extensión debería llamarse los 4 Valles, pero se quedó con el nombre establecido en 1973, no fuese que sus vecinos suizos se enfadaran, además de que los suizos la tienen más pequeña, no en vano los 3 Valles es el dominio esquiable más grande del mundo ya que cuenta con 600 kilómetros de pistas esquiables totalmente enlazadas.
Desde Mottaret, estando en el centro del dominio, uno puede avistar panoramas impresionantes.
Mottaret, encajonado al pie de la cima de Saulire
Encajonado entre las cimas de La Loze, Dent de Burgin y Saulire por un lado, y las cimas de Mont de la Chambre, Roc des 3 Marches, Mont de la Challe, Tougnette, Cherferie y Roc de Fer por el otro lado, el valle des Allues con su gran cantidad de pueblecitos se configura como un sitio muy encajonado, bastante arbolado, con construcciones que encajan perfectamente con el entorno.
Abetos y alerces, seña de identidad de la estación
Pequeñas construcciones de madera hacen de Méribel y Mottaret, sus dos pueblos principales, unos sitios preciosos en los que apetece perderse entre sus calles, ya sea a pie o esquiando si el manto nivoso lo permite lo cual no ocurre siempre puesto que Méribel está "solamente" a 1400 metros de altura.
Chozas de protección oficial
Mucho más abajo está Bride-les-Bains que con sus 600 metros es la puerta de entrada al valle des Allues. En el extremo opuesto encontramos el majestuoso Mont Vallon, que cierra el conjunto y ofrece unas vistas únicas sobre todo el entorno que preside desde sus casi 3000 metros de altura.
El Mont Vallon domina todo el valle de Méribel
A destacar que en el valle des Allues se encuentra un pequeño espacio protegido aparte del parque nacional de la Vanoise, y se trata de la reserva natural Plan de Tuéda, un precioso lugar entre bosques que esconden el lago de Tuéda que da nombre a la reserva natural, y que en invierno permanece varios meses congelado. Las vistas de este lugar son impresionantes cuando uno baja del Mont Vallon y atraviesa la zona de Plan des Mains en dirección a Mottaret.
Bajo el Mont Vallon tenemos la zona de Plan des Mains, que da paso un poco más abajo a la reserva natural de Tuéda
Como anécdota deportiva, decir que en este lugar, en la pista de La Face que baja desde el Roc de Fer, ganó Blanca Fernández Ochoa su medalla de bronce en la disciplina de eslalon gigante en los juegos olímpicos de Albertville 1992.
Al fondo, el estadio de eslalon
Aquí cuando nieva, nieva de verdad
Si uno se anima a cruzar por encima de la cima de Saulire se encontrará con el valle de Saint-Bon-Tarentaise. Aunque este pueblecito sito a 1100 metros da nombre al valle, el más representativo sin duda es Courchevel. Limitado en su lado norte por el parque de la Vanoise y el valle des Avals, Courchevel está dominado por el impresionante pico Aiguille du Fruit, que sobrepasa los 3000 metros de altura. Más abajo podemos ir encontrando pequeños núcleos urbanos hasta llegar al más bajo, La Tania con sus 1400 metros. En estos casi 1600 metros de desnivel encontramos una estación muy bonita, tan arbolada casi que Méribel, y que cuida con mimo la integración de las construcciones con el entorno.
En Courchevel bajo la sombra de la cima de Saulire
Sobre la estación en si, decir Courchevel es decir glamour, pijerío y ricachones. Se nota en sus calles pobladas de cochazos y chalets de lujo para carteras que se lo pueden permitir.
Impresionantes vistas sobre la zona de Prameruel
Si en cambio estando en Méribel, nos animamos a cruzar la cadena montañosa delimitada por el Mont de la Chambre tendremos acceso a las estaciones del valle des Belleville, y especialmente Val Thorens que representa el lado más salvaje de los 3 Valles.
La subida por el funicular quita el hipo, con casi mil metros de desnivel de un salto
En este lugar cambiamos las laderas arboladas por un paisaje mucho más lunar, escarpado, rocoso y agreste. La altura se nota, y pasar la barrera de los dos mil metros tiene un precio. Muy poca vegetación puede sobrevivir a los vientos y las temperaturas que se encuentran en estas cimas mucho más expuestas a las borrascas alpinas, que barren con nieve y fuertes vientos la multitud de picos que sobrepasan con mucha facilidad los tres mil metros y que encierran a Val Thorens en un circo glaciar de roca y hielo.
Desde la cima de Caron ya se intuye la impresionante bajada que le espera a uno
En un lugar así donde cada cima alberga un glaciar, elegir un sitio especial es difícil, pero en este caso el lugar de visita obligada recae en la Cima de Caron. Por su situación en el valle y por su altura (3200 metros) se trata de un sitio privilegiado para abarcar gran parte de los Alpes circundantes. Desde allí se domina todo el valle, alcanzando a ver sin problema la lejana población de Saint Martin de Belleville (1400 m.), Les Menuires, Méribel, y mirando más allá uno puede ver las cimas más importantes de la región, incluyendo las estaciones de la región de la Tarentaise como Tignes y Les Arcs, e incluso el Mont Blanc (nota: ¡fue ascendido por primera vez en 1786, ni más ni menos!).
Vistas sobre Val Thorens y todas las pistas que bajan al pueblo
Vistas desde la cima de Caron
Más vistas desde Caron
Val Thorens presenta un paisaje muy hostil, dominado por los glaciares, que están en evidente retroceso. Podemos encontrar el glaciar de Peclet (3101 m.), el de Chavière (3133 m.) y el de Thorens (3266 metros).
Resulta espectacular esquiar cerca del glaciar de Chavière y ver la pequeña morrena glaciar que cuelga del circo rocoso -una roca negra y áspera- rodeado del brillante hielo glaciar azul. Es una lástima que a esto le quede muy poco tiempo, ya que los glaciares de la región se reducen año a año debido a la innivación por debajo de la media de las últimas décadas.
Circo glaciar de Chavière
En el lado de Orelle nos encontramos con los impresionantes glaciares de Bouchet y el de Pointe Renaud, que aunque no son esquiables oficialmente, existe un acceso desde la parte esquiable más alta del dominio (3230 metros) en un impresionante itinerario fuera de pistas (a tu cuenta y riesgo, por supuesto).
Vista de la Aiguille de Peclet (izquierda) y del glaciar de Bouchet (derecha)
En las siguientes fotos se puede apreciar el sector del valle de Orelle, con su glaciar de Bouchet y el valle en el que desemboca. Decir que en Orelle se encuentra la parte más alta esquiable del dominio y que es una delicia deslizarse en este lugar, que tiene una clara vocación freeride. Es impresionante ver cómo los lugareños, que se conocen el sitio como la palma de su mano, esperan a los días posteriores a una gran nevada para lanzarse por todos los sitios. Ya sea una loma virgen o un pasillo rocoso en una pendiente escarpada, no dejan un espacio de nieve virgen sin trazar, en una especie de frenesí esquiador.
Vista panorámica de Orelle, con el techo del dominio a 3230 metros
Entrada a la zona del glaciar de Bouchet en esquí fuera de pistas
La altura de la estación hace que la calidad de la nieve sea excepcional. La nieve recién caída de la noche anterior se siente como nata fresca bajo los esquís y su crujido es como música para los oídos.
Los cuchillos cortan la nata fresca
El problema es que a veces tanta nieve tan fresca se acumula en lugares con fuerte inclinación. Como ejemplo, esta bajadita desde la brecha de Rosaël convertida en un auténtico infierno. ¡No hay dolor!
Bajada por la Combe de Rosaël
El truco está en salirse un poco de la pista, donde uno encontrará nieve fresca mucho más uniforme esperando ser esquiada. Dejarse caer por aquí es una gozada.
Nieve recién caída, un placer para disfrutar en contadas ocasiones
Pero todo lo bueno se acaba. Méribel nos despide con un atardecer sin nubes que se recorta sobre la cima de Roc de Fer.
Estadio de eslalon en Méribel
Para acabar, una siniestra formación de piedra que responde al no menos inquietante nombre de Dent de Burgin, que se eleva desafiante sobre Méribel, y que permanece iluminada algunas noches.
Dent de Burgin, 2739 metros.
Como digo siempre cada vez que tengo la suerte de visitar un lugar así de único, espero volver muy pronto. Que así sea.
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domingo, 17 de febrero de 2008
Sobre nacionalismos
He escuchado muchas veces decir a algunos fachillas nacionalistas el manido argumento de que el nacionalismo español viene a ser lo mismo. Evidentemente es un argumento vacuo y sin sentido, pero más allá de eso, me ha gustado mucho este post, escrito con mucho sentido común y civismo. Ojalá el espíritu de este breve texto calara en algunas mentes cerradas, pero a estas alturas eso ya es un imposible.
domingo, 10 de febrero de 2008
Para vosotros, Kriaturas de la Noche
Arriba almas en pena, seres oscuros, engendros del inframundo, criaturas aberrantes, entes condenados, vivos no-muertos, bichos inmundos. Arriba góticos, que yacéis durante el fin de semana en antros de música extraña, envueltos en mugre a cien metros bajo la putrefacta tierra. Arriba salchichones del infierno, que mostráis sin pudor vuestras lorzas vistiendo mallas compradas en el rastro.
¡Arriba ánimas, pues vuestra película ha llegado!

Vampire Hunter D: Bloodlust es una película de anime que ya tiene sus añitos (data del 2000) y que trata, lo habréis adivinado a estas alturas, sobre el eterno tema de los vampiros.

El largometraje está dirigido por Yoshiaki Kawajiri. Supongo que dicho así, en frío, nadie se hará una idea muy aproximada de quién se trata. Pero si digo que este hombre ha dirigido pequeñas joyas como Lensman, Wicked City, la saga de Ciber City Oedo 808 o la grande e inigualable Ninja Scroll, puede que os suene más.
Vale, no tenéis ni la más mínima idea de quién hablo. Da igual, sigamos.

La peli reúne todos los tópicos posibles que harán las delicias de esos que para salir las noches de los fines de semana se maquillan de pálida muerte, se ponen mallas desgarradas, visten vinilos, abrigos hasta los pies, botas de militar, y toda clase de ropa negra en general con sortijas y colgantes a juego, con motivos varios, cruces invertidas, rosas negras, símbolos satánicos, etc etc.

Estos seres del inframundo disfrutarán hasta la muerte -¡juju!- de escenas repletas de iconografía gótica. A saber, castillos con torreones que desafían cualquier principio arquitectónico, habitaciones absurdamente repletas de velas, trajes de época, ropajes a cada cual más estrafalario, escenas de amor romántico entre protagonistas claramente andróginos, y mucha mucha Oscuridad, con O mayúscula. En fin, todo lo que puede desear cualquier persona que escucha a los Cradle of Filth en su despertador.

Por otra parte, los seguidores del mundillo del anime y manga en general se encontrarán con una película repleta de acción, un guión bastante bien apañado (es decir, que cumple con su objetivo), un montón de monstruos sacados del averno mental más chungo de un animador japonés, escenas de lucha impresionantes, un montón de personajes con carisma, y sobre todo y por encima de todo, un excelente compendio de la imaginería visual marca de la casa Made in Japan que tanto agradecemos los seguidores del género.
En resumen, una buena peli para pasar un rato bastante entretenido. Recomendable.
¡Arriba ánimas, pues vuestra película ha llegado!
Me flipo haciendo caballitos
Vampire Hunter D: Bloodlust es una película de anime que ya tiene sus añitos (data del 2000) y que trata, lo habréis adivinado a estas alturas, sobre el eterno tema de los vampiros.
Así acabaremos tras la OPA de Endesa
El largometraje está dirigido por Yoshiaki Kawajiri. Supongo que dicho así, en frío, nadie se hará una idea muy aproximada de quién se trata. Pero si digo que este hombre ha dirigido pequeñas joyas como Lensman, Wicked City, la saga de Ciber City Oedo 808 o la grande e inigualable Ninja Scroll, puede que os suene más.
Vale, no tenéis ni la más mínima idea de quién hablo. Da igual, sigamos.
¡Ese ssssolooo!
La peli reúne todos los tópicos posibles que harán las delicias de esos que para salir las noches de los fines de semana se maquillan de pálida muerte, se ponen mallas desgarradas, visten vinilos, abrigos hasta los pies, botas de militar, y toda clase de ropa negra en general con sortijas y colgantes a juego, con motivos varios, cruces invertidas, rosas negras, símbolos satánicos, etc etc.
Me pone el sado con cera caliente
Estos seres del inframundo disfrutarán hasta la muerte -¡juju!- de escenas repletas de iconografía gótica. A saber, castillos con torreones que desafían cualquier principio arquitectónico, habitaciones absurdamente repletas de velas, trajes de época, ropajes a cada cual más estrafalario, escenas de amor romántico entre protagonistas claramente andróginos, y mucha mucha Oscuridad, con O mayúscula. En fin, todo lo que puede desear cualquier persona que escucha a los Cradle of Filth en su despertador.
Choca esos cinco, si tienes lo que hay que tener
Por otra parte, los seguidores del mundillo del anime y manga en general se encontrarán con una película repleta de acción, un guión bastante bien apañado (es decir, que cumple con su objetivo), un montón de monstruos sacados del averno mental más chungo de un animador japonés, escenas de lucha impresionantes, un montón de personajes con carisma, y sobre todo y por encima de todo, un excelente compendio de la imaginería visual marca de la casa Made in Japan que tanto agradecemos los seguidores del género.
En resumen, una buena peli para pasar un rato bastante entretenido. Recomendable.
sábado, 2 de febrero de 2008
¡Bien excursionistas, arriba!
- Despertad y no olvidéis los descansos, porque hoy hace frío.
- Hace frío todos los días, ¿dónde te creías que estabas, en Miami? Pues te equivocas.
Bueno bueno, hoy es día 2 de febrero, y como cada año eso significa que ya ha llegado el Día de la Marmota. Sí, este día no es un invento de la fenomenal película protagonizada por Bill Murray, Andie MacDowell y Chris Elliott, sino que existe realmente, allá por los EEUU.
¡Toc toc! Hoy toca pagar el alquiler.
Hoy, en el pueblo de Punxsutawney están de celebración porque la marmota más famosa del mundo, Punxsutawney Phil, anuncia si el invierno permanecerá por seis semanas más o bien al contrario, llegará pronto el calor primaveral a esas lejanas tierras de Pennsylvania. Por cierto, el pronóstico de esta misma mañana ha sido que habrá más invierno:
As I look around me,
a bright sky I see,
and a shadow beside me.
Six more weeks of winter it will be!
Partiendo de ese folclórico festival, Harold Ramis dirigió en 1993 una genial comedia romántica y aprovechando un no menos genial guión se marcó una de las mejores comedias de la década pasada.
Iros a la mierda, con lo bien que estaba en mi kely de 30m2.
La idea es sencilla, brillante y magistralmente aprovechada. Un famoso hombre del tiempo de una televisión local de Philadelphia es enviado al culo del mundo, concretamente a Punxsutawney, a hacer un reportaje de la fiesta local de la p**a marmota. Phil Connors (Bill Murray) es conocido entre su entorno más cercano por ser un borde insoportable, una mala persona, un engreído, un egoísta, y todo lo malo que se os pueda ocurrir. De esa guisa y acompañado por la productora de la cadena Rita (Andie MacDowell) y el cámara Larry (Chris Elliott) se va a repartir puños por el culo.
¡Os odio a todos! ¡A TODOS!
En su mar de amargura, Phil se da cuenta de que algo extraño está ocurriendo. Cada día se levanta a las 6h00 de la mañana, escucha la misma música y los mismos chascarrillos de los locutores de la radio local, ve a la misma gente hacer las mismas cosas, como un déja vu infinito, y todos los días son para él el Día de la Marmota, viéndose obligado a presentar una y otra vez ese festival que tanto odia, repitiendo el mismo día una y otra y otra y otra vez.
Ganas de matar aumentando.
Phil pasa por varias fases. Incredulidad, angustia, abnegación, desesperación. Incluso llega a apreciar el día a día con los pintorescos habitantes del gélido pueblo del norte de los EEUU. Pero no le queda más remedio que adaptarse y saborear de las pequeñas alegrías que le brinda el pueblo y los que en él habitan. Irremediablemente acaba relajando su carácter agrio y borde, e intenta llevar de la mejor forma posible el "castigo" que le ha sido impuesto.
Te voy a contar un secreto: sé de qué color son tus bragas.
La película tiene esa chispa de las buenas comedias románticas de los años 80. El argumento es estupendo, nunca llega a empalagar y se hace muy entretenida. Por otra parte, tiene el mérito de incluir en su reparto a Bill Murray, un tipo que ha protagonizado muchas de mis películas preferidas desde los años 80 hasta hoy en día, como Cazafantasmas (1984), La pequeña tienda de los horrores (1986) y Lost in Translation (2003), películas que todas ellas merecen un post aparte y que espero poder hacerlo algún día.
El film es una bonita parábola sobre esas épocas que hemos vivido todos en algún momento de nuestras vidas, en las que todo nos parece repetitivo, monótono y terriblemente rutinario, y que ello puede ser a la vez angustiante y tranquilizador, como nos muestra su protagonista en sus diversas fases de ansiedad y de buen rollo a lo largo del tiempo que pasa en el pequeño pueblo de Punxsutawney.
Como dicen dos desconocidos en una conversación de la película:
- ¿Qué haríais vosotros si estuvierais atrapados en un lugar, y cada día fuera el mismo y nada de lo que hicierais importara?
- Ese es el resumen de mi vida.
Al fin y al cabo, ¿quién no ha pensado eso alguna vez, aunque sólo sea por un instante?
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domingo, 13 de enero de 2008
viernes, 28 de diciembre de 2007
Feliz año nuevo
Feliz año nuevo a todos, y que ustedes lo pasen bien.
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sábado, 22 de diciembre de 2007
La que se nos viene encima
Ya es definitivo. El próximo 9 de marzo de 2008 se convocan elecciones generales, a las que concurren los dos peores candidatos -sin ninguna duda posible- desde que se reinstauró la democracia en España. Por supuesto con la misma cantinela de siempre, cada bando defendiendo "el mío es mejor manque pierda" sin darse cuenta de lo penosa de su situación, de sus lamentables propuestas, y de lo tercermundistas que son los políticos que nos ha tocado sufrir.
Pero como todo eso no parece importarle a la gente, que es algo así como bastante borreguilla, pues el resultado final será el mismo que si hubiera saliera elegido Ralph Wiggum. Creo que está a la misma altura que los demás candidatos, al menos en coeficiente intelectual. Y en honestidad les da mil vueltas.
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jueves, 20 de diciembre de 2007
miércoles, 12 de diciembre de 2007
Rocas
... cimas rocosas que se visten de nieve o que la añoran.
Laderas en que el verde grave del pino y el verde alegre de la grama se combinan,
a ras de tierra,
con el áspero ocre de la gleba castellana y,
si la estación es propicia,
con el tímido morado del cantueso y el espliego...
lunes, 10 de diciembre de 2007
Retrospecter: anuncios viejunos
Hace poco cayó en mis manos una revista de hace veinte años más o menos. Cada vez que me pasa algo así, lo primero que me paro a mirar son los anuncios, porque ellos son la auténtica huella de lo que fuimos, especialmente si se trata de los años 80: lo que se publicaba, la moda de aquél entonces, que se cocía en ese momento, cual era el mal gusto que estaba de moda.
No lo puedo evitar; es como cuando viajo al extranjero, lo primero que hago es fijarme en las vallas publicitarias, y si tengo la ocasión pongo la TV y me paro a ver lo que se anuncia por esos lares. Así sé de qué pie cojean los guiris.
Pero en este caso el resultado de la experiencia fue para gritar de horror.

La primera en la frente fue ver a un tal José María Cañizares anunciando un resort de golf en Málaga. Para que luego digan que el tema de los campos de golf y los trasvases viene de ahora. Je. Amiguitos, esto viene de lejos.
El anuncio se las trae. Ver a este tipo con su polo rosa ya da bastante dentera. Pero las fotos detalle de la hamaca -que bien podría haber salido en algún capítulo del Cuéntame- y sobre todo la parejita de la familia Pijoski Saez de la Minglanilla en actitud lascivo-cariñosa es bastante terrible. A resaltar el polo amarillo limón desteñido que nos lleva él, metido por dentro (¡por dentro!) de unos shorts apretados que le quedan casi a la altura de la ingle, dan ganas de arrancarse uno los ojos y metérselos por el culo. ¿Y ella? Esa descocada se nos ha descolgado con un modelito de una pieza de color blanco nuclear, que para mirarla hacen falta unas gafas de sol con filtro de ultravioleta, no vaya a dejarse uno las retinas en el intento de ver qué hay debajo de esa falda tan, tan, corta. A destacar el detallito de la visera años setenta. Sospecho que esta foto de archivo estaba cerca de su fecha de caducidad cuando se publicó.

Seguimos con los despropósitos, y ésta vez le toca el turno al típico anuncio de automoción. A saber, el Renault 21.
En esto no lo tengo claro. Quizá en su época fuese un gran carro y todo eso. Al menos yo recuerdo que por entonces imponía, y además era el único coche conocido que llevaba el cuenta kilómetros y la velocidad en marcador digital, lo cual le daba ese aspecto de siglo XXI. Craso error.
El anuncio podría haber pasado por uno correcto, al fin y al cabo la foto del coche no está mal. Pero fíjate tú que el publicista cometió la soberana cagada de añadir su toque personal en forma de foto de mujer ochentera 110% con un tufillo casposo bastante importante. Nos planta a una tipa con el pelo cardado y con cara de implorar al tío que nos da la espalda -desde aquí se lo agradecemos: más vale malo conocido que bueno por conocer- para que se compre el buga. El publicista, lejos de arreglar este error, va y nos suelta la frasecita:
Sin olvidar el pie de foto: "Ámate a ti mismo". Cuánto daño ha hecho la mercadotecnia en este país.

Terminamos la galería de los horrores con el anuncio de un lubricante. Porque claro, alguien que se va a un resort vacacional a jugar al golf y al tenis, montado en un Renault 21 acompañado de una mujerzuela, ¡qué menos que llevar el motor bien lubricado! Y no penseis mal, cerdos.
Con este último anuncio no seré demasiado malvado. Sólo señalar el horrible efecto de velocidad, cutre hasta límites exasperantes y que haría llorar a Mister T en su furgoneta. Mira señor publicista, si vas a hacer un anuncio con un coche mal dibujado (por cierto, ¿qué es? ¿un Audi o el anterior Renault?), por lo menos ten el buen gusto de ahorrarnos tus aires de grandeza, y evita plantarnos ahí un difuminado hecho con plastidecor para simular lo rápido que va el coche, porque es CASPOSO.
Luego está el tema de los lemas publicitarios. "Música en tu motor", "Concierto en 4 cilindros". Por favor... Leer eso veinte años después da un poco de vergüenza ajena ya que hoy en día tiene cuatro cilindros hasta el Skoda de cualquier taxista (que por cierto, parece que se los regalan, o algo). Pero eso era algo que no podían saber por entonces, asi que seremos buenos.
Bueno, la próxima vez que os emocioneis con un anuncio, pensadlo detenidamente y contad hasta diez, porque éstas cosas tienen un peligro...
No lo puedo evitar; es como cuando viajo al extranjero, lo primero que hago es fijarme en las vallas publicitarias, y si tengo la ocasión pongo la TV y me paro a ver lo que se anuncia por esos lares. Así sé de qué pie cojean los guiris.
Pero en este caso el resultado de la experiencia fue para gritar de horror.
La primera en la frente fue ver a un tal José María Cañizares anunciando un resort de golf en Málaga. Para que luego digan que el tema de los campos de golf y los trasvases viene de ahora. Je. Amiguitos, esto viene de lejos.
El anuncio se las trae. Ver a este tipo con su polo rosa ya da bastante dentera. Pero las fotos detalle de la hamaca -que bien podría haber salido en algún capítulo del Cuéntame- y sobre todo la parejita de la familia Pijoski Saez de la Minglanilla en actitud lascivo-cariñosa es bastante terrible. A resaltar el polo amarillo limón desteñido que nos lleva él, metido por dentro (¡por dentro!) de unos shorts apretados que le quedan casi a la altura de la ingle, dan ganas de arrancarse uno los ojos y metérselos por el culo. ¿Y ella? Esa descocada se nos ha descolgado con un modelito de una pieza de color blanco nuclear, que para mirarla hacen falta unas gafas de sol con filtro de ultravioleta, no vaya a dejarse uno las retinas en el intento de ver qué hay debajo de esa falda tan, tan, corta. A destacar el detallito de la visera años setenta. Sospecho que esta foto de archivo estaba cerca de su fecha de caducidad cuando se publicó.
Seguimos con los despropósitos, y ésta vez le toca el turno al típico anuncio de automoción. A saber, el Renault 21.
En esto no lo tengo claro. Quizá en su época fuese un gran carro y todo eso. Al menos yo recuerdo que por entonces imponía, y además era el único coche conocido que llevaba el cuenta kilómetros y la velocidad en marcador digital, lo cual le daba ese aspecto de siglo XXI. Craso error.
El anuncio podría haber pasado por uno correcto, al fin y al cabo la foto del coche no está mal. Pero fíjate tú que el publicista cometió la soberana cagada de añadir su toque personal en forma de foto de mujer ochentera 110% con un tufillo casposo bastante importante. Nos planta a una tipa con el pelo cardado y con cara de implorar al tío que nos da la espalda -desde aquí se lo agradecemos: más vale malo conocido que bueno por conocer- para que se compre el buga. El publicista, lejos de arreglar este error, va y nos suelta la frasecita:
¿Es que tiene algo de malo que, por una vez, sólo por una vez, pienses en ti?
Sin olvidar el pie de foto: "Ámate a ti mismo". Cuánto daño ha hecho la mercadotecnia en este país.
Terminamos la galería de los horrores con el anuncio de un lubricante. Porque claro, alguien que se va a un resort vacacional a jugar al golf y al tenis, montado en un Renault 21 acompañado de una mujerzuela, ¡qué menos que llevar el motor bien lubricado! Y no penseis mal, cerdos.
Con este último anuncio no seré demasiado malvado. Sólo señalar el horrible efecto de velocidad, cutre hasta límites exasperantes y que haría llorar a Mister T en su furgoneta. Mira señor publicista, si vas a hacer un anuncio con un coche mal dibujado (por cierto, ¿qué es? ¿un Audi o el anterior Renault?), por lo menos ten el buen gusto de ahorrarnos tus aires de grandeza, y evita plantarnos ahí un difuminado hecho con plastidecor para simular lo rápido que va el coche, porque es CASPOSO.
Luego está el tema de los lemas publicitarios. "Música en tu motor", "Concierto en 4 cilindros". Por favor... Leer eso veinte años después da un poco de vergüenza ajena ya que hoy en día tiene cuatro cilindros hasta el Skoda de cualquier taxista (que por cierto, parece que se los regalan, o algo). Pero eso era algo que no podían saber por entonces, asi que seremos buenos.
Bueno, la próxima vez que os emocioneis con un anuncio, pensadlo detenidamente y contad hasta diez, porque éstas cosas tienen un peligro...
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