jueves, 19 de abril de 2007

Mongolian Chop Squad

Me gusta la música. Me gusta el anime. Y cuando ambas cosas se juntan en una sola, y además es muy buena, tiene nombre y se llama Beck. Tenemos entre manos una estupenda serie de anime obra de un tal Harold Sakuishi, un japonés que no es gran cosa en el panorama del manga pero que un día se levantó y se dijo "voy a hacer una serie cojonuda con la música como background".

Beck - Mongolian Chop Squad

Dicho y hecho. Sakuishi parió el manga, que tuvo éxito y por lo tanto derivó en la TV nipona de la mano de Osamu Kobayashi (que no sé quien es pero le agradezco infinitamente que haya llevado la serie a la pequeña pantalla) y producida por el estudio Madhouse.

Beck - Mongolian Chop Squad

El guión es el plato fuerte de la serie, fluido, muy consistente ya que enlaza muy bien unas historias con otras dentro de la línea argumental general, y desmarcándose de muchos tópicos del anime al uso. La historia narra las desventuras de unos chavales de instituto de entre 14 y 16 años apasionados de la música que intentan formar su grupo de música con la aspiración de llegar a hacer algo importante algún día. La historia de sus protagonistas, especialmente Koyuki, Ryusuke, Chiba, Saku y Taira entre otros, conjuga dramatismo, acción, diversión, suspense y muchos momentos muy emotivos. Tantas virtudes tiene la serie que personalmente la considero entre el top 3 de series anime que he visto en los últimos tres o cuatro años.

Beck - Mongolian Chop Squad

Junto con el excelente guión, otro plato fuerte de la serie está en la banda sonora, omnipresente a lo largo de sus 26 capítulos con sonidos potentes donde predominan la guitarra eléctrica y la percusión. Puede que a alguien le parezca algo exótico eso del rock japonés, pero los autores de la serie no podrían haber elegido mejores temazos para ambientarla y darle ritmo. Especialmente a destacar los temas de "Brainstorm" y el "Spice of Life" interpretadas por los grupos nipones Typhoon24 y Tropical Gorilla, respectivamente, una mezcla de rock con toques funks que se escucha muy pero que muy bien.

La serie está repleta de referencias musicales como Jimi Hendrix, Kurt Cobain o Freddie Mercury. La música de los grupos que ponen la banda sonora tiene influencia de varios grupos occidentales -los Rage Against the Machine y los Red Hot Chili Peppers, por ejemplo- pero con un sonido muy propio, muy japonés, que le da ese toque diferente que tanto se agradece escuchar.

Beck - Mongolian Chop Squad

En el apartado artístico, la serie también se diferencia del anime habitual. La animación en muchos momentos parece dibujo sobre foto real -desconozco el nombre técnico de esto- y los colores no son tan vivos como suelen serlo en el anime, contribuyendo a hacerlo más real. Todo en Beck hace que se diferencie de las producciones habituales que se dan en Japón. El guión, la animación, la música, todo ello suma para hacer algo especial y que no defrauda al espectador.

La serie va de menos a más, y hay que ver los tres o cuatro primeros episodios para ir metiéndose en la piel de los protagonistas. La historia es muy agradecida y deja muy buen sabor de boca. Si os gusta el anime y/o la música, la cosa está clara: tenéis una cita con los Beck.

sábado, 14 de abril de 2007

Del amanecer hasta el crepúsculo, y más allá

Aunque quede ya lejano en la memoria colectiva, años atrás la música aún no era un producto comercial, sino que era un arte. Tampoco se trata de empezar a enumerar listas y listas de grupos y cantantes que han marcado un antes y un después en la música de la segunda mitad del siglo XX, pero algunos de mis lectores sabrían darme sin parpadear una docena de nombres de artistas (palabro que se ha devaluado bastante de veinte años para acá) cuyos discos se siguen escuchando una vez que ha pasado el verano.

La cosa empezó a degradarse en los años 80 un poco, pero durante los 90 la cosa entró en barrena y la situación que vivimos a día de hoy es sólo una consecuencia de aquellos polvos que trajeron estos lodos.

El disco concepto empezó a quedar pasado de moda. Eso de crear un álbum como "un todo" en la que las canciones son sólo una pieza que encajan con las demás y no sólo un mero single que va a sonar durante un par de meses empezó a no ser tan rentable para unos, y a estar fuera del alcance para el talento de otros. Afortunadamente no todo en esta vida es blanco y negro y siempre se puede encontrar alguna excepción, incluso en los grupos más reconocidos en el panorama músico-comercial.

A mediados de los 90, los Smashing Pumpkins tuvieron la feliz idea de publicar el álbum The Mellon Collie and the Infinite Sadness, obra que en cierta manera venía a ser una especie de nexo de unión entre el grunge más autodestructivo -que acaba de cumplir diez años- y lo que estaba por venir en los años subsiguientes, una mezcla de rock progresivo, heavy y gótico.

Smashing Pumpkins - Mellon Collie and the Infinite Sadness

The Mellon Collie and the Infinite Sadness pronto se reveló como un proyecto muy ambicioso, vistos los tiempos que corrían. Un disco doble con 28 canciones y dos horas de duración era algo "poco habitual para la época", por emplear un eufemismo, pero la fuerza de los Smashing liderado por el carismático Billy Corgan, ese gigantón de casi dos metros de altura y calvo como un huevo, caló pronto no sólo entre su público objetivo (adolescentes amantes del rock y heavy) sino que llegó a muchos más amantes de la buena música, que supieron apreciar las melodías desgarradas del álbum, la potencia de las guitarras y los ritmos de los machacadores de calabazas. Billy Corgan, compositor de prácticamente todo el álbum -y casi todas las canciones de la banda- fue capaz de enhebrar unas letras predominantemente oscuras con sonidos innovadores con un alcance artístico pocas veces igualado en la música de las dos últimas décadas, mezclando géneros como el metal, el rock y el pop, sin limitarse a los convencionalismos de qué puede y qué no puede hacer una banda de rock. La variedad de sonidos desde el principio hasta el fin de las canciones es sorprendente, llegando a alternar entre pianos, sintetizadores y fragmentos casi orquestales, le da una viveza y una variedad de sabores a la música de los Smashing Pumpkins que es difícil encontrar en las composiciones de otras bandas.

Smashing Pumpkins - Mellon Collie and the Infinite Sadness

El álbum siempre me pareció como una montaña rusa que se compone de dos discos, Dawn to Dusk, y Twilight to Starlight. El primero inicia la subida con el instrumental "Mellon Collie and the Infinite Sadness" que enlaza directamente con el "Tonight Tonight". Canciones brillantes, cargadas de "luz" que marcan esta primera parte del álbum, temazos impresionantes como Jellybelly, Bullet with Butterfly Wings, Love, Cupid De Locke, Galopogos o Muzzle.

Smashing Pumpkins - Mellon Collie and the Infinite Sadness

La bajada de la montaña rusa llega con Twilight to Starlight. Las luces se apagan y llegan canciones más oscuras. Pasamos de un extremo (1979, Beautiful, By Starlight) a otro (Bodies, Tales Of A Scorched Earth) pero en general las canciones son más tranquilas que la primera parte del álbum: nada que ver las baladas Farewell and Goodnight (que cierra el álbum), Lily (My One And Only) o We Only Come Out At Night con la explosión de rabia desgarrada del Bullet, An Ode to No One, o Zero.

Smashing Pumpkins - Mellon Collie and the Infinite Sadness

Más allá de la propia música, cabe destacar el arte de las carátulas y el booklet del álbum. Pequeñas joyas que me atreveré a calificar de naïf aunque no lo sean ponen el toque final a una obra redonda de principio a fin, una obra de arte que se hace difícil de digerir en la primera escucha pero de la que se van apreciando todos sus matices a medida que uno se deja llevar por las canciones de los dos discos.

Smashing Pumpkins - Mellon Collie and the Infinite Sadness

Personalmente, creo que los Smashing Pumpkins alcanzaron su techo con el Mellon Collie, ya que lo que vino después (e incluso lo que ya habían hecho antes) no alcanza a igualar a éste disco. Por otra parte, la descomposición de la banda tal y como se la conocía por la muerte del teclista Johnatan Melvoin y la expulsión del batería Jimmy Chamberlin por un turbio asunto de drogas -sex, drugs and rock 'n roll- acabó de descomponer el talento que atesoraba el grupo. Pese a eso, dejaron bien claro que fueron una de las bandas más innovadoras de los años 90. Y nosotros siempre les estaremos agradecidos.

miércoles, 11 de abril de 2007

¿Qué está pasando realmente?

Ahora que el calentamiento global está tan de moda y la histeria se ha apoderado de los mass-media y por lo tanto de la cúpula política mundial, cabe preguntarse cuánto hay de cierto en todo lo que nos cuentan. Los que están a favor de dicha tesis esgrimen cosas como el documental de Al Gore, que como todos los documentales de este corte, presenta unos hechos como si fuesen verdades lapidarias e incontestables. Creo que la experiencia me ha enseñado a tomar estas "pruebas irrefutables" con alfileres. Algo parecido pasó con Michael Moore, y de aquello pudimos aprender que para una versión de los hechos, se puede oponer otra versión, con pruebas igualmente "irrefutables" que demuestran totalmente lo contrario, como por ejemplo en este documental del Channel 4 (se puede ver con más calidad en Google Video, 1h15).

Por supuesto, hoy en día el escepticismo está muy mal visto, y no falta quien descalifique las hipótesis disidentes alegando el contubernio de las petroleras y todo ese rollo tan aburrido. De la misma forma se podría decir que bajo el negocio del miedo del cambio climático también hay mucho dinero e intereses de por medio de los cuales mucha gente está viviendo de ellos chupando del bote. Así que para mamoneos creo yo que uno y otro bando están bastante pringados.

Sin embargo no deja de ser molesto que se descalifique sistemáticamente a científicos que aportan pruebas que se oponen a la tesis del calentamiento global.

El calentamiento global
¿El que maneja la palanca es de una ONG o es un político?

Creo que los buenrollistas alternativos no pueden soportar la sola idea de que puedan estar equivocados en este asunto. Al fin y al cabo nadie sabe con certeza de lo que está hablando, y la perspectiva chata con la que adoctrinan algunos -desde sus webs unos, desde sus blogs otros- da escalofríos por lo superficial de su postura. En cualquier caso si hay datos que respalden una u otra tesis -el calentamiento global viene dado por el efecto humano, o bien es un ciclo natural debido a los ciclos solares o cualquier otra variable terrestre- no deben recibirse con caceroladas y abucheos. Las tendencias y las modas que arrasan con cualquier escepticismo que sea incómodo para la corriente de opinión popular me dan miedo, por lo alienantes que resultan, y eso está ocurriendo ahora.

Yo quiero saber qué está pasando de verdad, si el planeta se está calentando o no -que no está nada claro por cierto- y si es culpa del hombre o no. Quiero saber si el CO2 tiene algo que ver, o si en cambio la concentración de este gas en la atmósfera es irrelevante en todo este asunto. Hay muchas pruebas y estudios que afirman este extremo. Hay la misma cantidad de ellos que afirman lo contrario. Ojalá hubiera pruebas y datos que demostrasen de forma incontestable lo que está pasando en nuestro planeta. Simplemente creo que no los hay, o bien los que hay se contradicen unos a otros porque son demasiadas variables con sinergias muy complejas entre ellas las que influyen en la dinámica del planeta.

Todo esto quiero que me lo cuente alguien que sepa de lo que habla, no alguien que haya leído un par de libros y foros chorras, ni que colabore en algún movimiento alternativo-buenrollista, y que sobre todo que no pretenda vivir de ello, chupando de subvenciones de dinero público y viviendo del bote sólo porque es un tema que está de moda y que preocupa a los que aflojan la pasta para poder ganar(se) unos cuantos votos. Realmente no necesito que alguien que sabe lo mismo que yo del tema -esto es, exactamente nada, por mucho que duela- me venga a dar lecciones de ecologismo ni de moralidad sostenible. No necesito que me cuenten cuentos ecosostenibles llevados a cabo por gente que no tiene ni la más mínima idea de lo que se trae entre manos, y lo que es aún más grave, que se creen saber algo. No necesito que me eduquen medioambientalmente por grupos y asociaciones que atufan a intereses partidistas y/o económicos (ergo, vivir de la sopa boba), ya tengo bastante sentido común y civismo por mí mismo, gracias, como para además estar subvencionando a cualquiera sólo porque se quiere montar su eco-chiringuito. Y por supuesto no necesito que venga Al Gore a contármelo, porque simplemente no tiene ni puede tener credibilidad.

Creo que si tengo que esperar a que alguien con un mínimo de autoridad y de conocimiento de la materia, con datos robustos y contrastados, y con una idea remota de lo que está ocurriendo venga a explicarme lo que pudiera estar sucediendo de forma no interesada y convincente, puedo ir sentándome porque va a transcurrir mucho, pero que mucho tiempo.

sábado, 7 de abril de 2007

Loser as I wanna be

Es un hecho contrastado que los que nos dedicamos al negocio de la tecla y la pantalla somos unos perdedores, la escoria de esta sociedad. Sí lector, tú también, si llevas el pan a casa a costa de picar líneas de código, arreglar ordenadores, solucionar configuraciones imposibles, bregar contra clientes estúpidos que se creen Bill Gates (cuando en realidad lo que se merecen es un buen puño por el culo), y arreglarle la vida a personas normales que por una inexplicable razón necesitan de un ordenador, resulta que eres un loser, un fracasado, un perdedor del siglo XXI, un pringao, un geek. Asúmelo, cuanto antes lo hagas, antes podrás superarlo: eres un despojo social que no sirve para nada. Al fin y al cabo, que la gente te trate como un bicho raro y que te escupa a la cara no es tan malo. ¿Quién necesita al usuario final? ¡Que le den! No necesitamos al resto del mundo porque mientras siga existiendo el IRC, la wikipedia, el porno, yonkis y youtube para ver frikadas, todo irá bien. El hemisferio norte ya se podrá estar destruyendo que nos la sudará un rato.

The IT Crowd
Cayendo al pozo sin fondo

Ese optimista estado de ánimo es el caldo de cultivo en el que se desarrolla la última serie televisiva que nos han servido en bandeja para que los technofreaks nos abalancemos sobre ella y la disfrutemos sin que nuestro orgullo se resienta ni lo más mínimo -no más de lo habitual, al menos- mientras nos sacuden un puyazo tras otro a lo largo de los seis capítulos de The IT Crowd.

The IT Crowd
¡Esto tiene que estar listo para ayer, y si no, probarás mi látigo!

La serie, de producción británica y emitida en el Channel 4, plantea el día a día de una empresa cualquiera, con sus jefecillos, sus secretarias jamonas, su personal auxiliar-administrativo, y por supuesto, su departamento de sistemas, que es el más importante, con la gente más capacitada, brillante, trabajadora, el pilar de la sociedad occidental. Por eso se les podrá encontrar en el sótano del edificio, en el lugar más lóbrego, apartado y recóndito del edificio, allá donde los goblins y los trolls campan a sus anchas.

The IT Crowd
¿Es esto es un troll o un goblin?

En las profundidades de la planta -1 habitan criaturas de pesadilla que hace años que no han visto la luz del sol, y que evitan en la medida de lo posible el contacto con sus iguales, los seres humanos de las plantas superiores. Y es que el mundo necesita de los técnicos pero nadie quiere relacionarse con ellos.

The IT Crowd
Jen, sé leer e-mails, borrar e-mails, hacer click, doble click...

The IT Crowd gira en torno a la plantilla del departamento de sistemas. En primer lugar, Jen que encabeza el departamento gracias a sus habilidades sociales, porque de informática alcanza a hacer el doble click y poco más. Magistral su presentación en el primer capítulo, en el que se la muestra como una directiva de éxito y con un futuro prometedor con un despacho en un edificio modernísimo y acristalado con unas vistas espectaculares sobre la city, y acaba cerrando el círculo con su caída a los infiernos cuando la destinan al departamento de IT y termina asumiéndose como una más entre esa panda de frikis.

The IT Crowd
Roy, mientras haya porno en la red todo irá bien

Después tenemos a Roy, una persona que reúne todos los factores necesarios para ser un marginado social del siglo XXI: geek, asocial, caradura y vago. Toda una joyita que se basta y sobra para resolver las dudas de los empleados de la empresa con una máquina automática que se limita a responder con un lacónico "¿ha probado a reiniciar el ordenador y a enchufarlo a la toma eléctrica?" cada vez que recibe una llamada telefónica. Lamentablemente así consigue resolver el 100% de las incidencias. ¡Muerte al usuario final!

The IT Crowd
Moss, "oh cielos una mujer, ¿y qué hago yo ahora?"

En tercer lugar tenemos a Moss, alguien que supera a su compañero Roy en asocialidad y en frikismo. Moss es el ejemplo de geek extremo, que ha dedicado toda su vida a saber como hackear la red corporativa en unos pocos segundos en detrimento de su capacidad de relacionarse con los demás seres de su especie. Para que os hagáis una idea, se trata de alguien que para apagar un fuego escribe un e-mail al cuerpo de bomberos. Incapaz de hablar normalmente con una persona del sexo opuesto -tampoco del suyo propio- sin embargo es feliz en su sótano rodeado de ordenadores y conectado con el mundo exterior a través del Google. ¿Para qué más?

The IT Crowd
Richmond, y no lleva maquillaje...

En cuarto lugar tenemos a Richmond, que comparte las escasas habilidades sociales de sus compañeros y que tras una etapa de éxitos entre los peces gordos de la empresa, cayó en desgracia y fue relegado a un cuarto oscuro para vigilar los servidores cuando le dio por escuchar música gótica como los Cradle of Filth.

The IT Crowd
Denholm, un modelo a seguir

El jefazo de la empresa es Denholm, el que se encarga de mantener a raya a sus empleados técnicos, aislarlos en el sótano y ningunearles de todas las formas posibles incluso en los momentos de éxito corporativo, como se espera de todo buen jefe.

The IT Crowd
La máquina que todo departamento de IT debería tener

La serie mantiene un nivel muy alto a lo largo de sus seis capítulos, con mucho humor y cargada de guiños geeks para el ojo entrenado, como por ejemplo pósters del Monstruo Espagueti Volador, referencias a ordenadores míticos de los años ochenta, pegatinas hacktivistas, y montones de camisetas con motivos tomados de la red de redes. La serie te garantiza muchas risas y ya se puede calificar como "de culto" en el ámbito geek.

The IT Crowd
Ningún geek es digno de llamarse así si no tiene una taza personalizada...

A destacar de esta serie la fenomenal visión que tuvieron sus creadores a la hora de difundirla, ya que la pusieron a disposición de los internautas en descarga directa -y gratuita ¡oh cielos!- a través de su web. Por supuesto, y dejando atrás el lamentable discurso de gente que no se entera de qué va esto, el éxito fue inmediato, su popularidad subió como la espuma y la venta de los DVDs de la serie se disparó (¿he dicho ya que habían puesto la serie en Internet para que la gente se la bajase gratis? ¿qué raro, no?). Este acierto de sus creadores junto con el boca a boca ha hecho que la serie tenga un gran éxito y sea una referencia a la hora de dar a conocer algo por Internet, técnica que no sólo se limita a series de televisión, sino que también puede aplicarse a música, libros... el reto de Internet está ahí, ahora sólo falta quien sepa aprovecharlo en lugar de criminalizar a su público.

The IT Crowd
... ¿pero qué ocurre si en lugar de una se tiene varias decenas de ellas?

No te olvides. Si la próxima vez que estés en tu trabajo te ves escribiendo líneas de código indescifrable en el ordenador, buscando frikadas en el Google, o enviando e-mails de powerpoints absurdos a toda tu lista de contactos, recuérdalo: es posible que sin saberlo seas uno de ellos, un geek, un perdedor, alguien que debería estar confinado en el sótano más oscuro y profundo del edificio en el que trabaja. Es así, y no es algo que puedas cambiar.

De nada.

PD: si te interesa la serie en V.O.S.E, puedes probar por aquí...

domingo, 18 de marzo de 2007

En la cima del mundo...

... o casi.

Así es como se siente uno después de volver de uno de los lugares más impresionantes de los alpes franceses.

Tignes 2007
Valle de Val d'Isère al pie del Tsanteleina que hace frontera con Italia y que esconde pueblecitos como Ceresole Reale.

Muy lejos de aquí, en la Savoya francesa, muy cerca de la frontera italiana, se encuentran los pueblos de Tignes y de Val d'Isère en la zona de la Haute Tarentaise. Ya desde principios del siglo XX empezaba a desarrollarse en la zona el esquí alpino como actividad de ocio. Pronto, en 1931 empezaron a instalarse remontes manuales en Val d'Isère para aquellos pioneros, locos que se deslizaban sobre tablones de madera montaña abajo.

Tignes 2007
Macizo alpino que se cierne sobre Tignes.

Tignes 2007
Desde la zona glaciar se tienen vistas impresionantes sobre el Dôme de Pramecou.

Varias décadas después, ambos pueblos se han convertido en una referencia mundial para el esquí, con un dominio esquiable de 300 kilómetros que te lleva desde el valle de Les Brevières hasta los nada desdeñables 3500 metros sobre el nivel del mar de la zona glaciar de la estación.

Tignes 2007
La zona de Le Fornet situada al pie del col de l'Iseran.

El enclave es increíble, y los paisajes no dejan de sorprenderte; detrás de un pico aparece otro aún más majestuoso. Los bosques esconden valles sombríos y las lomas dan paso a extensas praderas de nieve hasta donde alcanza la vista.

Tignes 2007
El sol se atreve a iluminar en vano el glaciar de la Grande Motte: la temperatura no subirá de 0ºC en todo el día.

Sólo en un lugar como éste alojado a 2100 metros de altura puede ofrecerte unas vistas semejantes mientras desayunas. Un vistazo a la ventana te deja con la boca abierta...

Tignes 2007
L'Aiguille de la Grande Sassière al amanecer, más de 3770 metros haciendo frontera con Italia. Del otro lado el valle de Aosta.

El embalse que anegó el antiguo pueblo de Tignes en 1952 permanece helado durante muchos días del largo invierno. El sol apenas calienta las aristas de las montañas circundantes...

Tignes 2007
¿A que parece un dibujo?

Alojarse a los pies de la cima de Tovière se presta a este espectáculo cuando apenas está amaneciendo. La mezcla del azul y el dorado del sol sólo puede apreciarse en un lugar así.

Tignes 2007
El parque natural de la Vanoise rodea a toda la estación en una perfecta simbiosis hombre/naturaleza. Algunos deberían reflexionar y aprender de ello.

Detrás, los bosques permanecen a la umbría de la montaña. Más adelante el sol lo inundará todo en esta parte de la estación orientada al oeste.

Tignes 2007
Le Fornet, donde discurre el arroyo del Isère entre alerces y abetos.

Llegar al valle de Le Fornet es todo un reto viniendo desde Tignes. Son tales las distancias que ir y volver en un día no resulta fácil, sobre todo cuando llegas a estar a 15 kilómetros de casa... Para llegar hasta aquí ha habido que salvar varias cimas: Tovière, Bellevarde, Solaise y el mítico Iseran, protagonista de numerosas etapas del tour de Francia, que por cierto, llegará aquí el próximo verano.

Tignes 2007
Las vistas son indescriptibles. Trataré de describirlas. Básicamente podemos ver al fondo y en línea recta a Tignes y su glaciar.

Estando en Le Fornet uno no puede evitar subir hasta el glaciar de Pissaillas. Tomando la cabina del valle del Iseran subimos de un tirón hasta el col de l'Iseran a 2762 metros de altura, y de ahí al glaciar a 3400 metros que desemboca en la zona del Pays Désert, una llanura de nieve que la vista no abarca.

Tignes 2007
Uno de tantos glaciares de la zona del parque natural de la Vanoise. Aquí los coleccionan.

Las fotos no le hacen justicia al lugar. Estar allí sentado extasiándose con todos los colosos alpinos de alrededor no tiene precio.

Tignes 2007
La roca de Bellevarde se hiergue sobre Val d'Isère encajonándola en un profundo valle.

Ya de vuelta del glaciar de Pissaillas las montañas nos deparan un panorama inigualable (otro más). La bajada desde Solaise hasta Val d'Isère, 1000 metros por debajo, es simplemente preciosa.

Tignes 2007
La bajada por la pista de Santons es digna de mencionar, discurriendo entre estas dos moles.

Flanqueando nuestro lado izquierdo teníamos las moles de Charvet y de Bellevarde por las cuales se puede atravesar esquiando un estrecho pasillo que te deja sin respiración. Piedra a la derecha, piedra a la izquierda, y la bajada a cuchillo por delante.

Tignes 2007
Llegando a Val d'Isère, con el pueblo a nuestros pies.

Ya del lado de Tignes, es aconsejable dejarse caer por la zona de la Sache, en el extremo opuesto de todo el dominio esquiable, lindando con la parque más occidental de l parque de la Vanoise.

Tignes 2007
Varios kilómetros de bajada por delante.

Esta zona te baja de casi 2800 metros de la Sache hasta los 1500 metros de Les Brevières. Casi unos 1200 metros de desnivel que hay que salvar bajando prácticamente en medio del monte, fuera de pistas balizadas y con una inclinación que hace que te lo pienses dos veces.

Tignes 2007
Los alerces, que cuelgan casi en el vacío, abren paso a unos paisajes magníficos sobre el embalse de Tignes.

El esfuerzo es notable y la sudada te deja deshidratado, pero una vez más, los paisajes te ofrecen una recompensa que vale la pena.

Tignes 2007
El Dôme de la Sache, un imponente bloque de piedra maciza limita por la izquierda tu bajada y te advierte de lo que puede pasar si pierdes el control.

La bajada por la pista de la Sache es tan espectacular como dura y peligrosa. Nieve transformada alternándose con hielo y una pendiente más que empinada son buenos aliados para ponerte en dificultades. Al fondo, el pueblecito alpino de Les Brevières ofrece un aspecto bucólico con sus tejados de pizarra cubiertos de un buen manto de nieve que nunca parece derretirse pese al sol que hace.

Tignes 2007
Vistas sobre el sector de Lognan. Blanco, azul y solazo.

En la misma zona tuvimos acceso a una curiosidad geológica de la estación. L'Aiguille Percée (La aguja atravesada) es una formación rocosa en forma de ojo de aguja.

Tignes 2007
Por aquí sí que pasaría un camello.

Para llegar hasta la aguja (2748 metros) hay que salirse de la trazada de la pista y cortar a través del monte a lo largo de una pared de nieve. Nada complicado y el premio son unas vistas únicas (como siempre) que invitan a sacar el bocadillo, el agua y recrearse durante un buen rato con algo que no se puede ver todos los días.

Tignes 2007
Vista de la aguja desde el lado de Lognan.

Lo complicado viene ahora. Bajar de la aguja por el lado contrario se revela como una tarea harto complicada. Una inclinación más que considerable y una nieve muy irregular convierten la bajada en un rompepiernas. Llegamos abajo sin aliento pero felices.

Tignes 2007
Formaciones rocosas muy peculiares y que no se ven parecidas en ningún otro lugar de la estación.

Ya que estamos aquí, ¿por qué no subimos al glaciar de Tignes? Una breve y agradable bajada por una pista, que parece más una autopista, nos deja en Val Claret, desde donde cogemos un funicular. ¿Un funicular? ¡Un funicular!

Tignes 2007
¡Ninoni! Próxima parada...

Realmente el tomar un funicular, o una especie de metro si lo preferís, para ir bajo tierra a más de 3000 metros de altura es toda una experiencia que hay que vivir al menos una vez. Es la primera vez que tomo un transporte ferroviario y no ves caras de estrés, de haber madrugado (bueno sí, pero no se nota), más bien al contrario la gente está despreocupada, comentando tal o cual bajada.

Tignes 2007
En la cima del mundo.

A la salida del funicular nos espera una cabina -el bicho transporta a más de 100 personas ni más ni menos- que nos lleva al techo de todo el dominio esquiable. Los 3500 metros se notan y aunque hace un sol de justicia el termómetro marca los -4ºC sin inmutarse. Cómo será esto cuando hace "frío"...

Tignes 2007
La diferencia de altura se nota. Las nubes se nos echan encima.

La bajada es espectacular. La nieve parece nata y los esquís se dejan llevar dócilmente, glaciar abajo. El crujido de la nieve polvo es música para los oídos.

Tignes 2007
El Mont Blanc (en el centro, detrás). 4808 metros.

En medio de la bajada, ¡stop! El Mont Blanc, techo de la Europa occidental nos envía un saludo. Desde donde estamos, apenas hay 50 kilómetros a vuelo de pájaro.

Tignes 2007
Campos de trigo nevados.

Siguiendo con la bajada, nos encontramos con estas extrañas formaciones artificiales de nieve. Aquí la nieve no cae, se cultiva.

Tignes no es sólo nieve y montañas (bueno, casi). También es un lugar coqueto con mucho ambiente montañero. Por la tarde después de esquiar la gente se congrega alrededor de la plaza de Val Claret, un espacio peatonal donde lo normal es ir de un bar a otro esquiando en lugar de andar. El tráfico rodado está vetado en varias zonas (si vas a estar alojado, parking obligatorio) lo cual se agradece. La gente a pie se confunde con los esquiadores, porque es lo más normal del mundo en este lugar.

Tignes 2007
Un bar-tienda que merece la pena visitar.

Los locales son bastante exóticos, como por ejemplo el Gryzzly's Bar, ambientado al estilo indio, con estatuas de osos de maderas, sofás -en lugar del vulgar taburete- recubiertos de cojines y pieles, tapices que cuelgan de las paredes, tocones de árboles en lugar de mesas... Un sitio que vale la pena visitar, aunque mejor prepara la cartera a la hora de pagar una consumición. Obviaba decir que el lugar es bastante pijo, y los precios van con el sitio. Je.

Tignes 2007
Esquiando por las calles del pueblo.

De vuelta a Val d'Isère al día siguiente, pudimos gozar de nuevo del entorno. Val d'Isère ha sabido conservar el aspecto bucólico de los pueblecitos de alta montaña. Predominan las construcciones de piedra y madera siguiendo la arquitectura local. Algunas calles como se puede ver, son sólo para esquiadores.

Tignes 2007
Nada roto, puede seguir.

De vuelta a los glaciares, es tanta la cantidad de nieve que llega incluso a ser mareante. El sol pega con fuerza y el blanco de la nieve devuelve un reflejo cegador. Las pistas son innumerables, así como los fuerapistas. Las posibilidades son infinitas. Habrá que volver, digo yo.

El día de vuelta nos despide con un nevadón que -sustos con el coche aparte- dejará más de un metro de nieve que no podremos disfrutar. Es nuestro sino; cada vez que abandonamos una estación de esquí, ésta nos despide con sus mejores galas de invierno y un montón de nieve por caer. El año que viene estaremos de nuevo para aprovecharla. Mientras tanto, que los glaciares la conserven durante el duro verano que se avecina.

Tignes 2007
Un pueblo alpino. Un lugar privilegiado rodeado de un paisaje idílico.

Aunque durante el viaje de vuelta nos encontramos con una oscura ciudad medieval, feudo de los cátaros: Carcasona. Ya que pasábamos por aquí, aprovechamos para visitarla.

Carcassonne
¿Cuantos frikis pagarían por echarse una partidita de cierto juego de mesa aquí?

La ciudad está magníficamente conservada, y merece la visita sin duda. Murallas, escaleras, torreones y almenas te transportan a otra época.

Carcassonne
Las murallas de la ciudad.

Un viaje bien aprovechado, en lugares irrepetibles. ¡Qué buen sabor de boca!

jueves, 15 de marzo de 2007

Cal y arena

Hoy, viendo Las Noticias de La 2, he visto un par de noticias, una buena y una mala, sobre el tema de la igualdad de la mujer.

La buena, que un grupo de mujeres se ha manifestado en contra de la discriminación positiva porque, alegan, eso no es igualdad. Premio para ellas, porque hay gente que sabe ver más allá del borreguismo preponderante.

La mala, que la nueva ley de igualdad prevé que si una mujer denuncia a una empresa por discriminación, ésta última deberá demostrar que no es así. O dicho de otra forma, que una de las partes (la empresa) deberá demostrar su inocencia, en lugar de que el denunciante tenga que demostrar la culpabilidad. La presunción de inocencia, uno de los pilares del derecho, pisoteado en el barro en nombre de la corrección política, que se apunta un cadáver más a su cuenta. Pero ya se sabe cómo funcionan las cosas aquí...