lunes, 10 de diciembre de 2007

Retrospecter: anuncios viejunos

Hace poco cayó en mis manos una revista de hace veinte años más o menos. Cada vez que me pasa algo así, lo primero que me paro a mirar son los anuncios, porque ellos son la auténtica huella de lo que fuimos, especialmente si se trata de los años 80: lo que se publicaba, la moda de aquél entonces, que se cocía en ese momento, cual era el mal gusto que estaba de moda.

No lo puedo evitar; es como cuando viajo al extranjero, lo primero que hago es fijarme en las vallas publicitarias, y si tengo la ocasión pongo la TV y me paro a ver lo que se anuncia por esos lares. Así sé de qué pie cojean los guiris.

Pero en este caso el resultado de la experiencia fue para gritar de horror.

Anuncios viejunos

La primera en la frente fue ver a un tal José María Cañizares anunciando un resort de golf en Málaga. Para que luego digan que el tema de los campos de golf y los trasvases viene de ahora. Je. Amiguitos, esto viene de lejos.

El anuncio se las trae. Ver a este tipo con su polo rosa ya da bastante dentera. Pero las fotos detalle de la hamaca -que bien podría haber salido en algún capítulo del Cuéntame- y sobre todo la parejita de la familia Pijoski Saez de la Minglanilla en actitud lascivo-cariñosa es bastante terrible. A resaltar el polo amarillo limón desteñido que nos lleva él, metido por dentro (¡por dentro!) de unos shorts apretados que le quedan casi a la altura de la ingle, dan ganas de arrancarse uno los ojos y metérselos por el culo. ¿Y ella? Esa descocada se nos ha descolgado con un modelito de una pieza de color blanco nuclear, que para mirarla hacen falta unas gafas de sol con filtro de ultravioleta, no vaya a dejarse uno las retinas en el intento de ver qué hay debajo de esa falda tan, tan, corta. A destacar el detallito de la visera años setenta. Sospecho que esta foto de archivo estaba cerca de su fecha de caducidad cuando se publicó.

Anuncios viejunos

Seguimos con los despropósitos, y ésta vez le toca el turno al típico anuncio de automoción. A saber, el Renault 21.

En esto no lo tengo claro. Quizá en su época fuese un gran carro y todo eso. Al menos yo recuerdo que por entonces imponía, y además era el único coche conocido que llevaba el cuenta kilómetros y la velocidad en marcador digital, lo cual le daba ese aspecto de siglo XXI. Craso error.

El anuncio podría haber pasado por uno correcto, al fin y al cabo la foto del coche no está mal. Pero fíjate tú que el publicista cometió la soberana cagada de añadir su toque personal en forma de foto de mujer ochentera 110% con un tufillo casposo bastante importante. Nos planta a una tipa con el pelo cardado y con cara de implorar al tío que nos da la espalda -desde aquí se lo agradecemos: más vale malo conocido que bueno por conocer- para que se compre el buga. El publicista, lejos de arreglar este error, va y nos suelta la frasecita:
¿Es que tiene algo de malo que, por una vez, sólo por una vez, pienses en ti?

Sin olvidar el pie de foto: "Ámate a ti mismo". Cuánto daño ha hecho la mercadotecnia en este país.

Anuncios viejunos

Terminamos la galería de los horrores con el anuncio de un lubricante. Porque claro, alguien que se va a un resort vacacional a jugar al golf y al tenis, montado en un Renault 21 acompañado de una mujerzuela, ¡qué menos que llevar el motor bien lubricado! Y no penseis mal, cerdos.

Con este último anuncio no seré demasiado malvado. Sólo señalar el horrible efecto de velocidad, cutre hasta límites exasperantes y que haría llorar a Mister T en su furgoneta. Mira señor publicista, si vas a hacer un anuncio con un coche mal dibujado (por cierto, ¿qué es? ¿un Audi o el anterior Renault?), por lo menos ten el buen gusto de ahorrarnos tus aires de grandeza, y evita plantarnos ahí un difuminado hecho con plastidecor para simular lo rápido que va el coche, porque es CASPOSO.

Luego está el tema de los lemas publicitarios. "Música en tu motor", "Concierto en 4 cilindros". Por favor... Leer eso veinte años después da un poco de vergüenza ajena ya que hoy en día tiene cuatro cilindros hasta el Skoda de cualquier taxista (que por cierto, parece que se los regalan, o algo). Pero eso era algo que no podían saber por entonces, asi que seremos buenos.

Bueno, la próxima vez que os emocioneis con un anuncio, pensadlo detenidamente y contad hasta diez, porque éstas cosas tienen un peligro...

1 comentario:

epi dijo...

Un colega mio vive en Añoreta Golf-o xD