jueves, 30 de junio de 2005

Dios no juega a los dados

Hoy hace un siglo que Albert Einstein postuló la teoría de la Relatividad Especial, tomando el testigo de un gigante como Isaac Newton, para acabar de cambiar de forma revolucionaria la física que el hombre conocía hasta el momento. El artículo original se puede leer en esta página web:



Esta teoría nos enseñó que existe una constante en el universo, y es la velocidad de la luz, que vale aproximadamente 300.000 km/s (en el vacío). También nos enseña que el tiempo es una coordenada más que hay que considerar siempre junto a las otras tres coordenadas espaciales. Las consecuencias de esta teoría fueron espectaculares a ojos de los físicos que sólo conocían la mecánica clásica de Newton (aunque ya se sabía que no era enteramente válida, por observaciones de la precesión del perihelio de Mercurio, por ejemplo). Estas consecuencias son:

- una distancia medida desde un móvil no es la misma que medida en la Tierra.
- un intervalo de tiempo medido en un móvil no es el mismo que medido en la Tierra.
- masa y energía son equivalentes y están relacionadas a través de la velocidad de la luz, y la masa se puede convertir en energía y viceversa; de ahí la famosa fórmula de E=mc^2.

Dilatación del tiempo

Años después, Einstein ampliaría la teoría para describir la gravedad en la Relatividad General, con implicaciones aún más revolucionarias sobre la propia estructura del espacio-tiempo y del porqué de la naturaleza, siendo, un siglo después, un monumento colosal del intelecto humano, junto con la teoría cuántica, que en su momento hizo que el propio Einstein pronunciara la frase que da título a este post. Cien años han pasado y ambas teorías siguen perfectamente vigentes, con comprobaciones cada vez más precisas de su validez. Se espera que en el futuro alguien se suba a los hombros de estos colosos (como en su momento hizo el propio Newton) y sea capaz de juntar estas dos grandes ideas que probablemente sean las dos caras de la misma moneda, y que definen a nuestro universo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Um!! A pesar de que me suene a chino, es interesante... XD
Besos.Liss

Hirunatan dijo...

Hmmm, qué recuerdos... Yo estudié estas cosas en la carrera, y recuerdo que hubo un tiempo en que entendía más o menos las fórmulas de la teoría de la relatividad. Tenía un cuaderno donde escribí un resumen de cómo se dilataba el tiempo con el movimiento. Lástima que lo perdí, y después he intentado recordarlo varias veces y no he sido capaz...

En cambio, a la física cuántica nunca he sido capaz de acercarme demasiado sin alucinar en miles de colores. Pero creo que eso les pasa también a los físicos cuánticos...