
El abuelito lleva años dando guerra con su inefable camisa azul y sus pantalones claros (fijaos, siempre los mismos) y ha protagonizado varios de los mejores momentos televisivos desde que sigo este tipo de programas, siendo aún pequeñín. Hay mucho que agradecerle a este hombre; gracias a él no toda la tele es telebasura. Y que siga así por muchos años.
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