jueves, 6 de enero de 2005

Visto un Stradivarius, vistos todos

- Diga, señor.
- ¿Tiene usted un habitáculo?
- ¿Un habitáculo?
- ¿Qué?
- Usted dijo "¿Tiene un habitáculo?"
- Sé perfectamente lo que dije. He dicho "¿Tiene usted un habitáculo?"
- Quiere decir si tengo habitación......
- Eso es lo que he dicho, estúpido.


Este diálogo de besugos sólo nos lo podríamos encontrar en la boca del inspector Clouseau, personaje encarnado por Peter Sellers, inefable protagonista de la saga de películas de la Pantera Rosa dirigida por Blake Edwards, películas que se merecen un lugar destacado en la historia de la comedia. Estas pelis son obligatorias para cualquiera que disfrute con Peter Sellers (por cierto, su verdadero nombre era Richard Henry Sellers) en su mejor faceta como actor cómico. Gags, equívocos, torpezas, ridículos, golpes y porrazos caracterizan entre otras cosas a esta inigualable saga. Vamos allá.

La primera película de la saga es La Pantera Rosa (1963) y es la que tiene más glamour y menos comedia de todas, y aún así ha marcado todo un hito. La historia de una fabulosa joya llamada la Pantera Rosa, el brillante más grande y codiciado del mundo, da lugar a un inicio de los que no se olvidan en el cine.



Al son de la sensual música compuesta por Henry Mancini discurren unos títulos de crédito jamás vistos por aquella época, donde un rosáceo y cachondón felino se dedica a perpetrar sus particulares travesuras sobre el infeliz inspector Clouseau. Estos títulos iniciales creados por Friz Freleng y David H. DePatie, dos animadores clásicos de la Warner Brothers, dieron lugar a una serie de dibujos animados que empezaron al final de la década de los 60 y se prolongarían hasta bien entrados los 80, como por ejemplo The Pink Panther Show (1969), The Pink Panther and Sons (1984) y The Pink Panther and Friends (1989).




Glamour sesentero para las bellezas de la época.

La historia se desarrolla en torno al posible robo del pedrusco por el Fantasma, famoso ladrón que ha sido capaz de esquivar todos los intentos de la policía por detenerle, y que tiene la particularidad de dejar su firma tras los robos que va cometiendo con un guante donde se puede leer una 'P' bordada con hilo dorado.



Si bien Peter Sellers es el centro de atención en todas estas películas, se ve obligado a compartir su protagonismo en este caso. El actor que encarna al sufrido inspector de policía aparece aquí acompañado de otras estrellas de la época, como David Niven que encarna a Sir Charles Lytton (el Fantasma), Capucine en el papel de Simone, mujer del inspector, o Claudia Cardinale como la princesa Dala, sexy propietaria de la joya. De hecho, Peter Sellers es en gran parte de la película un personaje casi secundario, y la historia se desarrolla entre robos, celos y amores en una trama donde se entremezclan Sir Lytton y Simone, cómplice y adúltera, Georges, sobrino y aprendiz de su tío Charles, y la princesa Dala, que se apunta a un bombardeo.


David Niven metiéndole fichas a la Cardinale en Cortina D'Ampezzo.

Mientras tanto, el inspector de la sureté no sabe ni por dónde sopla el viento, va dando palos de ciego intentando atrapar al ladrón, sin éxito claro está, y lo que es peor, sin sospechar que su mujer es la amante y principal cómplice de aquél al que lleva persiguiendo tantos años.


Visto un Stradivarius, vistos todos.

Claro que Sir Lytton no le hace ascos a nada, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, intenta ligarse a una caprichosa princesita de un lejano reino oriental, con la excusa eso sí, de querer robarle la Pantera Rosa.


Lujo, Champagne, y Claudia Cardinale. Quien fuera tigre...


¡Una vedette borracha y fumando! Intolerable, esto no pasaría en el Hollywood de hoy en día.

La película es toda una colección de detalles retro y casposillos a la vez, estética sesentera a tope, actores que no necesitan tener 100 centímetros de bíceps para triunfar en pantalla, lucimiento de las super stars, todo eso que tenían las películas en Technicolor de no hace tanto (¿o sí hace tanto?).


La Claudia se luce y Peter se resigna. Ojo a los tipos del fondo. Impagable.

No quiero repetirme, pero es que hay cosas TAN naïves en estas películas, como por ejemplo lo de taparse la nariz para que no te reconozcan la voz por teléfono. ¿No es encantador saber que alguna vez el ser humano fue tan ingenuo?


¿Codificación digital de la voz? ¿Para qué?

También se pueden ver cosas como la primera aparición (y única en esta película) de la famosa gabardina y el sombrero del inspector Clouseau que acabaría marcando una época como un icono del policía torpe (y si no, vean al inspector Gadget). En las siguientes películas Clouseau aparecerá siempre con su inconfundible gabardina estilo mackintosh.



Sólo al final de la película empiezan a darle algo más de bola a Peter Sellers y sus capacidades para la comedia.


Esa mano no, inspector.

Y la película acaba con una escena que es la quintaesencia de lo absurdo (no olvidemos que estamos en 1963); la fiesta de disfraces, con personajes a cuál más grotesco: gorilas, cebras, arlequines, y claro está, el más grotesco de todos ellos es el propio inspector.





La fiesta da lugar a una clásica comedia de situación que acaba con un robo fallido y la catastrófica escena final en la plaza del pueblo, ante la mirada atónita y a la vez imperturbable de un buen hombre que asiste asombrado a este desfile de personajes inauditos.






Me estáis estresando.

La segunda película fue El nuevo caso del inspector Clouseau (1964). En ésta se olvidan del ansiado brillante y la acción se centra en una serie de asesinatos y su posterior desenlace típico del estilo "¿Quién es el misterioso asesino? ¿Habrá sido el mayordomo?". Sin embargo lo que sí que permanece son los títulos de crédito animados que ya son marca de la casa, al compás de la melodía de Mancini, que también se ha convertido en un clásico del cine. A destacar también el plano secuencia junto con la música original "Shadows of Paris" (otra vez Mancini) de la primera escena de la película.


El oficio de traductor: fácil y bien pagado.

En esta película, Blake Edwards pasa de estrellas y de glamour para centrarse en las dotes interpretativas de Peter Sellers. Ya no hay David Niven, ni Claudia Cardinale, ni Capucine. Este es un producto hecho a medida de Sellers, y el resultado acaba siendo una de las mejores comedias de toda la colección felina.


Cuidado malhechores. El inspector Clouseau ha vuelto. Esta vez viene solo, y está cabreado.

Como acompañamiento, en esta ocasión aparecen unos personajes que ya no abandonarán la saga en ningún momento. Es el caso del enajenado inspector jefe de la sureté Charles Dreyfus encarnado por Herbert Lom, o el mayordomo Cato (Burt Kwouk). Otros personajes volverán a aparecer más adelante, pero no adelantemos acontecimientos.


¡Quiero matar a Clouseau!

El inspector jefe Dreyfus es el pobre hombre que tiene que sufrir con el inepto Clouseau a su cargo, y pese a saber de su incompetencia, nunca puede deshacerse de él, ni por las buenas ni por las malas. Por otra parte, el mayordomo Cato es un chino ("mi amigo de piel amarilla" como le llama Clouseau) al servicio del inspector, y aparte de las tareas domésticas habituales, tiene encomendada la misión de atacar a Clouseau en cualquier momento y en cualquier lugar a modo de entrenamiento para estar siempre alerta, como todo buen policía.


¿Allo? Domicilio del inspector Clouseau.

Pero lejos de estar alerta, nuestro inspector de policía se come todos los marrones aunque eso sí, se libra siempre de todos los atentados a los que le someten, gracias a una increíble combinación de suerte, torpeza e incompetencia.


Para torpeza, la de Clouseau haciéndole un siete a la mesa de billar.


Los coches, otro detalle sesentero para disfrutar.


Clouseau, investigando hasta el fondo del asunto en un club nudista.

La peli transcurre entre bombas, tiroteos, asesinatos, misterios, y Peter Sellers en su planeta, feliz e ignorante de todo lo que le intentan hacer. Él sigue a lo suyo, con su investigación, intentando arrojar algo de luz sobre el caso que tiene entre manos. Y mientras tanto, carcajada tras carcajada en la que es una de las mejores comedias de la Pantera Rosa.


¿Jugamos una partidita al Cluedo?

Todo acaba con un final tan insospechado como genial, que parodia esas novelas detectivescas de Agatha Christie o esos telefilmes de Se ha escrito un crimen, donde el intrépido policía señala del dedo al culpable, que se desmorona y acaba confesándolo todo. Pues no, con el inspector Clouseau nada ocurre como se esperaba. Pero para saber cómo acaba habrá que ver la película.


Esto es una jaula de grillos. ¡Que me traigan al guionista!

La tercera película de la saga es El regreso de la Pantera Rosa (1975). Más de diez años pasaron hasta que se pusieron de acuerdo para firmar otro proyecto con, cómo no, Peter Sellers de protagonista. Para esta ocasión la trama vuelve a los derroteros iniciales con el robo de la Pantera Rosa a cargo del Fantasma, Sir Charles Lytton, que esta vez es interpretado por un tal Christopher Plummer. Todo lo demás sigue estando allí: títulos de crédito iniciales con la Pantera Rosa, música de Henry Mancini, y la película girando cada vez más en torno al inspector Clouseau y su desesperado superior Dreyfus.


La Pantera Rosa y el lujo van unidos de la mano.

En esta película se sigue insistiendo en el lado cómico del personaje de Clouseau. El defensor de la loi sigue tan torpe como siempre. Con su característica gabardina y sus disfraces va sobreviviendo de milagro a diversos atentados, zurrándose con su abnegado mayordomo Cato, y mil torpezas más que ponen a prueba la delicada salud de su pobre jefe Dreyfus.


Mi instinto me dice que esto es una bomba.

A destacar el diálogo que abre este mismo post, que podría resumir de un plumazo la idiosincrasia del personaje. Genial.


¿Tiene usted un habitáculo?

La película sigue manteniendo el nivel tan alto que marca la saga en su conjunto, y sería difícil decir cuál de todas ellas es la mejor.

La cuarta película de la saga es La Pantera Rosa ataca de nuevo (1976). Los habituales créditos iniciales no dejan de sorprender, siendo esta vez un completo repaso de guiños y homenajes a grandes clásicos del cine como Hitchcock, King Kong, Drácula, Cantando bajo la lluvia, etc.



Este capítulo retoma la historia donde la dejó El regreso de la Pantera Rosa: con el inspector jefe Dreyfus internado en un hospital psiquiátrico con los nervios destrozados por culpa de Clouseau. Ahora el propio Clouseau ha sido ascendido al cargo de inspector jefe de policía en detrimento de Dreyfus. El ex jefe, atormentado por tres años de reclusión y por el ascenso del que era su antiguo subordinado, escapa de su internado e intenta asesinarle por todos los medios a su alcance. Incluso llega a secuestrar a un científico para construir una máquina con la que destruir el mundo si los gobiernos de todo el mundo no ponen a su servicio a los mejores asesinos y acabar con Clouseau. Con este delirante argumento se presenta a Clouseau evitando todos los intentos de acabar con su vida, por supuesto ignorando siempre lo que ocurre a su alrededor: navajeros, bombas, tiroteos, todo eso no existe para él. Incluso los propios asesinos se van aniquilando entre ellos gracias a la proverbial torpeza (o estupidez) de Clouseau.


Un maletín puede salvar vidas.

En resumen, una película completamente absurda que sólo conserva el interés de ver a Peter Sellers en situaciones cómicas. Porque a pesar de todo, la película sigue estando a un gran nivel. Pese a todo, a Blake Edwards y su guionista se les fue un poco la olla.

La quinta película es La venganza de la Pantera Rosa (1978).



Después de los delirios de la anterior entrega, el río vuelve a su cauce y nos presenta una trama más policial-detectivesca y acorde con el resto de las películas de la saga. Un clan de la mafia quiere demostrar que aún tiene poder, y para ello decide matar a alguien relevante. El elegido para tal fin es Clouseau. Craso error: les costará sangre, sudor y lágrimas. Tras varios intentos fallidos, acaban consiguiendo su objetivo, o eso creen, ya que el indestructible inspector sigue vivo, y aprovecha el incógnito que le brinda su aparente muerte para investigar el caso.


No hay quien acabe con el chef de la sureté.


Nadie acaba con él, ni siquiera Tania la Comedora de Lotos.

El inspector Dreyfus vuelve a su cargo de inspector jefe (todo un ejercicio de incoherencia tras ver el final de la película anterior), feliz de la vida tras conocer la noticia de la desaparición de Clouseau. Pero su trauma no mejora tras ver accidentalmente al fantasma de Clouseau.


Dreyfus leyendo el pésame en el funeral de Clouseau. Sacad vuestras propias conclusiones.

Esta película entretiene bastante y mantiene un buen nivel, y aunque no es de las mejores, tiene unas cuantas escenas que merecen la pena. Además siempre es un placer ver a Sellers en papeles de corte cómico.

La última película de la saga es Tras la pista de la Pantera Rosa (1982).



Esta es una película muy especial. Incluso se podría decir que no es una película, sino un largometraje que rinde tributo póstumo a Peter Sellers. La película se rodó en 1982 y Peter Sellers murió en 1980, entonces ¿cómo es eso posible? Pues a base de rescatar tomas descartadas de otras películas. Así, vemos reaparecer actores que quedaron atrás, como David Niven, Claudia Cardinale, y por supuesto todos los personajes que han aparecido a lo largo de las cinco películas, como Cato o Dreyfus. Una película sólo para fans y que sólo aporta la curiosidad de ver cómo un homenaje a un actor puede llegar a estrenarse en el circuito comercial (¿cuántos actores pueden presumir de algo así?).

Aunque se han seguido haciendo más películas de la Pantera Rosa, como La maldición de la Pantera Rosa (con Roger Moore en su eterno papel de actor suplente), El hijo de la Pantera Rosa, y La Pantera Rosa del 2005 (todavía sin estrenar a día de hoy), todas ellas son auténtica basura. Como bien dicen en los créditos de Tras la pista de la Pantera Rosa:



Recordad, delincuentes y gente de los bajos fondos. Allá donde vayáis, siempre estará el inspector Clouseau para haceros sentir el peso del largo brazo de la ley. Y ese día os tendrá reservado un habitáculo. En la cárcel.

7 comentarios:

Txapulín dijo...

Y por la parte musical: Los Petersellers, la réplica española de los Madness ingleses. Impagables.

Naif dijo...

Los Petersellers son lo mejor; me encanta el tema de Cousteau le commandant, y el de churro media manga manga entera. De los Madness he escuchado muy poco y nunca se me había ocurrido verlos como inspiración de los Petersellers.

Antonio Tausiet dijo...

He puesto un enlace a este post en mi página sobre las pelis de la Pantera. Enhorabuena, es muy bueno.

http://seronoser.free.fr/pantera/

Anónimo dijo...

que pobres solo teneis 5 comntarios jaja frikis!

Anónimo dijo...

Me ha encantado el post...un 10 :)

Anónimo dijo...

Muy buen post! mucha información y coincido totalmente con las críticas. He visto todas las películas de la Pantera Rosa y en las que no está Peter Sellers son para llorar. Parece que Edwars se convenció recien en 1993 con "El hijo de la pantera rosa" que ya no se podía seguir...
Saludos!

ariatna dijo...

Me ha gustado mucho el post, es muy bueno...