lunes, 10 de abril de 2006

Si en la cara oculta de la luna todo está a punto... vengan las cinco notas

En el páramo musical que nos venden a día de hoy es difícil encontrar refugio si es que te consideras como una persona con (un poco de) buen gusto y aprecias la buena música. Sintonizar la UHF o situar el dial de la radio en cualquier frecuencia te expone a recibir un golpetazo de radiofórmula comercial que es muy desaconsejable para la salud de los tímpanos, y que se torna extremadamente nocivo en algunas ocasiones. Gracias a nuestros protectores de la cultura, podemos elegir la forma de morir musicalmente escuchando una suerte de artistillas como Melendi, un poco de Estopa, los grititos de La oreja de Van Gogh, la coneja histérica de Roxette, Chenoa, al infinitamente banal Carliños Brown, sin mencionar a las boys bands, por citar solamente algunos de los casos más leves. Otros no tendrán tanta suerte y serán fulminados por una balada de Phil Collins. Podría seguir enumerando pero no será necesario, creo que se ha captado el concepto.

Llegados a una situación así de desesperada quedan pocas alternativas. Saltar por la ventana no es una de ella, y presentarse en la sede de alguna sociedad de gestión de la propiedad intelectual armados de una recortada con una cartuchera colgando de los hombros a lo Rambo III exterminando afganos tampoco lo es, aunque nos quedemos con las ganas. Puño por el culo para todos ellos, de todas formas.

La mejor vía es, por supuesto, acudir a los clásicos, ôh benditos sean. Y de todos los clásicos que podemos encontrar, existen unos que resisten ahora y siempre al invasor y al mal gusto. Ellos son los Pink Floyd, una panda de melenudos setenteros que han sembrado tres décadas con sus genialidades. Bueno, para hacerles justicia mejor sería dejar de lado su década de los noventa, pero a gente así todo se les puede perdonar. Y es que sus cuatro componentes, Roger Waters, David Gilmour, Richard Wright y Nick Mason eran cuatro genios.

Pink Floyd, Live at Pompeii
Más grande, mejor...

Pink Floyd, Live at Pompeii
... y en estéreo

De todas sus creaciones -y ya son muchas- últimamente me ha llamado la atención una grabación que hicieron terminando el año 1971 y que no mucha gente parece conocer. Claro que con obras como The Piper at the Gates of Dawn, The Dark Side of the Moon, Meddle, The Wall y tantos y tantos discos, es fácil que otras cosas menos populares pasen desapercibidas. Me refiero al concierto/disco conceptual/videoclip conocido como Live at Pompeii. En cursiva porque es difícil clasificar esta cosa. No es un concierto porque no hay público. No es un videoclip porque -al menos el DVD- dura hora y media (no me imagino emitiéndolo en la MTV junto a vídeos de negratas hiphoperos de los que repiten yoyoyoyo motherfucker yoyoyoyo). Y tampoco es un disco al uso aunque interpretan canciones que pertenecen a otros álbumes de la banda. ¿Qué es? Yo no sé ponerle un nombre; si acaso se podría decir que es una película documental, pero desde luego bastante especial. En cualquier caso es una genialidad de estos chicos de Cambridge en su etapa post Syd Barrett.

Pink Floyd, Live at Pompeii

Pink Floyd: Live at Pompeii nació como proyecto conjunto de Adrian Maben y los Pink Floyd, que acordaron montar un espectáculo de luz, música y psicodelia en octubre de 1971 en lo que fuera la antigua ciudad italiana de Pompeya, entre los enclaves destruidos por las cenizas y la lava del Vesubio.

Pink Floyd, Live at Pompeii

Pink Floyd, Live at Pompeii
Panem et Circenses

Desde luego no podrían haber elegido mejor escenario para una banda legendaria como los Floyd. Psicodelia, historia y misticismo van de la mano a lo largo de todo el metraje con la banda sonora cuidadosamente elegida, temas míticos del grupo que acompañan perfectamente el paisaje cuasi lunar de las ruinas volcánicas de la ciudad italiana.

Pink Floyd, Live at Pompeii
Dolby Surround where available

Live at Pompeii empieza fuerte, con las ruinas del anfiteatro reverberando con temas aluzinantes como Echoes (tomado del álbum Meddle), esa canción que dura veinte minutos pero que debería durar una hora.

Overhead the albatross hangs motionless upon the air
And deep beneath the rolling waves
In labyrinths of coral caves
The echo of a distant tide
Comes willowing across the sand
And everything is green and submarine

Pink Floyd, Live at Pompeii

And no one showed us to the land
And no one knows the wheres or whys
But something stirs and something tries
And starts to climb toward the light

Pink Floyd, Live at Pompeii
El Vesuvio en erupción solar

Strangers passing in the street
By chance two separate glances meet
And I am you and what I see is me
And do I take you by the hand
And lead you through the land
And help me understand the best I can

Pink Floyd, Live at Pompeii

And no one calls us to move on
And no one forces down our eyes
And no one speaks and no one tries
And no one flies around the sun

Pink Floyd, Live at Pompeii

Cloudless everyday you fall upon my waking eyes
Inviting and inciting me to rise
And through the window in the wall
Comes streaming in on sunlight wings
A million bright ambassadors of morning

Pink Floyd, Live at Pompeii

And no one sings me lullabies
And no one makes me close my eyes
And so I throw the windows wide
And call to you across the sky.

Pink Floyd, Live at Pompeii
Pink Floyd eclipsando a todo el panorama musical de los setenta

A lo largo del documental, el director va mezclando hábilmente imágenes sueltas con entrevistas al grupo. Fotogramas del espacio, paisajes volcánicos, escenas de la ciudad derruida, todo ello conforma un largometraje que describe perfectamente lo que fue Pink Floyd, un grupo de música psicodélica, surrealista y que era fácilmente representable con elementos visuales.

Pink Floyd, Live at Pompeii

Pink Floyd, Live at Pompeii

Temas que ya por los años setenta empezaban a incorporar sintetizadores hicieron de Pink Floyd el grupo más vanguardista de su momento, y que aún hoy en día casi nadie ha superado en su capacidad de innovación -musical, visual, artística y conceptualmente- están plasmados en pantalla perfectamente por Maben. Un eclipse, los anillos de Saturno, un volcán en erupción, un plano de la vía láctea, el despegue de un módulo lunar, imágenes que evocan la genialidad de una banda que componía para escuchar con los ojos y ver con los oídos.

Pink Floyd, Live at Pompeii
El estilo visual de los Pink Floyd

Pink Floyd, Live at Pompeii
Lo que rodeaba a Roger Waters no era niebla sino el humo de sus porrillos

Pink Floyd, Live at Pompeii
No te vayas a cortar

La película combina temas brillantes y melódicos con otros más oscuros y asfixiantes. Careful with that Axe Eugene, o bien Set the Controls for the Heart of the Sun se ilustran con paisajes lunares, cráteres humeantes, montes arrasados por la lava.

Pink Floyd, Live at Pompeii

Pink Floyd, Live at Pompeii

En el concierto aparecen también temas más melódicos, como A Saucerful of Secrets o Us and Them.

Pink Floyd, Live at Pompeii

Pink Floyd, Live at Pompeii
Con el hacha de Eugenio

Pink Floyd, Live at Pompeii

La psicodelia y la experimentación también tienen su espacio en el largometraje, con One of These Days, Brain Damage y Mademoiselle Knobs (¿¡armónicas y ladridos a dúo!?) donde los Pink Floyd se explayan a gusto con ese estilo tan peculiar que los hace inconfundibles. Escenarios surrealistas, luces, espectáculo nocturno, todo ello aderezado con imágenes de Pompeya, un lugar inquietante donde las ruinas cuentan en silencio el desastre ocurrido hace casi dos mil años. Estatuas y azulejos testigos de dos momentos históricos: la erupción del volcán, y los Pink Floyd tocando en un lugar tan imponente.

Pink Floyd, Live at Pompeii

El concierto está grabado en varios momentos del día. Adrian Maben sabe recoger lo mejor de cada momento, desde el sol deslumbrante del sur de Europa hasta la noche fantasmagórica que rodea la ciudad protagonista de la catástrofe, pasando por las "entreluces" de los vientos y humaredas tóxicas del volcán aún en actividad, el director maneja todos los hilos que llevan al espectador desde el sonido de la banda hacia su entorno visual.

Pink Floyd, Live at Pompeii

Pink Floyd, Live at Pompeii

Al margen de la música, el documental nos enseña muchos de los entresijos de la banda. Podemos ver algunos momentos de su convivencia, de cómo experimentaban y grababan en los estudios Europasanor en París, o bien en los estudios de EMI en Abbey Road, todo un templo musical de los grandes grupos ingleses.

Pink Floyd, Live at Pompeii

Pink Floyd, Live at Pompeii
El virtuosismo también se trabaja

Se dicen muchas cosas muy interesantes. Podemos ver un pasaje en el que habla Roger Waters sobre las habilidades de cada componente del grupo. Se habla del equilibrio entre el conocimiento de los equipos y del conocimiento musical de cada miembro. No olvidemos que Pink Floyd experimentaba con nuevos sonidos y tecnologías, y se les ve trabajando en el estudio, probando nuevos equipos durante sesiones de estudio de varias horas.

Pink Floyd, Live at Pompeii

El momento en que hablan sobre los músicos y los equipos que manejan es especialmente interesante. Transcribo la entrevista:

David Gilmour: El equipo no debe sobresalir. Nosotros dependemos de él.
No podemos hacer lo que hacemos sin él.
No podríamos hacer un buen show musical sin él.
Estas cosas dependen de cómo uno las controle, de si uno las controle, o no las controle y viceversa.

Pink Floyd, Live at Pompeii

Roger Waters: Es solo cuestión de usar las herramientas cuando están disponibles.
Hay centenares de equipos electrónicos disponibles para gente como nosotros.
No nos puede incomodar eso.
Son parte de nuestras mentes.
Hay que tener todo dentro de la cabeza para luego poder sacarlo al exterior.
El equipamiento nunca piensa lo que debe hacer. No puede controlarse sólo.

Pink Floyd, Live at Pompeii

Me encanta el momento en el que vienen a concluir que "somos los putos amos" refiriéndose a que una persona con los mismos medios no sería capaz de llegar a donde ellos han llegado, que no eran los instrumentos sino su propia creatividad la que hacía que fuesen lo que eran.

Pink Floyd, Live at Pompeii

Pink Floyd, Live at Pompeii

Todo esto resulta bastante interesante, ya que en vídeos así generalmente se deja poco espacio para hablar de música y acaban siendo espacios de promoción y lucimiento de las bandas. Esta película nos demuestra que los Floyd eran muy buenos músicos, que sabían lo que hacían, y cómo manejar los instrumentos que estaban a su alcance no para hacer más de lo mismo, sino para llevar su capacidad de creación mucho más allá de lo que era capaz cualquier otro grupo coetáneo.

Pink Floyd, Live at Pompeii

Pink Floyd, Live at Pompeii

También hay entrevistas a cada uno, donde cuentan sus impresiones, y lo difícil que es a veces convivir tanto tiempo en un grupo de música. Es especialmente gracioso cuando aparece David Gilmour afirmando que Pink Floyd está al margen de las drogas.

Pink Floyd, Live at Pompeii
Así se quedó Nick Mason al escuchar estas declaraciones

Resulta gracioso porque viendo los precedentes de la banda -Syd Barrett fue invitado a abandonar el grupo tal era su adicción- pero aún más cuando poco después nos plantan imágenes de Nick Mason y de Roger Waters con estas pintas:

Pink Floyd, Live at Pompeii
No toméis drogas...

Pink Floyd, Live at Pompeii
...que hay poca y somos muchos

Después de verles, ¿alguien apostaría por lo contrario?

Entrevistas aparte, es una gozada ver esas sesiones de estudio donde salen los cuatro probando nuevos registros, equivocándose, ensayando y disfrutando de lo que hacen.

Pink Floyd, Live at Pompeii

Pink Floyd, Live at Pompeii

Pink Floyd, Live at Pompeii

El DVD con el documental acaba con imágenes oníricas, propias de un concierto completamente diferente, de un grupo como pocos, en un escenario incomparable. Imágenes del Vesuvio, recreaciones de la ciudad en 3D, detalles del arte de aquella época...

Pink Floyd, Live at Pompeii

Pink Floyd, Live at Pompeii

Pink Floyd, Live at Pompeii

Pink Floyd, Live at Pompeii

Pink Floyd, Live at Pompeii

La película termina como empezó, con el potente tema de Echoes, una canción que es la quintaesencia de un grupo que marcó una época. Una experiencia audiovisual única para quien quiera disfrutar de algo completamente diferente. Apaguen las luces, enciendan sus mentes. Pink Floyd está a punto de empezar.

domingo, 9 de abril de 2006

Here comes the sun, ninonino

Bueno, se confirman las malas noticias: llega la primavera, y después el verano, con su puto calorro, el sol que cae a plomo, los sudores, el malestar, y las pocas ganas de hacer cualquier cosa.

Supongo que toca apechugar con el cambio de estación, y mientras tanto disfrutar con los colores de tan nefasta época.























Aunque como la cabra siempre tira al monte, y para ser fiel a mi mismo, allá va esto a modo de recuerdo:



Eso sí, las buenas noticias son que se espera una semana santa muy interesante.

domingo, 2 de abril de 2006

Historia

Todo el mundo debería leer esto, que es de lo poco (¿único?) inteligente y documentado que he visto hasta la fecha sobre el tema.

viernes, 31 de marzo de 2006

El tonto útil

Lo último de lo último es ver a los pobres tontos de IU actuando como perro de presa de los ladrones y asumiendo sus mentiras. Vivir para ver...

martes, 28 de marzo de 2006

¿Qué pastilla eliges?


Abre los ojos, Neo.

Un pequeño recopilatorio de artículos clásicos acerca de eso que los mafiosos llaman "piratería". Aunque se podrían poner muchos, muchísimos más que denuncian el abuso de las entidades de gestión y de la industria audiovisual, hasta el punto de cambiar las reglas del juego para criminalizar a millones de personas normales y corrientes de la noche a la mañana...

La sopa boba.

Titiriteros.

The problem with music.

Por favor, ¡pirateen mis canciones!

Manifiesto ¿en contra? de la piratería.

¿Por qué compramos CDs?

Quien a CD mata, a mantazos muere: piratería y doble moral.

The Internet debacle - An alternative view.

Manifiesto de Kiko Veneno.

La Caída de la industria del disco.

Compartir es legal, Ribas lo que Ribas.

Courtney Love's speech.

La SGAE, los derechos de autor y los derechos de todos / Carta abierta al PSOE.

El canon del miedo.

lunes, 27 de marzo de 2006

Ahora que vamos despacio...

Si os habéis preguntado por qué en el trayecto del AVE entre Madrid y Lérida los trenes están muy lejos de alcanzar su velocidad máxima, he aquí un interesante artículo que lo explica.



Somos sombras



We Will Become Silhouettes

I've got a cupboard with cans of food,
filtered water, and pictures of you
and I'm not coming out until this is all over.
And I'm looking through the glass
Where the light bends at the cracks
And I'm screaming at the top of my lungs
Pretending the echoes belong to someone
Someone I used to know

And we become silhouettes when our bodies finally go

I wanted to walk through the empty streets
And feel something constant under my feet,
But all the news reports recommended that I stay indoors
Because the air outside will make
Our cells divide at an alarming rate
Until our shells simply cannot hold
All our insides in,
And that's when we'll explode
(And it won't be a pretty sight)

And we'll become silhouettes when our bodies finally go

martes, 21 de marzo de 2006

Frikis por goleada

Desde hace algunos días, una mente preclara ha decidido que era hora de rescatar del olvido una de las series emblemáticas de la televisión noventera, santo y seña de los chavales en aquellos tiempos en los que pasamos de dos a cinco canales de la noche a la mañana, y pudimos acceder a un montón de material friki mientras nos merendábamos unos cuantos bollycaos.

La serie es, por supuesto, Oliver y Benji (aka Captain Tsubasa para los frikis incurables), emitida en horario prime time en directa competencia con los telediarios de las otras cadenas (algo irrepetible en la televisión de este país), donde un chaval llamado Oliver Aton (al parecer resulta que se escribe Hutton) se dedicaba a darle al balón en vez de estudiar la fotosíntesis del berberecho nipón.

Es de todos conocidos, a menos que hayáis vivido bajo una piedra queridos lectores, de las increíbles -en todo el sentido de la palabra- andanzas futboleras de estos muchachotes, compañeros y rivales en esos estadios de longitud inabarcable. Por no hablar de personajes estrambóticos, ex-futbolistas brasi-leños alcohólicos, porteros más grandes que sus porterías, delanteros que sufrían tres infartos durante los partidos, públicos demasiado entusiastas, estrategias inverosímiles a la par que absurdas, locutores con más saliva que el suelo de un bar de camioneros, equipos entrañables -quién no se acuerda de los patéticos Niupis, ¿o New Kids?-, jugadores psicópatas, y todos, absolutamente todos ellos más feos que pegar a un padre.

Pero de toda esa fauna, queda impreso a fuego en la retina esa pareja de freaks balompédicos que eran los gemelos Derrick, del equipo Hanawa quienes, rodeados por una panda de mantas, se las arreglaban ellos solos para meterles un paquete de goles al desdichado portero que tuvieran enfrente.

Estos tipos, aparte de compartir placenta durante el embarazo de su desdichada madre, también compartieron su pasión por el esférico durante su niñez, además de heredar -quién sabe de qué padre- unos dientes prominentes y cierta inestabilidad emocional que les llevaba a brincar aquí y allá. Esa característica es la que nos lleva al tema del post de hoy: su absurda técnica de la (tachán) Catapulta Infernal (tachán).

Esta pareja de dos sorprendían al rival realizando una espectacular acrobacia que consistía en que uno de los gemelos se tiraba al suelo de espaldas sobre el césped.



Tras deslizar -siempre de espaldas- unos cien o doscientos metros, su hermano saltaba sobre sus piernas flexionadas.



Los dos hacían fuerza con las piernas, y después de decir abracadabra, saltaba como un piojo hasta alcanzar más o menos la altura de trescientos metros (metro más, metro menos):



El resto es historia: gol, y toda una generación de adolescentes colgados de la tele y flipando con esta gente.

Están locos estos japoneses. Y lo que nos gusta.

viernes, 17 de marzo de 2006

Hoy es el día



Beeeeeeeeeeeee...

jueves, 16 de marzo de 2006

Atrápame a ese castillo

Lo ha vuelto a hacer. Hayao Miyazaki lo ha conseguido de nuevo. Después de dejarnos con la boca abierta con obras maestras como Laputa: el castillo en el cielo, Niki aprendiz de bruja, El viaje de Chihiro, Mi vecino Totoro, y sobre todo Porco Rosso, este nipón nos sirve así, sin avisar, una genialidad marca de la casa estudios Ghibli. Estamos hablando de El castillo ambulante.



Los seguidores del estudio no se verán defraudados en absoluto, pues la película se puede clasificar entre las mejores de su autor.



Como siempre, imaginación desbordante, bandas sonoras de melodías envolventes y serenas, colorido, el trazo de los personajes que ya nos es familiar, todos los ingredientes que Miyazaki sabe aderezar tan bien y que los cocina a fuego lento en su cocina de ensueño, para servirnos este plato delicioso que uno no se cansaría de saborear.



Nos encontraremos un largometraje lleno de personajes carismáticos; no ya los protagonistas que se hacen querer y que devoran la pantalla, sino también los secundarios que le dan el toque de magia a todas las películas made in Ghibli, por ejemplo el espantapájaros y Calcifer, el demonio del fuego. Paisajes, músicas y personajes que evocan otros tiempos que nunca existieron. Nostalgia y recuerdos.



Siempre está presente ese trasfondo de la vieja Europa. Escenarios que están lejos de su Japón natal, Miyazaki nos muestra clichés muy occidentalizados; los mercadillos, las viandas, las hogazas de pan, el queso, la panceta, etc. Todo ello muy alejado de lo que parece ser el modo de vida y costumbres orientales.

Llama la atención el diseño del castillo, que adopta una estética muy a lo Metal Slug. La plástica del dibujo de Miyazaki y sus ayudantes siempre se desmarca por su originalidad y por tener su estilo propio.


Metal Slug...


...y el castillo ambulante. ¿Parecidos razonables?

Una película sobresaliente que no habría que dejar escapar mientras siga en cartelera.