jueves, 6 de enero de 2005

Visto un Stradivarius, vistos todos

- Diga, señor.
- ¿Tiene usted un habitáculo?
- ¿Un habitáculo?
- ¿Qué?
- Usted dijo "¿Tiene un habitáculo?"
- Sé perfectamente lo que dije. He dicho "¿Tiene usted un habitáculo?"
- Quiere decir si tengo habitación......
- Eso es lo que he dicho, estúpido.


Este diálogo de besugos sólo nos lo podríamos encontrar en la boca del inspector Clouseau, personaje encarnado por Peter Sellers, inefable protagonista de la saga de películas de la Pantera Rosa dirigida por Blake Edwards, películas que se merecen un lugar destacado en la historia de la comedia. Estas pelis son obligatorias para cualquiera que disfrute con Peter Sellers (por cierto, su verdadero nombre era Richard Henry Sellers) en su mejor faceta como actor cómico. Gags, equívocos, torpezas, ridículos, golpes y porrazos caracterizan entre otras cosas a esta inigualable saga. Vamos allá.

La primera película de la saga es La Pantera Rosa (1963) y es la que tiene más glamour y menos comedia de todas, y aún así ha marcado todo un hito. La historia de una fabulosa joya llamada la Pantera Rosa, el brillante más grande y codiciado del mundo, da lugar a un inicio de los que no se olvidan en el cine.



Al son de la sensual música compuesta por Henry Mancini discurren unos títulos de crédito jamás vistos por aquella época, donde un rosáceo y cachondón felino se dedica a perpetrar sus particulares travesuras sobre el infeliz inspector Clouseau. Estos títulos iniciales creados por Friz Freleng y David H. DePatie, dos animadores clásicos de la Warner Brothers, dieron lugar a una serie de dibujos animados que empezaron al final de la década de los 60 y se prolongarían hasta bien entrados los 80, como por ejemplo The Pink Panther Show (1969), The Pink Panther and Sons (1984) y The Pink Panther and Friends (1989).




Glamour sesentero para las bellezas de la época.

La historia se desarrolla en torno al posible robo del pedrusco por el Fantasma, famoso ladrón que ha sido capaz de esquivar todos los intentos de la policía por detenerle, y que tiene la particularidad de dejar su firma tras los robos que va cometiendo con un guante donde se puede leer una 'P' bordada con hilo dorado.



Si bien Peter Sellers es el centro de atención en todas estas películas, se ve obligado a compartir su protagonismo en este caso. El actor que encarna al sufrido inspector de policía aparece aquí acompañado de otras estrellas de la época, como David Niven que encarna a Sir Charles Lytton (el Fantasma), Capucine en el papel de Simone, mujer del inspector, o Claudia Cardinale como la princesa Dala, sexy propietaria de la joya. De hecho, Peter Sellers es en gran parte de la película un personaje casi secundario, y la historia se desarrolla entre robos, celos y amores en una trama donde se entremezclan Sir Lytton y Simone, cómplice y adúltera, Georges, sobrino y aprendiz de su tío Charles, y la princesa Dala, que se apunta a un bombardeo.


David Niven metiéndole fichas a la Cardinale en Cortina D'Ampezzo.

Mientras tanto, el inspector de la sureté no sabe ni por dónde sopla el viento, va dando palos de ciego intentando atrapar al ladrón, sin éxito claro está, y lo que es peor, sin sospechar que su mujer es la amante y principal cómplice de aquél al que lleva persiguiendo tantos años.


Visto un Stradivarius, vistos todos.

Claro que Sir Lytton no le hace ascos a nada, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, intenta ligarse a una caprichosa princesita de un lejano reino oriental, con la excusa eso sí, de querer robarle la Pantera Rosa.


Lujo, Champagne, y Claudia Cardinale. Quien fuera tigre...


¡Una vedette borracha y fumando! Intolerable, esto no pasaría en el Hollywood de hoy en día.

La película es toda una colección de detalles retro y casposillos a la vez, estética sesentera a tope, actores que no necesitan tener 100 centímetros de bíceps para triunfar en pantalla, lucimiento de las super stars, todo eso que tenían las películas en Technicolor de no hace tanto (¿o sí hace tanto?).


La Claudia se luce y Peter se resigna. Ojo a los tipos del fondo. Impagable.

No quiero repetirme, pero es que hay cosas TAN naïves en estas películas, como por ejemplo lo de taparse la nariz para que no te reconozcan la voz por teléfono. ¿No es encantador saber que alguna vez el ser humano fue tan ingenuo?


¿Codificación digital de la voz? ¿Para qué?

También se pueden ver cosas como la primera aparición (y única en esta película) de la famosa gabardina y el sombrero del inspector Clouseau que acabaría marcando una época como un icono del policía torpe (y si no, vean al inspector Gadget). En las siguientes películas Clouseau aparecerá siempre con su inconfundible gabardina estilo mackintosh.



Sólo al final de la película empiezan a darle algo más de bola a Peter Sellers y sus capacidades para la comedia.


Esa mano no, inspector.

Y la película acaba con una escena que es la quintaesencia de lo absurdo (no olvidemos que estamos en 1963); la fiesta de disfraces, con personajes a cuál más grotesco: gorilas, cebras, arlequines, y claro está, el más grotesco de todos ellos es el propio inspector.





La fiesta da lugar a una clásica comedia de situación que acaba con un robo fallido y la catastrófica escena final en la plaza del pueblo, ante la mirada atónita y a la vez imperturbable de un buen hombre que asiste asombrado a este desfile de personajes inauditos.






Me estáis estresando.

La segunda película fue El nuevo caso del inspector Clouseau (1964). En ésta se olvidan del ansiado brillante y la acción se centra en una serie de asesinatos y su posterior desenlace típico del estilo "¿Quién es el misterioso asesino? ¿Habrá sido el mayordomo?". Sin embargo lo que sí que permanece son los títulos de crédito animados que ya son marca de la casa, al compás de la melodía de Mancini, que también se ha convertido en un clásico del cine. A destacar también el plano secuencia junto con la música original "Shadows of Paris" (otra vez Mancini) de la primera escena de la película.


El oficio de traductor: fácil y bien pagado.

En esta película, Blake Edwards pasa de estrellas y de glamour para centrarse en las dotes interpretativas de Peter Sellers. Ya no hay David Niven, ni Claudia Cardinale, ni Capucine. Este es un producto hecho a medida de Sellers, y el resultado acaba siendo una de las mejores comedias de toda la colección felina.


Cuidado malhechores. El inspector Clouseau ha vuelto. Esta vez viene solo, y está cabreado.

Como acompañamiento, en esta ocasión aparecen unos personajes que ya no abandonarán la saga en ningún momento. Es el caso del enajenado inspector jefe de la sureté Charles Dreyfus encarnado por Herbert Lom, o el mayordomo Cato (Burt Kwouk). Otros personajes volverán a aparecer más adelante, pero no adelantemos acontecimientos.


¡Quiero matar a Clouseau!

El inspector jefe Dreyfus es el pobre hombre que tiene que sufrir con el inepto Clouseau a su cargo, y pese a saber de su incompetencia, nunca puede deshacerse de él, ni por las buenas ni por las malas. Por otra parte, el mayordomo Cato es un chino ("mi amigo de piel amarilla" como le llama Clouseau) al servicio del inspector, y aparte de las tareas domésticas habituales, tiene encomendada la misión de atacar a Clouseau en cualquier momento y en cualquier lugar a modo de entrenamiento para estar siempre alerta, como todo buen policía.


¿Allo? Domicilio del inspector Clouseau.

Pero lejos de estar alerta, nuestro inspector de policía se come todos los marrones aunque eso sí, se libra siempre de todos los atentados a los que le someten, gracias a una increíble combinación de suerte, torpeza e incompetencia.


Para torpeza, la de Clouseau haciéndole un siete a la mesa de billar.


Los coches, otro detalle sesentero para disfrutar.


Clouseau, investigando hasta el fondo del asunto en un club nudista.

La peli transcurre entre bombas, tiroteos, asesinatos, misterios, y Peter Sellers en su planeta, feliz e ignorante de todo lo que le intentan hacer. Él sigue a lo suyo, con su investigación, intentando arrojar algo de luz sobre el caso que tiene entre manos. Y mientras tanto, carcajada tras carcajada en la que es una de las mejores comedias de la Pantera Rosa.


¿Jugamos una partidita al Cluedo?

Todo acaba con un final tan insospechado como genial, que parodia esas novelas detectivescas de Agatha Christie o esos telefilmes de Se ha escrito un crimen, donde el intrépido policía señala del dedo al culpable, que se desmorona y acaba confesándolo todo. Pues no, con el inspector Clouseau nada ocurre como se esperaba. Pero para saber cómo acaba habrá que ver la película.


Esto es una jaula de grillos. ¡Que me traigan al guionista!

La tercera película de la saga es El regreso de la Pantera Rosa (1975). Más de diez años pasaron hasta que se pusieron de acuerdo para firmar otro proyecto con, cómo no, Peter Sellers de protagonista. Para esta ocasión la trama vuelve a los derroteros iniciales con el robo de la Pantera Rosa a cargo del Fantasma, Sir Charles Lytton, que esta vez es interpretado por un tal Christopher Plummer. Todo lo demás sigue estando allí: títulos de crédito iniciales con la Pantera Rosa, música de Henry Mancini, y la película girando cada vez más en torno al inspector Clouseau y su desesperado superior Dreyfus.


La Pantera Rosa y el lujo van unidos de la mano.

En esta película se sigue insistiendo en el lado cómico del personaje de Clouseau. El defensor de la loi sigue tan torpe como siempre. Con su característica gabardina y sus disfraces va sobreviviendo de milagro a diversos atentados, zurrándose con su abnegado mayordomo Cato, y mil torpezas más que ponen a prueba la delicada salud de su pobre jefe Dreyfus.


Mi instinto me dice que esto es una bomba.

A destacar el diálogo que abre este mismo post, que podría resumir de un plumazo la idiosincrasia del personaje. Genial.


¿Tiene usted un habitáculo?

La película sigue manteniendo el nivel tan alto que marca la saga en su conjunto, y sería difícil decir cuál de todas ellas es la mejor.

La cuarta película de la saga es La Pantera Rosa ataca de nuevo (1976). Los habituales créditos iniciales no dejan de sorprender, siendo esta vez un completo repaso de guiños y homenajes a grandes clásicos del cine como Hitchcock, King Kong, Drácula, Cantando bajo la lluvia, etc.



Este capítulo retoma la historia donde la dejó El regreso de la Pantera Rosa: con el inspector jefe Dreyfus internado en un hospital psiquiátrico con los nervios destrozados por culpa de Clouseau. Ahora el propio Clouseau ha sido ascendido al cargo de inspector jefe de policía en detrimento de Dreyfus. El ex jefe, atormentado por tres años de reclusión y por el ascenso del que era su antiguo subordinado, escapa de su internado e intenta asesinarle por todos los medios a su alcance. Incluso llega a secuestrar a un científico para construir una máquina con la que destruir el mundo si los gobiernos de todo el mundo no ponen a su servicio a los mejores asesinos y acabar con Clouseau. Con este delirante argumento se presenta a Clouseau evitando todos los intentos de acabar con su vida, por supuesto ignorando siempre lo que ocurre a su alrededor: navajeros, bombas, tiroteos, todo eso no existe para él. Incluso los propios asesinos se van aniquilando entre ellos gracias a la proverbial torpeza (o estupidez) de Clouseau.


Un maletín puede salvar vidas.

En resumen, una película completamente absurda que sólo conserva el interés de ver a Peter Sellers en situaciones cómicas. Porque a pesar de todo, la película sigue estando a un gran nivel. Pese a todo, a Blake Edwards y su guionista se les fue un poco la olla.

La quinta película es La venganza de la Pantera Rosa (1978).



Después de los delirios de la anterior entrega, el río vuelve a su cauce y nos presenta una trama más policial-detectivesca y acorde con el resto de las películas de la saga. Un clan de la mafia quiere demostrar que aún tiene poder, y para ello decide matar a alguien relevante. El elegido para tal fin es Clouseau. Craso error: les costará sangre, sudor y lágrimas. Tras varios intentos fallidos, acaban consiguiendo su objetivo, o eso creen, ya que el indestructible inspector sigue vivo, y aprovecha el incógnito que le brinda su aparente muerte para investigar el caso.


No hay quien acabe con el chef de la sureté.


Nadie acaba con él, ni siquiera Tania la Comedora de Lotos.

El inspector Dreyfus vuelve a su cargo de inspector jefe (todo un ejercicio de incoherencia tras ver el final de la película anterior), feliz de la vida tras conocer la noticia de la desaparición de Clouseau. Pero su trauma no mejora tras ver accidentalmente al fantasma de Clouseau.


Dreyfus leyendo el pésame en el funeral de Clouseau. Sacad vuestras propias conclusiones.

Esta película entretiene bastante y mantiene un buen nivel, y aunque no es de las mejores, tiene unas cuantas escenas que merecen la pena. Además siempre es un placer ver a Sellers en papeles de corte cómico.

La última película de la saga es Tras la pista de la Pantera Rosa (1982).



Esta es una película muy especial. Incluso se podría decir que no es una película, sino un largometraje que rinde tributo póstumo a Peter Sellers. La película se rodó en 1982 y Peter Sellers murió en 1980, entonces ¿cómo es eso posible? Pues a base de rescatar tomas descartadas de otras películas. Así, vemos reaparecer actores que quedaron atrás, como David Niven, Claudia Cardinale, y por supuesto todos los personajes que han aparecido a lo largo de las cinco películas, como Cato o Dreyfus. Una película sólo para fans y que sólo aporta la curiosidad de ver cómo un homenaje a un actor puede llegar a estrenarse en el circuito comercial (¿cuántos actores pueden presumir de algo así?).

Aunque se han seguido haciendo más películas de la Pantera Rosa, como La maldición de la Pantera Rosa (con Roger Moore en su eterno papel de actor suplente), El hijo de la Pantera Rosa, y La Pantera Rosa del 2005 (todavía sin estrenar a día de hoy), todas ellas son auténtica basura. Como bien dicen en los créditos de Tras la pista de la Pantera Rosa:



Recordad, delincuentes y gente de los bajos fondos. Allá donde vayáis, siempre estará el inspector Clouseau para haceros sentir el peso del largo brazo de la ley. Y ese día os tendrá reservado un habitáculo. En la cárcel.

miércoles, 5 de enero de 2005

Feliz... navidad

Aunque la felicitación llega con bastante retraso, está curiosa:



(Pulsar sobre la imagen para verla en grande)

domingo, 26 de diciembre de 2004

Let it snow, let it snow, let it snow!

Es la 1 de la madrugada. Hace -1ºC. Y está nevando, tanto que las carreteras menos transitadas de la zona están recubiertas de un fino manto blanco. Estos momentos son mágicos pero poca gente sabe apreciarlo.



Como decía Sinatra:

Oh, the weather outside is frightful
But the fire is so delightful
And since we've no place to go
Let it snow, let it snow, let it snow.


Actualización: pues sí, parece que esta noche han caído un par de copos.


viernes, 24 de diciembre de 2004

Felices fiestas



...y feliz 2005, que espero que sea mucho mejor que el 2004 (qué fácil).

miércoles, 22 de diciembre de 2004

Sigh

Esto es el colmo.

Testosterona a granel (II)

De un tiempo a esta parte se está poniendo de moda sacar videoclips subiditos de tono. Esta vez es el turno de Uniting Nations con su "Out of touch".



También está en el Emule y tal y cual...

lunes, 13 de diciembre de 2004

Orientales, formol, gorilas y palmeras

Muchas cosas se han podido ver estos días en Sitges, incluso dicen que se celebraba un festival de cine fantástico lleno de películas, cortos y muchos, muchos freaks sueltos en sus calles... Pese a las extrañas fechas navideñas en las que se ha desarrollado (el año que viene parece que volverá a su ubicación original en el mes de octubre) y el clima lluvioso y desapacible de los primeros días, se pudo ver cosillas interesantes en este rincón del Mediterráneo.


Las palmeras no tenían cocos. Menudo timo.

Con una persistente lluvia a modo de bienvenida, y tras pasar por el hotel (si un día vais a Sitges y os alojáis en ese lugar, ¡huid! si no queréis ver cómo las ratas y las cucarachas bailan coros rusos sobre vuestra cama) se recogieron las acreditaciones en la zona de prensa y a partir de ese momento empezaron las frikadas.


Con mis papis me lo paso de miedo.


Breaking News. Arnold Schwarzenegger no necesitó de dobles para este papel.


Durante la primera mitad de la semana se celebró la convención de Star Wars, y como muestra, el escaparate de una tienda con Darth Vader con traje y chaqueta. Sólo le falta bailar claqué.

Esa misma noche había un pase de la última película de los creadores de South Park, Trey Parker y Matt Stone. La nueva criatura es Team America: World Police y no deja títere con cabeza (nunca mejor dicho). Fue una buena forma de empezar el festival. Lo primero que uno piensa es si nos llegará la versión no censurada de la película al circuito comercial. Lo que sí se podrá ver casi con toda seguridad es a padres mal informados llevando a sus hijos pequeños para ver "esa película tan simpática de marionetas". Hagan sus apuestas.


Siempre hay un cabezón en la butaca de enfrente.

Las pocas horas de sueño fueron una constante estos días, y tras acabar la sesión de marionetas a las mil de la madrugada, tocaba madrugar para ir a la clase magistral de Jonh Landis en la sala Casino Prado. Este fenómeno es el director de varias de mis películas fetiche como por ejemplo Twilight Zone: The Movie (1983) del que es autor del prólogo y primer corto, Entre pillos anda el juego (1983), y El príncipe de Zamunda (1988). También es autor de Thriller (ya comentado en este blog), y del clásico Un hombre lobo americano en Londres (1981). La charla fue de lo mejor del día y se tocaron muchos temas cinéfilos, muy interesantes todos ellos. Al director se le veía con ganas y respondía a todas las preguntas de los fans explayándose a gusto, tanto que las dos horas de la charla pasaron volando y si hubiéramos estado otras dos, nadie se hubiera quejado. Como anécdota, la gracia que le hizo la traducción del título al español de El Príncipe de Zamunda del original Coming to America.


John Landis en el centro. La intérprete, en la luna.

La clase magistral fue todo un éxito pese a la desastrosa intérprete, que tenía que acudir siempre en ayuda del director del evento pidiendo ayuda para traducir las cosas de las que no se había enterado (que eran bastantes) y de los títulos de las películas. Al hilo de este comentario, en Sitges deberían reflexionar sobre qué quieren decir exactamente con la palabra Internacional que aparece en el nombre del festival. Los no catalanoparlantes que asistieron y que no se enteraron de nada sabrán de lo que hablo. Al final, a Landis como mejor se le entendía era en inglés y sin la traducción. Cosas que pasan.

Esa misma mañana nos dimos una vuelta por la sala Brigadoon que se ha caracterizado estos días por dar la programación más bizarra, fantástica, gore y/o casposa del festival. Tuvimos la ocasión de asistir a la proyección del ciclo de beach movies. Estas películas son una suerte de festival surfing-playero que se dio en los años 60 con el auge de la música surf como los Beach Boys, y donde todo el mundo va vestido con bañador y camisa hawaiana (los chicos) y bikini (las chicas) sea cual sea la escena que se esté desarrollando (si, en serio).


Las beach movies, un género impagable.

Un ejemplo que se pudo ver de este movimiento es Beach Blanket Bingo. La trama es muy sencilla: ellos son jóvenes y guapos y sólo les gusta bailar, hacer barbacoas en la playa y surfear. Pero los malos (que son muy muy malos, y muy muy torpes) intentan fastidiarles la fiesta aunque eso no supone ningún problema pues nuestros intrépidos héroes les persiguen, se empujan (pero sin hacerse mucho daño, ¿vale?) y acaban con esos macarras que no dejan de incordiar con sus ruidosas motos, que huelen mal y no se quitan la chupa de cuero así les suba la tensión. Todo termina en un guateque con más música surf, playa y cócteles de pineapple mientras ellos y ellas bailan y se contonean. En bañador y bikini, por supuesto. A destacar los nombres de los protagonistas: Dee Dee, Bonehead ("cabezahueca"), Eric Von Zipper... el apoteosis del cine del cerebro-en-formol.

Más adelante tocaba sesión doble en el auditorio. Esta vez era el turno de Three... Extremes y de Les Revenants. La primera sesión era un conjunto de tres cortos, de Fruit Chan, Chan-wook Park y Takashi Miike. Chan-wook Park que por cierto repetía cartel en Sitges con Oldboy. Los cortos tratan el tema del canibalismo, las mutilaciones y el incesto, pero con un punto de vista muy especial que nos trae el cine asiático, de forma muy retorcida y maquiavélica, y que ha sido una constante en todo el festival.

En cuanto a Les Revenants, se trataba de una propuesta del cine fantástico francés que plantea una inquietante pregunta: ¿qué pasaría si los muertos volviesen a la vida sin ninguna explicación y tuviesen que reincorporarse a la rutina diaria de una vida que abandonaron tiempo atrás? Ojo, pese a lo de los muertos reviviendo, no hay nada de gore, sangre, vísceras y casquería varia. La película está muy bien, es bastante diferente a lo que se ha podido ver por aquí, aunque peca de falta de ritmo.


Un guardia jurado presentando la sesión. Todo puede ocurrir en la sala Brigadoon.

Al día siguiente las legañas empezaban a apelmazarse peligrosamente pero eso no era impedimento para seguir absorbiendo toda película-formol que se pusiese a tiro. Eso quiere decir que teníamos una cita ineludible con una maratón de cortos de la APACAM (Asociación de Productores Audiovisuales de Castilla-La Mancha) donde por sorpresa nos pusieron un corto de Faemino y Cansado que hizo llorar de risa a la sala entera (y de paso limpió las susodichas legañas). No contentos con eso, nos dieron duro en el hígado con una sesión cortesía de Imagen D.E.A.T.H. con la presentación de esa obra maestra del celuloide llamada Viernes 13 XXL, Jason se lo monta de miedo, pero no una versión cualquiera, no. Era la "versión especial Sitges 2004" comentada por el director y el actor principal, Jason Bordes, e incluyendo una presentación por parte de Lloyd Kaufman. Con esta película descubrimos que existe un género dentro del cine del que no sabíamos de su existencia. ¡El gore-porno! Así pues, el protagonista Jason Bordes iba como todo psychokiller, pensando en qué arma despedaza mejor un cuerpo humano para vengarse por su trágico destino, cuando se encontró con una pareja que lo estaba pasando muy bien.


Hola, ¿qué tienes aquí?

Como todo el mundo sabe, los asesinos en serie deben matar y despedazar a sus víctimas sin ningún escrúpulo, y Jason Bordes no es una excepción a la regla. Así que ahí le tenemos machacando tiernas jovencitas y musculosos actores porno (curiosamente Nacho Vidal aparecía en casi todas las escenas). Y así una y otra vez durante todo el metraje. Lo mejor de todo, los audiocomentarios que iban contando lo que aparecía en escena al más puro estilo Humor Amarillo. Una película para ver y no olvidar.

Como la fiesta en el Brigadoon no paraba, siguieron una serie de documentales falsos. ¿¿Documentales falsos?? Pues sí. Al parecer hay gente que se aburre y se dedica a hacer documentales sobre cualquier chorrada aplicando el lenguaje del género. Recuerdo especialmente uno sobre psicofonías y demás pedorretas del más allá que... bueno, la sala entera estaba doblada de risa en sus asientos.

Ya era de noche y llevábamos muchas horas viendo frikadas de las duras, pero lo más hardcore estaba por venir. En primer lugar nos deleitaron con el pase de Deadhunter: Sevillian Zombies, un mediometraje de Julián Lara sobre una invasión (una más, y ya van...) de zombies en Sevilla (nadie lo habría adivinado).


Julián Lara con su corto nos vende la moto...
y la página web, el DVD, las camisetas, pósters,
la banda sonora, pipas, cacahuetes...


La peli realmente no está mal, aunque tiene esas cosas tan cutres como el sonido que no se oye, sombras del cámara en las paredes y esas cosillas típicas. Lo peor de todo son algunas escenas para lucimiento del director / actor / guionista / productor / chico-para-todo alias Julián, que sobran bastante. Aún así no está demasiado mal. Divierte, hay muchas vísceras, los temas elegidos para la banda sonora pegan fuerte, y por el mismo precio nos ponen un cameo de Kiko Veneno y otro de Leonardo Dantés con su baile del pañuelo (terrible, terrible...). Vaya, aquí también aparece Lloyd Kaufman. Decididamente este hombre sale en todas partes. Bueno, atentos al Lara, que este freak amenaza con una segunda parte para dentro de poco.


Así se nos quedó la cabeza después de tragarnos tantas películas radioactivas.

Todo esto no es suficiente. Somos duros y queremos más. Pues venga, nos quedamos al pase de la tercera parte de la mundialmente famosa Apocalipsis Vampira. En este caso ya no es gore-porno, si no que es porno-porno del duro. Pero creedme, la sala no estaba llena por eso, sino porque fuera hacía frío y viento y en algún lugar había que resguardarse (¿ha colado?). No hay mucho que mencionar salvo que la presentación la hizo el propio actor porno (pero vestido, no os vayáis a pensar cosas raras).


Estas son unas bolas chinas, y lo demás son tonterías.

El día se iba acabando pero quedaba por estrenar El Justiciero, corto de unos chicos de Barcelona que se dan a conocer en este mundillo con el nombre de Grupo Trauma y son amantes del cine fantástico y de todas las frikadas en general. Tanto les gusta que hasta hacen un programa semanal de radio a través de Internet (sobre el que habrá un post en este blog próximamente).


Chema Ponce y Nacho Fiol, con audiencia.

Antes de ver la proyección, tuvieron el detalle de regalar DVDs de su anterior corto, Soulman. En cuanto a El Justiciero, era un trabajo que mezclaba cine negro con fenómenos paranormales. Se nota que han hecho varias cosas antes porque para estar realizado sin medios, está bastante currado y dan el pego como actores. Esperamos ver más cosas del Grupo Trauma.

El sábado el festival había terminado oficialmente, si bien por la mañana y por la tarde hubo sendos maratones repitiendo lo mejor del festival. Por la mañana no se pudo estar porque uno estuvo revisitando Barcelona.


A Godzilla le hubiera gustado ver tantas casas
juntas y listas para jugar un rato.


Pero por la tarde llegamos a tiempo para ver acabar una película / parodia / homenaje a las beach movies. Esta vez era Psycho Beach Party y por muchos homenajes que hagan, se nota que ya no es lo mismo. La década de los 60 es una época que jamás volverá: demasiado naïf para los tiempos que corren. Lástima que el día anterior nos perdiéramos The Beach Girls and the Monster...


En la sala Brigadoon aún están buscando la pancarta que daba la bienvenida a Godzilla...

En el maratón de tarde pudimos ver The Final Cut, la última de Robin Williams. Objetivamente la película no está mal aunque no aprovecha bien la idea y tiene todos los desagradables tics del cine de Hollywood. Pero sinceramente, ¿quién coño aguanta al insoportable del Robin Williams?

Y para acabar el festival, un cierre a lo grande con Oldboy de Chan-wook Park. Grandiosa. Y maquiavélica. Los que tengan la oportunidad, que vayan a verla al cine.

Conclusiones de este festival:
  • Vimos muchísimas cosas, pero nos perdimos aún más.
  • El cine oriental aporta savia nueva, ideas imposibles de concebir en occidente, frescura y nuevas formas de ver el cine. Si Sitges dependiese de las producciones norteamericanas o europeas, estaría muerto, al menos en esta edición.
  • Sitges es bonito.










Así que ya saben. Próxima estación: Sitges 2005, capital de Japón.


martes, 7 de diciembre de 2004

Parecidos razonables

Comparemos con un poco de mala intención los títulos de crédito de Tron (1982) con la lluvia de letras de The Matrix (1999).

The Matrix:



Tron:



Y de nuevo Matrix, esta vez el cartel promocional de Matrix Reloaded:



Ese colorcillo verde-fósforo... esos simbolillos raros... en ambos casos eran mundos virtuales, dominados por un software malvado... No tiene nada que ver, pero realmente las comparaciones son odiosas.

Lo único que queda claro es que hay que encerrar a los informáticos y programadores en general. Son gente peligrosa.

domingo, 5 de diciembre de 2004

Cuarto y mitad de chopped, por favor



Hacer que un videojuego se convierta en toda una experiencia es una cosa, y esto es otra bien diferente. ¿Os imaginais esta sorpresita bajo el árbol de navidad?

Ríndase, la resistencia es fútil

Al entrar en el metro. En el tren. Los ascensores. Los parkings. Las salas de espera. Las tiendas. Algunas calles. ¡Incluso en la playa! ¡Hilos musicales hilos musicales hilos musicales hilos musicales hilos musicales! Cuando la música deja de ser un placer para convertirse en una obligación y se vuelve ruido.

Comento esto inspirado tras leer El Odio, un libro de Ramón de España que, pese a su título es un ensayo humorístico para mearse de risa que resulta muy recomendable como terapia para cuando se esté asqueado de toda la humanidad.



No puedo evitar citar un pasaje de un capítulo que empieza apuntando a la música "por obligación" y que acaba divagando sobre las lacras musicales que sufrimos hoy en día. El texto en concreto trata sobre los raperos:

No sé qué opinaran ustedes, pero yo creo que los raperos tienen un problema de actitud y de relaciones públicas. Puede que a alguien le guste que un negro vestido con un chándal multicolor y cubierto de cadenas de oro le lea la cartilla desde la MTV mientras le dice, con no muy buenas palabras, que es un blanco hijo de puta al que responsabiliza personalmente de lo mucho que sufren los hermanos allá en el Bronx. Pero a mí, con franqueza, me toca las narices. No soy negro, ni siquiera soy norteamericano, nunca he explotado a nadie y no tengo por qué aguantar que un tipo con unas gafas de uso común en el planeta Plutón me amenace y me señale con el dedo mientras se contorsiona ante una cámara haciendo sonar su repugnante bisutería espacial. Y si quiere decirme que soy un cabronazo, por lo menos que me lo diga con música, que no se limite a largar sus reproches como si estuviera en el púlpito de una iglesia abarrotada de pecadores.

Esa actitud hostil me lleva a responderle de la misma manera. ¿Así que me odias, negro de los cojones? Pues yo a ti también, y cada vez que salgas por la tele señalándome con el dedo cambiaré de canal. Y por cierto, en vez de tomarla conmigo, ¿por qué no te preguntas a qué se debe que tu comunidad no avance ni a tiros mientras hispanos y asiáticos cada día se lo montan mejor? Ya, claro, es más fácil echarle la culpa de todo al hombre blanco, ¿verdad?

Delicioso. Y así repartiendo a diestro y siniestro en varios temas, desde la prensa a los políticos pasando por el fútbol, el amor, y lo que él llama el bonismo, algo así como la sacralización de la cultura del Buen Rollo en esta sociedad. Y por supuesto, la música.

Para los que quieran pasar un buen rato, que disfruten del odio.

sábado, 4 de diciembre de 2004

.the .product .will .make .you .happy



Por ahí hay unos cuantos geeks de la computación que se dedican a recorrer el mundo party tras party demostrando lo que son capaces de hacer con un ordenador, unas pocas herramientas de programación, y un talento apabullante.



Este es el caso de los chicos de Farbrausch, unos alemanes sanotes que se dedican a hacer espectaculares demos de infografía como esta que nos traemos entre manos hoy, .the .product. Aunque la demo en cuestión no es ninguna novedad (ganó el primer premio de su categoría en The Party '00), lo que lograron es tan espectacular que aún hoy merece la pena dedicarle los quince minutos que dura (algo que tiene un mérito enorme teniendo en cuenta que cuatro años en este campo es como hablar de la prehistoria de la informática).



Espectaculares efectos, renderizado de texturas e iluminación en tiempo real, todo ello mientras una cámara va haciendo un travelling llevándonos de la mano a través de un mundo imaginario de bits, texels, polígonos y raytracing que dan lugar a formas imposibles.



La música merece especial atención. Una composición de estilo tecno realizada en midi y que no sólo está a la altura de la parte gráfica, sino que le da vida propia a toda la demo de tal forma que no se podrían disociar una parte de la otra.



Y en el colmo de la virguería, todo esto metido en la inconcebible cifra de 64 Kbytes o como ellos dicen, con un ratio de compresión equivalente de 30.000:1 (más inconcebible aún sabiendo que al descomprimir la música el fichero ocupará tu disco duro con más de 110 Mb en formato wav); espacio con el que además iban sobrados, y al texto final de la demo os remito, que no desvelaré aquí.

Así que ya sabéis. Busque, compare, y si encuentra algo mejor, no lo compre, porque .the .product .will .make .you .understand.

jueves, 2 de diciembre de 2004

Historia de perros

Se encuentran tres perros y el primero dice:

-"Yo cuando ladro me dan carne"

A lo que responde el segundo:

-"¿Qué es carne?"

Y el tercero dice:

-"¿Qué es ladrar?"